El bestseller asiático Haruki Murakami tiene una legión de lectores. Sus obras fueron traducidas a más de 50 idiomas. El escritor japonés, de 77 años, llega todo tipo de público, tanto a los lectores ocasionales como a los de un perfil más literario, y muchas de sus frases invitan a repensar ciertos conceptos que nos interpelan a todos.
En el discurso popular algunos llaman a Murakami "el eterno candidato al premio Nobel de Literatura", porque desde 2008 que su nombre resuena en las casas de apuestas como potencial ganador, pero hasta ahora no obtuvo el máximo galardón de las letras a nivel internacional.
Sus novelas y ensayos abordan el vacío que produce la era contemporánea, mezclan lo cotidiano con lo surrealista, lo oriental con lo occidental, y así logra un sincretismo de ambos mundos.
Gran favorito del público, sí resultó ganador del premio Premio Franz Kafka y el Princesa de Asturias. Siempre atrae multitudes cuando se presenta en algún evento, y aunque lleve un traje, suele combinarlo con sus clásicas zapatillas deportivas.
Haruki Murakami, premio Princesa de Asturias de las Letras, y la actriz Meryl Streep, Princesa de Asturias de las Artes, en 2023. Foto: EFE
"Las heridas del corazón", en la pluma de Haruki Murakami
"Es muy probable que este tipo de heridas en el corazón no cicatricen nunca. Pero no podemos simplemente sentarnos y mirar nuestras heridas para siempre. Debemos levantarnos y seguir adelante buscan quebrar la voluntad humana", escribió Murakami en un fragmento de su aclamada novela "1Q84".
Fue publicada entre 2009 y 2010 y se considera la obra más ambiciosa del también traductor japonés. Su monumental novela fue un éxito de ventas global.
En Japón, que aún procesaba las secuelas de la crisis económica de los '90 y el trauma del atentado con gas sarín ocurrido en el metro de Tokio en 1995, recibió su escrito con inmenso entusiasmo.
El escritor japonés Haruki Murakami tiene una obra singular de alcance universal. Foto: EFE
El propio Murakami había publicado en 1997 "Underground: el atentado con gas sarín en el metro de Tokio y la psicología japonesa", un libro de entrevistas dedicado a la masacre en la red subterránea, donde murieron 13 personas, decenas quedaron en estado vegetativo y 6.300 resultaron intoxicadas.
En aquellas páginas de su novela más famosa, Murakami dialoga de manera explícita con otra novela clásica, "1984", del escritor británico George Orwell, que data de 1949.
Mediante su pluma traslada a los lectores a un complejo universo narrativo, que trascurre en un Tokio distópico con dos lunas en el cielo y una misteriosa organización mística que ejerce un poder violento.
Y la frase en particular sobre las heridas del corazón, que suele convertirse en tema de conversación en las redes sociales, en el libro la pronuncia el personaje de la Señora Ogata, una anciana viuda que lleva las riendas de un refugio clandestino para mujeres víctimas de violencia de género.
Es uno de los pasajes más representativos del pensamiento literario de Murakami, recurrente en temas sobre la soledad, el duelo emocional y la resiliencia ante el dolor personal.
Justamente, esas heridas en el corazón que menciona aluden a las secuelas profundas que dejan los traumas emocionales. No se refiere a un dolor físico, sino a las huellas psicológicas provocadas por experiencias traumáticas.
En la novela se abordan realidades oscuras, desde la violencia familiar, el fanatismo religioso sectario, la manipulación psicológica, la pérdida y la soledad crónica tras la ruptura de vínculos afectivos fundamentales.
El peso del pasado y cómo sobrellevar las mochilas emocionales
Muchas de las vivencias de los personajes principales, como Aomame y Tengo, atraviesan situaciones que quiebran su voluntad e inoncencia.
En ese contexto, lo que plantea la frase de Murakami es que existen dolores tan profundos e inevitables, que contrario al dicho popular de que "el tiempo todo lo cura", algunas heridas emocionales nunca desaparecen del todo ni se curan de forma perfecta, sino que se aprende a convivir con ellas.
En muchos de los escritos del novelista japonés son recurrentes las representaciones del ser humano en soledad, pero su literatura nunca se alinea al nihilismo destructivo, sino más bien todo lo contrario.
La novela más reciente de Haruki Murakami, "La historia de Kaho", llegó en julio de 2026 a las librerías de Japón. Foto: EFE
En sus ficciones Murakami plantea el sufrimiento como una condición que se gestiona a fuerza de voluntad, donde el movimiento es sinónimo de salvación. Esa filosofía la aplica en su propia vida, con una rutina de ejercicio diario.
Incluso se le atribuye la célebre frase: "Lo importante es seguir corriendo, aunque sea despacio", debido a sus memorias atléticas, publicadas en 2007.
"Corro diez kilómetros, nado 1.500 metros, o ambas cosas; la mayor parte de lo que sé sobre escribir lo he aprendido corriendo", confesó en "De qué hablo cuando hablo de correr", su libro autobiográfico.
Podría decirse que sus historias se anclan en la convicción de que paralizarse eternamente en el sufrimiento equivale a permitir que el pasado destruya el presente. Retomar la marcha no implica que el dolor deje de existir, pero sí negarse a que sea lo único que defina la vida de cada ser humano.
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