El paisaje parece improbable para una cancha de rugby. Montañas, frío, altura y enormes distancias forman parte de la vida cotidiana de Chakana Rugby, un club que encontró su lugar en Abra Pampa, en plena Puna jujeña. Distancias enormes, altura y pocas posibilidades de competencia no impiden que los chicos sigan corriendo detrás de la pelota. Actualmente, alrededor de 15 chicos participan de las categorías infantiles y la institución busca volver a sumar juveniles y mayores. Hace tres años llegó a reunir a 86 niños, demostrando que el rugby también puede crecer lejos de sus escenarios tradicionales. Una cancha donde “la pelota vuela” Jugar a 3.650 metros sobre el nivel del mar convierte cada partido en una experiencia particular. “Otros chicos que llegan dicen que la pelota vuela”, cuenta Sócrates Nieves, presidente de Chakana, sobre la sorpresa de quienes llegan desde zonas de menor altura. Pero la geografía también presenta dificultades. Cada competencia fuera de Abra Pampa implica largos viajes y una logística compleja. Por eso, sostener entrenamientos y encuentros se convierte en un esfuerzo compartido entre el club, los jugadores y sus familias. Chakana, además, consiguió formar jóvenes que luego continuaron estudiando y jugando en diferentes provincias. Algunos llegaron a integrar seleccionados juveniles de Jujuy. Pasión por el rugby en el corazón de la Puna Más allá de los resultados, el objetivo es que el club siga siendo un lugar de encuentro para los chicos. “Tenemos la satisfacción de que los que pasaron por Chakana Rugby son muy buenas personas, con sueños y metas por cumplir”, destaca Nieves. Ahora tendrán una experiencia especial: los chicos de Chakana podrán ver a Los Pumas en Jujuy y sueñan con conocer de cerca a sus referentes. En uno de los rincones más altos de Argentina, donde sostener un club ya representa un desafío, Chakana demuestra que la pasión también puede echar raíces a 3.650 metros de altura.