Una célula que tiene todo el ciclo de vida de una célula... pero fue creada en el laboratorio. Un equipo de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, anunció este miércoles un desarrollo que, aseguran, "podría revolucionar la bioingeniería".
En un comunicado, la universidad informó que sus profesores asociados Kate Adamala y Aaron Engelhart, junto a sus equipos del Colegio de Ciencias Biológicas, "han desarrollado la primera célula sintética del mundo, con un ciclo de vida completo, construido enteramente de componentes químicos inertes".
El proyecto se llama SpudCell y según la universidad "supone un gran avance en el campo de la ingeniería biológica. Con el tiempo, podría aportar soluciones a algunos de nuestros problemas más complejos en medicina e ingeniería".
La investigación fue difundida en el portal de Biotic, una ONG creada para impulsar una comunidad de investigadores de SpudCell, y aún no fue publicada en ninguna revista especializada revisada por pares. Sin embargo, la información fue amplificada por varios medios internacionales como The New York Times, The Guardian y CNN.
"Es asombroso cómo ha logrado reunir todas estas cosas", dijo al diario estadounidense John Glass, biólogo sintético del Instituto Craig Venter --que no participó del estudio-- para resaltar que hasta ahora los científicos nunca habían logrado una célula sintética capaz de realizar tantas funciones.
Adamala aseguró que "replicamos en química lo que antes solo era posible en biología: el set completo de comportamientos de una célula".
"Prueba que las funciones más fundamentales de la vida, como el crecimiento y la replicación, no necesitan de una chispa mágica misteriosa", aseguró la bióloga, que es profesora de genética en la universidad.
Qué funciones puede hacer la célula sintética
Siempre de acuerdo a la información que difundió la universidad, la SpudCell es capaz de replicar el ciclo de vida de una célula biológica: esto es, puede seleccionar y replicar el genoma, crecer, obtener recursos mediante la alimentación y realizar una división codificada genéticamente.
Además, la célula puede dividirse sin el llamado citoesqueleto, que es una estructura interna que utilizan para su división las células naturales y que fue uno de los grandes obstáculos en la investigación de las sintéticas. Lograron hacerlo, explicaron, gracias a unas proteínas que se aglomeran en la superficie de la membrana hasta que la tensión mecánica hace que se divida.
Kate Adamala, una de las investigadoras que desarrolló la célula artificial. Foto Universidad de Minnesota
Además, los investigadores introdujeron un cambio genético que incremento la producción de la proteína de fusión, lo que se tradujo en células que crecen más rápido y producen más descendencia.
"Después de cinco generaciones, la variante de crecimiento más rápida había superado a la original. Bajo escasez de nutrientes, la ventaja se acentuó, demostrando que la selección y la competencia operan en un sistema químico completamente sintético", describieron.
"Este trabajo es sólo el comienzo", dijo la investigadora, que con sus socios a través de Biotic quieren construir una infraestructura técnica para la ingeniería de células sintéticas abierta a investigadores de todo el mundo.
"Estamos demostrando que es posible diseñar las funciones básicas de la célula. Para aprovechar al máximo el potencial de esta tecnología —para hacerla robusta y práctica— necesitamos un esfuerzo internacional conjunto", planteó.
Esta investigación de ciencia básica abre enorme posibilidades para la medicina y la bioingeniería, pero todavía queda recorrer un largo camino para tener una aplicación práctica. Y eso es lo que los científicos buscan impulsar con esta comunidad de investigación de código abierto.
"Que el avión de los hermanos Wright vuele durante 12 segundos no te da un 737", graficó al New York Times el biólogo Drew Endy, de la Universidad de Stanford, quien es otro de los fundadores de Biopic.
Adamala también fue cautelosa y rechazó llamar "vida" a su creación. "La vida no es binaria. Por eso dudo en llamarla 'vida'. No hay una línea divisoria clara, por mucho que nos gustaría que la hubiera", expresó.
¿Por qué, entonces, es --o podría ser-- tan importante esta célula de laboratorio? Porque la mayoría de los productos manufacturados, desde los materiales a los medicamentos, dependen de transformaciones moleculares que hoy se hacen a través de células naturales o con procesos químicos que implican grandes costos energéticos. "Las células creadas desde cero podrían llevar a cabo transformaciones moleculares imposibles con la química industrial", se ilusionaron los investigadores en el comunicado.
"Esto podría transformar la medicina molecular, permitiendo la creación de moléculas terapéuticas precisas, incluyendo fármacos que incorporen aminoácidos nunca antes utilizados por la evolución. Podríamos ver materiales cultivados, en lugar de sintetizados, y métodos de fabricación que operen a temperaturas biológicas, no industriales", enumeraron el futuro que podría abrir la SpudCell.
AS
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