China y Rusia mantienen, desde al menos 2020, un foro de cooperación militar secreto. Según una investigación del semanario alemán Der Spiegel, el diario francés Le Monde y el medio online The Insider, funcionarios y altos mandos militares rusos y chinos mantienen regularmente foros, en los que participan industriales de defensa de los dos países, para coordinar desde sistemas antimisiles comunes hasta armas de ataque.
Las instituciones de la Unión Europea y de la OTAN saben desde hace años que China coopera militarmente con Rusia, por ejemplo ayudando con componentes de doble uso, civil y militar, en el esfuerzo de guerra ruso en Ucrania. Bruselas siempre ha tenido bajo el radar esa cooperación militar y ha llegado a sancionar a empresas chinas. La OTAN lanza advertencias periódicamente y Ucrania ha mostrado a europeos y estadounidenses drones rusos con tecnología china.
Los documentos filtrados y de los que dan cuenta este jueves esos tres medios hablan de un Foro Ruso-Chino de Tecnología Militar que lleva funcionando al menos seis años bajo un régimen de secreto. Ya se habrían reunido cinco veces y la sexta sería a finales de este año en San Petersburgo.
La información es muy relevante porque es un salto adelante en la percepción que Bruselas y Washington tenían -o aseguraban tener- hasta ahora de la cooperación ruso-china, que veían sobre todo tecnológica. Los documentos aseguran, en cambio, que después de varias reuniones entre 2020 y 2022, en 2023 una reunión entre 16 representantes chinos y tres rusos sirvió para acordar el desarrollo conjunto de un sistema integrado de defensa antimisiles, capaz de interceptar misiles hipersónicos y balísticos de medio alcance (hasta 4.000 kilómetros). De lograrlo alcanzarían una capacidad que hoy sólo tienen los sistemas antimisiles estadounidenses Patriot y Thaad.
La investigación periodística explica que chinos y rusos han puesto en su punto de mira la red de satélites Starlink, propiedad del magnate Elon Musk, aliado del presidente estadounidense Donald Trump y el hombre más rico del planeta, además de enemigo de la Unión Europea y sostén de los partidos políticos de ultraderecha que quieren derruirla.
Los medios en la investigación cuentan la presentación que hicieron delegados chinos en la reunión de 2023, en la que representante de la empresa estatal china Aerospace Science and Technology Corporation, plantearon la creación de una “alianza antiStarlink”. Estudiaron y supuestamente empezaron a desarrollar varias opciones, desde la interferencia electrónica hasta ciberataques pasando por la destrucción física de los satélites en órbita.
Los objetivos
Se trata de buscar cómo neutralizar una de las ventajas más claras que tiene Ucrania en la guerra de defensa contra Rusia, la que le otorga el servicio Starlink de Elon Musk. China estima que Taiwán podría intentar usar el mismo sistema en la eventualidad de un ataque chino.
China y Rusia mantienen, desde al menos 2020, un foro de cooperación militar secreto. Foto Reuters
La investigación periodística cuenta, además, que uno de los aspectos más importantes de la cooperación secreta militar entre Rusia y China es precisamente cómo China está extrayendo lecciones del escenario bélico ucraniano para una hipotética guerra de conquista de Taiwán. Los funcionarios chinos extraen lecciones de Ucrania, gracias a esa cooperación con China, para entender cómo Kiev usa la defensa aérea, la guerra electrónica, los enjambres de drones y las comunicaciones por satélite. Rusia, por su parte, recibe cooperación industrial y tecnológica porque más de cuatro años de guerra muerden con fuerza en su industria militar.
Al cierre de esta nota no había reacciones oficiales de la OTAN ni de la Unión Europa. El canciller alemán Johann Wadephul dijo que la revelación era “extremadamente preocupante”. Uno de los aspectos que podrían llevar a la Unión Europea a aprobar sanciones contra Beijing, con la consiguiente guerra comercial que desataría el Gobierno chino, sería el hecho de que, según la investigación, hasta 200 operadores de drones militares rusos fueron entrenados en territorio chino.
China ya reaccionó diciendo que las conclusiones de la investigación son “calumnias”, según cables de agencias. La Unión Europea se ve ante un dilema. Su actitud desde hace meses es la de intentar no generar conflictos para mantener la relación comercial dentro de su cauce. La última reunión, a principios de la semana pasada, sirvió para que representantes comerciales chinos y europeos se dieran hasta octubre para avanzar en pactos comerciales sectoriales que eviten una guerra comercial.
PB
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