Infidelidades: amor a prueba en el Congreso
El Gobierno va a examen en el Congreso y pone a prueba su capacidad de construir poder con vistas a las elecciones de 2027. La reelección que pretende el Presidente depende de que conserve la fidelidad de sus aliados del espectro de Cambiemos -el PRO, radicales y otras representaciones del centro moderado no pejotista-.
Llama a sesiones en las dos cámaras para temas de compromiso ideológico, como la reforma del Banco Central e Inocencia Fiscal, y de compromiso político estrecho, como la aprobación por el Senado de pliegos de jueces. Para la oposición, es una sesión mezquina, sin fuerza política, de mero trámite y negociada entre todos.
En las dos cámaras el peronismo resta, como siempre, el quórum. Queda a cargo del Gobierno lograr que viajen los legisladores para dar números y que acepten apoyar al Gobierno en la clave del debate del presupuesto de 2027. Hay retracción de fidelidades según los números que muestran las encuestas.
También hay malestar por el tono con que el oficialismo avanza, en un discurso de confrontación que promete más tempestades. Eso aumenta el riesgo de enfrentamientos y, en consecuencia, sube el precio de las adhesiones. El Gobierno tiene que probar su capacidad de cumplir con los acuerdos para retener a los aliados enfilados. El 75% del voto se reparte entre dos electorados compactos y que se mantuvieron en su lugar en 2023 y 2025.
El juego es simple. La capacidad de competir se logra mediante la unidad de las coaliciones ante el peligro de divisiones internas. La pretensión de Javier Milei de reelegir depende de que los aliados del PRO o del sector de derecha que representa Victoria Villarruel no ensayen fórmulas alternativas que dividan el voto de ese segmento.
Si el Gobierno logra mantener las adhesiones, puede ir con más tranquilidad a una confrontación no nueva en la Argentina. Si el no pejotismo se une, le gana al peronismo, que, aun manteniendo su unidad, suele lograr menos votos.
Macri avala al manso Lacunza
Pese a estas carencias, el peronismo tiene el apoyo de un electorado que es tan fiel como el del no peronismo es hoy fiel al extravagante Milei, y antes a Macri. Mauricio tomó distancia de la escena pública después de un contacto en público con el Gobierno. La pausa la explican los suyos en que tiene que cumplir compromisos FIFA en el exterior y posterga algunas visitas al interior que tiene en agenda.
Validó, sin abrir la boca, el lanzamiento de Hernán Lacunza como candidato a presidente. Un ortodoxo moderado de baja intensidad, la contracara del Milei cantamañanas. También habilitó a que algunos de sus allegados, como el estratega Humberto Schiavoni, validasen en público esa iniciativa. Macri es de quienes creen que la suerte del Gobierno está jugada y que no sólo la foto es un horror, sino también la película.
Es el socio del silencio del Gobierno, al que ayudó a llegar y a gobernar. Ese apoyo lo enfrenta ahora a una bifurcación: ¿debe llevar al PRO a una alianza con La Libertad Avanza para salvarlo? ¿O debe construir una alternativa autónoma para ganarle al peronismo y no ser arrastrado con Milei a un fracaso? El electorado del no peronismo es permeable a las dos alternativas. Depende de que los jefazos de la coalición logren representar adecuadamente a ese electorado.
La disidencia se paga cara
Le corre la misma responsabilidad al peronismo, atravesado por dilemas parecidos con una dirigencia cautiva de un estilo de construcción que los hace víctimas de conducciones al borde de la legalidad, que seguramente tampoco representan de manera adecuada a un electorado que espera algo mejor. Esta coyuntura le pone tensión al escenario de 2027 que, en una balcanización partidaria, cualquier pelo hace sombra en la tierra.
El peronismo de Buenos Aires lo sufrió en 2025. La lista de Fuerza Patria de Jorge Taiana perdió por 29.354 votos frente a la de LLA que encabezaba Diego Santilli. Fue víctima de una lista del peronismo disidente que precipitó la derrota del partido de Cristina de Kirchner. La encabezaba el intendente Fernando Gray y obtuvo 79.215 votos para diputado nacional. Con eso le sobraba para ganar.
Peronismo descabezado
El peronismo logró en su mejor momento de este ciclo un 44% de los votos con la fórmula que encabezó Sergio Massa. Es un partido que conduce Cristina Kirchner, inhabilitada y presa. Es la presidenta del Consejo Nacional del PJ, en licencia. El presidente del Congreso es Gildo Insfrán, que busca un noveno mandato como gobernador de Formosa y depende de que la Suprema Corte no le baje el pulgar, como ya hizo antes con Gerardo Zamora, Sergio Uñac, Juan Manzur y Alberto Weretilneck.
El candidato más votado del ciclo, Massa, tuvo la ocurrencia de lanzar su campaña para repetir la aventura de 2023, con un publicitado viaje de vacaciones a Barbados. Es poco explicable la publicidad que le dio a una estampa que no ayuda a su proyecto. Si se trata de un atentado de imagen debería desmentirlo. Si intentó disfrazarlo, no lo hizo con la astucia que se le atribuye para las cuestiones de Estado.
Definitivamente Massa es un político auto combustible, que se detona solo como la nitroglicerina en estado líquido. Protagoniza una retrocarrera política digna de una novelización. Va de más a menos en su trayectoria. Hace 18 años llegó a ser jefe de Gabinete del Gobierno de su partido, que administró el país durante un cuarto de siglo.
Manejó el Anses, la caja más jugosa del Estado, fue ministro de Economía, produjo una división en el PJ que le hizo perder varias elecciones. Manejó la Cámara de Diputados para el oficialismo. Pocos han tenido tanto y pocos han perdido tanto. Está en su casa, y cuando se mueve va a Barbados en el avión más vigilado del cono sur. ¿Qué busca?
La discapacidad en la agenda del Papa
El grupo de avanzada que recorrió el itinerario pensado para el papa León XIV en su visita de noviembre, volvió a Roma con la propuesta de destacar en la visita un santuario de la Iglesia dedicado a la atención de los discapacitados. Se trata del Cottolengo de Don Orione de la localidad de Claypole, en el municipio de Almirante Brown, diócesis de Lomas de Zamora.
El formalismo del papa Prevost se aparta de la informalidad del criollo Francisco. Intentará no confrontar en el discurso con los gobiernos que visitará, todos hostiles a la fe católica, como el Uruguay de Yamandú Orsi, la Argentina de Milei y el Perú de Keiko Fujimori. Pero marcará posiciones según los lugares que visite.
Si Roma confirma en estos días la presencia del papa en Claypole, será un mensaje tácito de contraste con la política del Gobierno en el tratamiento de la discapacidad. El oficialismo hostigó el sistema de atención de esos carenciados como fraudulento y caro. Llegó a rechazar la insistencia del Congreso a votaciones para habilitar fondos para la atención de los desposeídos.
El Cottolengo de Claypole está dedicado a la atención de discapacitados, huérfanos y sacerdotes retirados que terminan sus días prestando su último servicio allí. La diócesis de Lomas de Zamora es atendida por monseñor Jorge Lugones. Es un jesuita que tuvo estrecha relación con el papa Bergoglio, ocupó cargos en la Pastoral Social y ha dedicado su obra intelectual a los temas ambientales.
Se presume que inspiró los escritos del papa Francisco sobre esas cuestiones, como "Laudato Si". Con esa sola visita al Cottolengo, el papa León marcará la posición sobre la región que visitará.
El Vaticano tiene relaciones tensas con el gobierno laico del Uruguay, país que tampoco figuró en la agenda de Bergoglio cuando visitó la región. Mantiene distancia con el gobierno argentino, salvo con emisarios discretos de contrafrente, como la ministra Sandra Pettovello, algo que anima a los peronistas para hacer un copamiento de las calles cuando viaje el pontífice.
Una previa con gremios
Entre 1º y 12 de septiembre, una delegación de sindicalistas de primera línea, encabezada por Gerardo Martínez, estará en el Vaticano para participar en un seminario organizado por la teóloga Emilce Cuda, una mujer laica que ocupa uno de los cargos más altos en el Vaticano, la Pontificia Comisión para América Latina.
Se trata del "IV Encuentro Fratelli Tutti: Diálogo socioambiental Norte-Sur". Lo acompañarán, entre otros, el sindicalista del vidrio Cristian Jerónimo, el representante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Alejandro Gramajo, y la asesora jurídica del sindicato de la construcción, Marta Pujadas.
Gramajo ocupa la conducción de esa confederación creada por Juan Grabois. Mantiene, a diferencia de éste, distancia con el peronismo cristinista y juega hoy cerca de la CGT. Lleva a la conferencia una presentación sobre la necesidad de avanzar en la formalización de los sectores informales de la economía, como solución al desempleo y la pobreza.
Entre los organizadores figura la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, país natal del Papa y con cuyo gobierno vive confrontando. La delegación se encontrará en Roma con el presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, que fue a informar sobre detalles del viaje papal. También habrá un encuentro con el papa León donde hablarán del viaje.
Entusiasmo peronista
Uno de los capítulos delicados de esa visita es el financiamiento. El cálculo provisional de los organizadores sostiene que la Iglesia necesita financiar gastos que pueden llegar a los USD 10 millones sólo en logística. El visitante se trasladará con una comitiva de 70 personas y ha pedido que los desplazamientos internos, salvo el tramo CABA-Córdoba, se hagan todos por vía terrestre. Nada de helicópteros.
La Iglesia ya ha realizado una colecta en misas para allegar fondos, pero los sindicalistas y el Gobierno tendrán que aflojar el morral, sabiendo que el papa León podría irritar la agenda oficial con expresiones ambientalistas. El actual Gobierno se pasa por el arco de triunfo las agendas internacionales en esa materia y tampoco le resultará simpático el protagonismo del peronismo.
Lugones es un obispo cercano al peronismo y la presencia de León en Luján y en Claypole le dará visibilidad al gobierno de Axel Kicillof. Este gobernador tiene muy buenas relaciones con el arzobispado de La Plata, en cuyas actividades ha participado cuando estaba a cargo de Víctor Fernández -hoy máxima autoridad vaticana en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe- y ahora con el actual obispo villero, Gustavo Carrara.
La presencia del Papa ha despertado la glándula piadosa de todo el peronismo. Un grupo identificado con la Fundación Marechal, encabezado por el presidente Ramón Puerta y el exgobernador Vicente Joga, se constituyó en la semana que pasó en la sede de la Conferencia Episcopal. Venían de un seminario que hicieron durante todo el miércoles en el Círculo de Legisladores, y llevaron su interés en participar en todas las actividades de la visita papal.
En materia política, el interés central de este viaje papal se concentra en el Perú, adonde Prevost se desempeñó durante muchos años. Tiene una histórica confrontación con la actual presidenta Keiko Fujimori, con quien Milei exhibe un interés en estrechar relaciones.
El aborto fabrica conservadores
Milei reflotó en su último discurso en el hotel Sheraton el debate sobre la despenalización del aborto. Imaginó una cronología pampa para vincular la ley aprobada en 2020 con la baja de la natalidad. Atribuyó ese fenómeno, que compromete a muchos países de Occidente, a la ley promovida por Alberto Fernández y los pañuelitos verdes.
La derogación de esa norma, que había rechazado el Congreso en 2018, está en la agenda de algunos legisladores de La Libertad Avanza. Cuando Milei debió designar a su primer abogado del Estado, eligió a Rodolfo Barra como procurador del Tesoro de la Nación. Este jurista se ha pronunciado públicamente contra la despenalización.
La considera inconstitucional y violatoria del marco normativo argentino y de los tratados internacionales ratificados por el país. Barra se retiró del cargo sin hacer ninguna presentación. El oficialismo reconoce que no cuenta con los votos para desarmar la legislación actual, pero actúa con dos supuestos:
1) La consigna del aborto atraviesa de forma transversal todas las ideologías, partidos y tribus políticas. Eso la convierte en una herramienta útil para desbaratar posiciones y generar polarizaciones en una cuestión secular, que se debate desde hace milenios y que es ilusorio resolver mediante una ley, que es una creación humana y por eso frágil.
2) Imponer el debate sobre el aborto es una consigna que figura en todos los manuales de estrategia conservadora. Discutir sobre ese asunto es una fábrica de conservadurismo. En los Estados Unidos, el fallo de la Suprema Corte Roe v. Wade que despenalizó el aborto en 1973 fue derogado en 2022 por otro fallo del mismo tribunal.
En la historia de ese debate ocupa un lugar central la estrategia de Ronald Reagan para fortalecer el movimiento conservador. "Ronald Reagan, Phyllis Schlafly y los estrategas republicanos esperaban convertir al Partido Republicano en el partido del movimiento proVida para ampliar su base electoral, atrayendo a católicos y evangélicos blancos", dice Jill Lepore en una historia de la Constitución de los EE.UU.
"Solo después de que los republicanos en el Congreso comenzaran a alinearse con el movimiento proVida, el resto del partido los siguió, aunque nuevamente de forma gradual: los republicanos fueron más pro aborto que los demócratas al menos hasta 1990. Solo durante la presidencia de Reagan este esfuerzo comenzó a implicar el cuestionamiento de la legitimidad de la decisión del Tribunal en el caso Roe v. Wade." (Jill Lepore, "We the People, a history of the U.S. Constitution", Liveright, 2025).
Es razonable pensar que, si el actual gobierno busca imaginarse todos los días un nuevo mandato, haya encontrado en esta causa un recurso doctrinario.
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