El primer paso es asesorarse. Si querés hacer un crucero y no sabés por dónde empezar, calma: hay muchas opciones de itinerarios, barcos con tamaños, características y servicios muy diferentes y las tarifas también son muy variadas. Por eso, el primer paso es informarse y consultar.

Hay barcos gigantes, con capacidad para albergar y entretener a miles de pasajes (y que constituyen "destinos" en sí mismos), y otros mucho más pequeños, para menos de cien. Hay itinerarios de 3 días o de una semana o de más de 20 días; y por todas las regiones que te puedas imaginas: no es lo mismo una vuelta por el Caribe o que un viaje a la Antártida.

Aquí, algunas cuestiones a tener en cuenta al momento de pensar en un viaje en crucero.

1) Un solo viaje, varios destinos para conocer

Una de las grandes ventajas de los cruceros: ofrecen itinerarios que invitan a bajar en distintas ciudades, playas o islas. Esto permite conocer varios lugares sin preocuparse por cómo llegar de un sitio al otro.

La posibilidad de conocer varios lugares en un solo viaje. Foto Shutterstock

Lo que sí hay que planificar es qué hacer en cada escala: los pasajeros pueden contratar excursiones que organiza el propio crucero (los más lujosos incluyen los paseos en cada escala dentro de la tarifa) o moverse por cuenta propia.

Atención: el principio de todo crucerista es tener claro que en caso de moverse por cuenta propia, el tiempo en tierra es limitado y es esencial volver al horario pautado. El crucero no espera.

2) Todo incluido, todo resuelto

El crucero es como un all inclusive sobre el mar: resuelve dónde dormir, dónde comer y qué hacer a bordo con diferentes actividades de entretenimiento.

Un all inclusive en el mar: así definen a los cruceros. Foto Shutterstock

En el caso de la temporada en Sudamérica, los barcos que parten de Buenos Aires tienen una ventaja adicional: viajás sin pasar por aeropuertos, aduanas, traslados, check in y check out permanente. .

3) Actividades a bordo

Las propuestas varían mucho según el barco, la compañía y el tipo de crucero. Hay barcos con varias piscinas, jacuzzis, gimnasio, spa, varios restaurantes y bares, club para niños y adolescentes, clases y talleres, fiestas, discotecas y espectáculos nocturnos. Es más, algunos cruceros tienen toboganes acuáticos, piscinas con olas para hacer surf y hasta autitos chocadores.

En cambio, hay cruceros de expedición, que incluyen, por ejemplo, charlas con científicos o expertos en la región que se recorre.

4) Ideal para un viaje multigeneracional

Hay actividades para todas las edades. El crucero es una buena alternativa para grupos grandes de familias y/o amigos, multigeneracionales, ya que está todo organizado y cada uno puede elegir comer y hacer lo que más le interese.

Algunos cruceros que van a la Antártida son de exploración y permiten bajar a tierra. Foto Shutterstock

5) Una oportunidad para conocer gente

Podés hacer la tuya o podés aprovechar los distintos espacios y las actividades para socializar. El crucero genera espacio para charlar y hacer amigos. Compartir algunas de las actividades propuestas o las mesas en las comidas da pie para conocer gente.

6) Tener claro qué incluye (o no) la tarifa y qué gastos extra puede haber

El crucero es un todo incluido, es cierto. Pero hay que considerar servicios y actividades que requieren pago extra, como la posibilidad de tener wifi, las bebidas, almuerzos o cenas en restaurantes especiales o las excursiones. Y las propinas que, en muchas ocasiones, se cobran como un ítem aparte, con costo fijo, obligatorio, diario y por persona.

También hay que aclarar: hay cruceros de lujo en los que la tarifa incluye todo, desde las excursiones en tierra hasta las propinas.

7) Recalculando

Puede suceder que el mal tiempo afecte actividades en cubierta o cambios en itinerarios y hasta la imposibilidad de bajar en una escala.

8) Propuestas masivas y temporada alta

Especialmente en temporada alta y en barcos grandes, de muchos pasajeros, es posible encontrarse con filas para determinadas actividades, mucha gente en las zonas más demandadas (la piscina, el buffet) y hasta colas para bajar a tierra en alguna escala.

Es lógico: si todos quieren meterse en la pileta en un mismo momento... la capacidad se verá desbordada.