El Gobierno no logra convencer a las fuerzas aliadas de avanzar con la reforma electoral y la eliminación de las PASO. Tanto la UCR, el PRO como los provinciales rechazaron la oferta de la lista colectora como una alternativa a las primarias y los gobernadores, incluso los peronistas, podrían ser la llave para destrabar las negociaciones en el Congreso.
Patricia Bullrich le repitió a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que no tiene los votos en el Senado para avanzar con la reforma electoral e incluso le bajó el pulgar a la colectora porque "deforma el sistema electoral".
Sin embargo, desde la Casa Rosada aún no bajaron una nueva propuesta, no quieren discutir. Aunque a los libertarios ya no les alcanza sólo con convencer a los radicales para pasar con éxito la prueba del Senado, como especulaban Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem que buscaba seducir a la UCR con la colectora.
Bullrich mantiene abierta la mesa de diálogo en el Senado con los principales aliados en la Cámara alta, pero sabe que la clave está en la otra mesa de la negociación, la que reúne al jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores.
Santilli busca convencer a los gobernadores
Los festejos por el Día de la Independencia en Tucumán mostraron un acercamiento entre el nuevo ministro coordinador y los gobernadores con la presencia del presidente Javier Milei y su hermana Karina. Sin embargo, eso no es garantía de que pueda tener impacto cuando la propuesta se vote en el recinto.
Desde el oficialismo insisten con que Milei quiere eliminar las primarias y darle una alternativa a los aliados, esa es la prioridad. La suspensión sería un tema menor, una salida que podría ser vista como una victoria libertaria, pero el Gobierno quiere ir por un sistema permanente.
Los aliados tampoco están a favor de la suspensión de las primarias como se dio para las últimas elecciones legislativas y rechazaron la lista colectora. Argumentan que con ese sistema, la lista que será cabecera, en este caso la de La Libertad Avanza, tendría el poder para decidir quiénes van y quiénes no. Es decir, Karina Milei decidiría las papeletas que se cuelgan al oficialismo.
Según informó Clarín en su momento, el objetivo del Gobierno era negociar con la UCR y el PRO para que vayan con el oficialismo en los distritos que estén mejor posicionados para sumar diputados. El sistema no iba a ser aplicable a la elección de senadores porque la división de votos le podría permitir al peronismo quedarse con las dos bancas de la mayoría. Lo que no estaba claro era cómo se iba a aplicar en la Boleta Única de Papel (BUP).
Bullrich quiere aprobar la reforma en septiembre
Bullrich aseguró que hay un acuerdo tácito con los dialoguistas sobre el resto del proyecto como el endurecimiento de los requisitos para conformar un partido político y el financiamiento de las campañas que no se reduciría a cero sino que se aplicaría un porcentaje para la definición de las candidaturas.
Pero, la jefa del oficialismo, quien consideró que lo ideal sería que la reforma electoral se apruebe a más tardar en septiembre, no hizo mención ni a la intención del Gobierno de colocar el casillero de lista completa en la BUP, resistido por la oposición, ni sobre el reclamo de los aliados de tratar Ficha Limpia por separado.
Sobre este último punto, el PRO y la UCR fundamentaron su pedido. Primero quieren evitar que la propuesta se trabe en la discusión por la eliminación de las PASO y segundo quieren dejar expuestos en la votación a aquellos que la rechazan porque entienden que estarían apoyando a candidatos que tienen condena firme en segunda instancia.
Desde el oficialismo plantearon la opción de debatir Ficha Limpia en forma separada, pero quieren que se vote junto al resto de la reforma electoral, la condición tampoco terminó por conformar a los aliados.
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