El presidente estadounidense, Donald Trump, asistió por primera vez a un partido del Mundial en Estados Unidos, pero eligió el de máximo perfil para ser uno de los grandes protagonistas este domingo de la final entre España y Argentina porque entregó el trofeo al ganador junto a su amigo, el presidente de la FIFA. Al finalizar el partido y bajar al césped, con Gianni Infantino fue silbado por gran parte del estadio.
Trump llegó al estadio Nueva York/Nueva Jersey en helicóptero y antes del partido dijo que, aunque no tenía favoritos, "es difícil apostar contra Messi". "El presidente de Argentina es buen amigo mío, ha hecho un gran trabajo. Pero lo que puedo decir es que es difícil apostar contra (Lionel) Messi", dijo el presidente a Fox Sports.
"No voy a elegir favoritos. Solo se que no apostaría contra Messi. Es grande", añadió el mandatario.
Ya finalizado el partido, con España como ganadora, Trump bajó al césped junto con Infantino para entregar los trofeos al campeón. En ese momento fue abucheado. El pool de periodistas de la Casa Blanca señaló que los decibeles en el estadio pasaron de 78 a 84 con la entrada de los dirigentes.
Entregar la copa es un gesto inédito que le habilitó el líder del fútbol mundial a Trump, ya que los presidentes del país anfitrión no entregan el trofeo. Pero la estrecha relación entre ambos hizo que el jefe de la Casa Blanca ocupara el centro de la escena ante millones de espectadores del planeta.
Las medallas a los jugadores fueron entregadas por Infantino y Trump, aunque a su lado estaban los otros jefes de Estado de los países organizadores y el país ganador: la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum; el primer ministro canadiense Mark Carney y el rey Felipe de España.
Y el protagonismo de Trump continuó al entregar -solo con Infantino- la Copa dorada a los jugadores sobre el escenario y quedarse con ellos mientras la levantaban y volaba el confeti. Algo similar hizo el republicano el año pasado en el Mundial de Clubes en el mismo estadio, cuando se la entregó a los jugadores del Chelsea, una presencia en el podio junto a los jugadores que sorprendió.
En ese entonces Trump hizo lo mismo que este domingo: luego de entregarla, se quedó unos segundos de más en el escenario para sacarse fotos con los jugadores levantando la copa mientras se lanzaban los papelitos y los fuegos artificiales. En aquel momento, como ahora, el propio Infantino lo invitó a bajarse del escenario para que los verdaderos protagonistas pudieran sacarse las fotos oficiales del triunfo.
El presidente Donald Trump habla durante una recepción con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la Torre Trump de Nueva York. Foto AP
Trump ama estos shows multitudinarios y ya comenzó a darse cuenta de la masividad que tiene el fútbol a nivel global, pero también en forma creciente en Estados Unidos. Es una forma de tomar protagonismo cuando está en un momento de baja popularidad (38%, según los sondeos), empantanado en la guerra con Irán y complicado con el alza de la inflación. En noviembre hay elecciones legislativas y cree que ser protagonista de un evento de tal magnitud lo energiza.
A la vez, Trump ha forjado una gran amistad con Infantino, que se ha convertido un personaje habitual en la Casa Blanca y en actos del gobierno estadounidense que nada tienen que ver con el fútbol, como giras por la paz en Oriente Medio. Tanto que Infantino le entregó un "premio de la Paz Fifa" para suplir el Nobel de la Paz que no recibió.
Trump también llega a esta instancia envuelto en una polémica, porque reveló que llamó a Infantino para pedir que se anulara una tarjeta roja que habían sacado a Folarin Balogun, una estrella de la Selección de Estados Unidos. Esa controvertida decisión permitió al atacante disputar el partido contra Bélgica en octavos de final, finalmente ganado 4-1 por Bélgica.
Pese a un aluvión de críticas, el presidente estadounidense consideró que el Mundial 2026 "ha sido quizás el evento deportivo más exitoso de la historia". "Ha sido increíble", se alegró Trump el viernes durante una recepción de la FIFA en la Trump Tower, en Nueva York.
Donal Trump y Gianni Infantino con la Copa del Mundo. Foto Reuters
También afirmó que el Mundial ha contribuido a popularizar el "soccer" en Estados Unidos, donde el béisbol, el básquetbol y el fútbol americano se mantienen como los deportes más seguidos. "Se ha demostrado que somos un país de fútbol y creo que se va a mantener", aseguró Trump.
Trump miró el partido desde el palco de las autoridades principales (tras un vidrio blindado) junto con su esposa Melania e Infantino. Atrás se veía al secretario de Estado, Marco Rubio. Junto a él estaban Sheinbaum, el rey Felipe y la reina Letizia y Carney. También el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que confirmó asistencia a último momento, a pesar de que suele tener fuertes cruces políticos con Trump, que reprocha a los ibéricos de no haber ofrecido ayuda para la guerra con Irán.
Como ya había anunciado, el presidente Javier Milei no asistió a la ceremonia y fue representado por el embajador en Washington, Alec Oxenford.
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