Los abogados de Fernando Cerimedo respiraron aliviados cuando al cierre de la audiencia del viernes 21 el juez Wilson Espada rectificó la decisión de que el acusado por el intento de asesinato de Nadia Beller cumpla los 6 meses de prisión preventiva en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, mucho más hostil y ubicado en la altura de las afueras de La Paz, y en su lugar vaya a la cercana Palmasola. Por eso el consultor ocupa el pabellón 6 del presidio de Santa Cruz, de régimen cerrado, y con "cuidados", al que acceden ex funcionarios, policías cesanteados o condenados "con dinero".

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Así es la cárcel de Palmasola, donde se encuentra Fernando Cerimedo

En medio de temperaturas que trepaban a los 26 grados, cientos de familiares esperaban por ingresar este domingo al denominado "pueblo prisión": este penal ocupa 34 hectáreas e incluye pabellones con comercios, lugares de esparcimientos o una parroquia. "El número 4 es como ir a la tienda, hay negocios y los presos tienen salones para distraerse con billares", dijo Luz, que aguarda para ver a un tío alojado en el número 7, donde algunos reclusos "pagan" por mejores condiciones.

Al pabellón 6, que cobija al ex asesor de Javier Milei, se llega por "torito" dice Vicky, en referencia a unos pequeños rodados. Al igual que otros consultados, la joven no duda en afirmar que ese edificio está destinado a "privilegiados" del sistema. Es decir, Cerimedo no comparte espacio con otros reclusos. Un joven consultado entendió esas precauciones ya que aseguró que podria correr "riesgos" en otro "ambiente: hay muchas versiones acá".

El penal en el que está detenido Fernando Cerimedo. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial - Clarín

Sin embargo, entre los familiares de los reclusos -algunos comenzaron a hacer cola a las 5 de la mañana- no todos conocían la presencia en Palmasola del consultor político. Incluso entre quienes lo reconocieron, no lo vincularon con el presidente Rodrigo Paz sino con el atentado contra "su novia", en referencia a Nadia Beller.

Este domingo podían ingresar los familiares de detenidos cuyos documentos terminaran en número impar. La mayoría tenía en sus manos bolsas con frutas y otros alimentos o mantas y algunos, precavidos, portaban sillas de plástico para la larga espera. Pero no todos pudieron ingresar ya que el horario de visita se extiende solo hasta las 15.

Era el caso de Cris, que ocupaba uno de los últimos lugares de la cola y era pesimista sobre la posibilidad de poder ver a su familiar, alojado en el pabellón 4, al que definió de régimen "abierto y en el que tienen mucho espacio para caminar y relacionarse" antes de regresar a sus celdas.

Largas colas para el ingreso al penal en el que está detenido Cerimedo. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial - Clarín

El malhumor se percibía en toda la cola formada a la derecha del portón identificado con el cartel "Centro de Rehabilitación Santa Cruz ´Palmasola´". A la izquierda una docena de jóvenes, munidas de bolsas y paquetes, se quejaban ante los penitenciarios que no les dejaban enviar "las encomiendas" a sus familiares privados de la libertad.

En la calle de tierra que separa el muro de ingreso al penal de una feria comercial, este domingo al mediodía pululaban varios vendedores ambulantes. "Gelatina de pata", propalaba el altoparlante de un comerciante en bicicleta, en cuya heladera se conservaba este postre refrescante elaborado en base al "colágeno" de las piernas de cerdo. "Es dulce", lo elogió una joven ante la incredulidad de este cronista.

Palmasola es el complejo carcelario más grande de Bolivia. Está ubicado a 15 kilómetros del centro de Santa Cruz. Inicialmente iba a albergar a 600 reclusos pero hoy lo habitan cerca de 5 mil. Y según reportes de la Defensoría del Pueblo, casi un 80% de sus ocupantes están en forma preventiva, esperando el desarrollo de sus respectivas causas judiciales.

La feria ubicada en las afueras del penal en el que está detenido Cerimedo. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial - Clarín

A sólo siete cuadras de Palmasola, a la vera de una avenida se encontraban estacionados, sin chofer, decenas de camiones cisterna. La mayoría no había podido recargar en la refinería de la zona: desde hace meses Bolivia sufre la escasez de "gasolina".

Este domingo monseñor Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra, se refirió al conflicto mientras pronunciaba su homilía en la bella Basílica Menor de San Lorenzo: "¿Hasta cuándo se va a asfixiar el país, al agro y al transporte por falta de diésel?", se preguntó ante la mirada atenta de los feligreses que participaban de la misa.