Desde hace más de cuatro décadas el doctor Piero Montorsi investiga sobre hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y enfermedades coronarias. En paralelo ejerce la práctica clínica desde 1981 y actualmente es el director del Departamento de Cardiología Intervencionista del Centro Cardiológico Monzino en Milán, Italia.
En una entrevista con el Corriere della Sera, reflexionó sobre su profesión, el rol de los avances tecnológicos y los desafíos que enfrenta la cardiología.
"Hace 40 años la cardiología era completamente diferente. El cardiólogo se basaba sobre todo en la visita clínica, en la escucha del paciente y en su propia experiencia; hoy disponemos de tecnologías de imagen extraordinarias y podemos observar el corazón con una precisión que antes habría parecido ciencia ficción", destacó el Dr. Montorsi.
Especializado en cardiología y medicina interna, la labor científica de Montorsi ha sido continua y diversa: fisiopatología, tratamiento de la enfermedad arterial coronaria aterosclerótica, la función de las válvulas cardíacas protésicas y las arritmias ventriculares en la insuficiencia cardíaca.
En el presente se enfoca en el tratamiento percutáneo transcatéter de la cardiopatía isquémica aguda (infarto de miocardio) y crónica, los aneurismas de la aorta abdominal y los defectos intracardíacos congénitos.
Además es respetado y reconocido por haber realizado más de 500 cateterismos cardíacos y 250 procedimientos intervencionistas como médico de atención primaria cada año.
La revolución diagnóstica en la cardiología
"Tener un infarto hace cincuenta años significaba afrontar un camino muy difícil. No existían las soluciones terapéuticas de hoy", aseguró el doctor Montorsi.
"El paciente era hospitalizado, sometido a reposo absoluto, recibía terapias de apoyo y luego afrontaba una rehabilitación larguísima. El destino, por desgracia, a menudo estaba sellado", rememoró.
Considera que la ecocardiografía avanzada, la cardio-TAC y la resonancia magnética cardíaca conforman una "revolución diagnóstica" notable en las últimas décadas.
"La cardio-TAC o TAC coronaria es un examen diagnóstico radiológico no invasivo que permite visualizar en 3D el corazón y las coronarias. El examen se realiza en pocos segundos, está sincronizado con un electrocardiograma y garantiza la máxima nitidez", detalló.
Ese tipo de herramientas brindan una combinación vital: tiempo y precisión. La posibilidad de detectar con velocidad una patología y brindar el tratamiento adecuado se traduce en la mayor tasa de supervivencia de los pacientes.
"Considero que el crecimiento científico siempre ha sido el motor de todo. La investigación es primordial, incluso antes que la tecnología. Es la investigación la que plantea las preguntas y obliga a desarrollar herramientas cada vez más sofisticadas para encontrar las respuestas", reflexionó.
"La cirugía cardíaca mínimamente invasiva cambió la medicina. Hoy podemos reemplazar válvulas cardíacas a través de catéteres, sin abrir el tórax, o realizar intervenciones con incisiones mínimas", dijo con orgullo ante los avances en los procedimos médicos que cuidan y sanan el corazón.
"Venas artificiales" y dispositivos de asistencia biventricular, tecnología de punta en cardiología que ya se utiliza en China. Foto: Xinhua
"Lo mismo ocurre con la cirugía vascular, donde el enfoque endovascular con stents y balones ha revolucionado la práctica clínica. Los stents cambiaron la historia de la cardiología de forma radical", indicó.
"Hoy el paciente llega con un diagnóstico ya definido, es tratado, y si todo procede regularmente al día siguiente ya puede volver a casa", resalta. Algo muy diferente a las "operaciones a corazón abierto" que se debían practicar antes como única opción.
"Significaba abrir el tórax, detener el corazón, reemplazar temporalmente su función con la circulación extracorpórea, operar y luego intentar que volviera a funcionar. Era una cirugía heroica, extraordinaria, pero también extremadamente invasiva. Hoy muchos de esos riesgos se han reducido enormemente", celebró.
"Si el corazón falla, en urgencias el tiempo no es dinero, es supervivencia. Si se trata de un infarto agudo, el paciente es trasladado inmediatamente a la sala de hemodinámica para la angioplastia, si sospechamos una disección aórtica, activamos el proceso diagnóstico y quirúrgico", explicó.
Piero Montorsi: "Me enamoré de la cardiología y sigo amándola 45 años después"
Los buenos hábitos y el estilo de vida saludable son la otra cara de la moneda. El doctor Montorsi suele recomendar la célebre dieta mediterránea. "Hemos hecho manuales en el Ministerio de Salud, que enseñan a comer bien; hay que hidratarse y alimentarse correctamente, no fumar y dormir lo suficiente", indicó.
El Dr. Montorsi estudia el corazón humano hace más de cuatro décadas. Foto: Unsplash
La vocación de Montorsi viene de familia. Su padre, Walter Montorsi, fue uno de los grandes cirujanos del Policlínico de Milán, formó a generaciones de cirujanos y dio un impulso fundamental a la moderna cirugía digestiva, hepatobiliar y oncológica. Sus hermanos siguieron los pasos de su padre y también estudiaron medicina quirúrgica.
"Me enamoré de la cardiología ya en la universidad. Todos mis familiares son cirujanos, pero hacía falta alguien que recordara que también existe la medicina interna. En estos tiempos, además, el cardiólogo también sustituyó al médico internista, una tarea que antes correspondía al médico de cabecera", explicó.
Cuando le preguntaron cómo hace para mantener la pasión intacta por su vocación luego de 45 años en la misma área, respondió: "Sigo amando la cardiología porque tuve el privilegio de haber conocido figuras carismáticas, capaces de transmitir entusiasmo y de hacerte enamorar del trabajo".
"Me transmitieron el lema: 'El buen médico cura al enfermo, no la enfermedad'", indicó, en referencia a la frase célebre atribuida al prestigioso médico canadiense William Osler, que destaca la importancia de la medicina centrada en la persona.
En base a su vasta experiencia, le consultaron cuáles son los pacientes más difíciles. "Los parientes cercanos y los amigos más queridos, pero creo que este es el destino inevitable de todo médico", contestó con humor.
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