Algo cambió en los últimos días en la cima del poder. La situación judicial y política cada vez más crítica de Manuel Adorni provocó movimientos sutiles e impensados: funcionarios y personas que gozan de la simpatía de Javier y Karina Milei se reunieron con ambos, por separado, para transmitir su preocupación por los escándalos permanentes que sacuden al jefe de Gabinete y que mantienen atrapado a todo el Gobierno. Frente a estos planteos, esbozados de manera tibia, titubeante, el Presidente volvió a reaccionar con gritos: “Déjenme de joder. No me van a llevar puesto a Manuel ni a ningún funcionario que haga las cosas bien”. En cambio, Karina se mostró receptiva por primera vez: “Dénme hasta el 2 de julio para pensarlo y ver cómo se dan las cosas”.
Un matiz, imperceptible en la superficie pero notorio para quienes tienen acceso a la intimidad de Olivos, pareció abrirse entre los hermanos Milei. “No es que Karina lo quiera tirar por la ventana a Manuel. Lo sigue defendiendo, pero al menos entreabrió la puerta”, dice un funcionario al tanto de la movida.
Javier y Karina Milen, enfáticos, defendiendo a Adorni durante su defensa el 29 de abril.
La resistencia, o la única resistencia tenaz para sostener a un funcionario acusado de enriquecimiento ilícito, radica ahora en el mismísimo Presidente. Milei no solo defiende a Adorni. Fue, consciente o no, cómplice de sus engaños. “¡Vamos, Manuel!”, le gritó desde el palco del Congreso, el 29 de abril, durante la exposición frente a los legisladores, mientras el jefe de Gabinete brindaba una serie de explicaciones sobre su situación patrimonial que él mismo se iba a ocupar de contradecir cuarenta y dos días más tarde, al presentar la declaración jurada y dar una entrevista por TV.
Ya no hay nombres rutilantes que se animen a sostener mediáticamente -salvo Milei y la diputada Lilia Lemoine- las fábulas que construyó el jefe de Gabinete para referirse a cómo engrosó su patrimonio o a cómo compró sus casas y financió sus viajes con un sueldo de menos de tres millones de pesos mensuales. Habrá que ver cuál es la postura que toma el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, a quien Milei llamó personalmente para ofrecerle el puesto.
En aquella puesta en escena del Parlamento, podría alegarse que Milei hacía una defensa política. Pero cuando el 6 de mayo Patricia Bullrich intimó en A24 a Adorni para que presentara “de manera contundente y rápida” la declaración jurada, el primer mandatario volvió a quedar preso de sus palabras al irrumpir en LN+ para decir que había visto los papeles de Adorni y que todos los números estaban en orden y serían presentados a la brevedad. Sin embargo, el ministro diría -más de un mes después- que, en verdad, nunca le mostró nada al líder libertario.
Manuel Adorni conversa con Patricia Bullrich en el acto del Día de la Bandera.
Foto: Emmanuel Fernández.
¿Puede afirmarse, entonces, que el Presidente mintió a sabiendas? Si fuera así, ¿qué lo llevó a involucrarse de manera personal en la telaraña de fraudes y tergiversaciones en la que quedó atrapado el coordinador de los ministerios? Hay quienes descartan las teorías conspirativas o la eventual participación de Adorni, por ejemplo, en el escándalo $Libra. Atribuyen la decisión presidencial a su propia personalidad, que, incluso, lo ha obligado prácticamente a enterrar el relato sobre el combate a los privilegios de la casta.
Quienes sí creen en hipótesis más tenebrosas piden reparar en los carteles de la campaña que promovía hace un año la candidatura a legislador del entonces vocero. Adorni es Milei, se leía.
El Presidente y su entonces candidato a la Ciudad, sonrientes.
Los miembros del Gabinete permanecen mudos, aunque ya sin pruritos para decir por lo bajo que no se someterán a la exigencia de salir a poner la cara por Adorni, cosa que Karina Milei intentó el día de la entrevista y fracasó. La mayoría observa la agenda del Congreso y aspira, silenciosamente, a que Milei tome nota y se decida a apartarlo antes de que lo hagan los legisladores. Sobre esto también se charló en Olivos y fue Milei quien, en un arrebato, dobló la apuesta y dijo que, si el Parlamento echara a Adorni, él volvería a designarlo.
Lo cierto es que, pasado mañana, la oposición impulsará en Diputados una sesión para emplazar a que las comisiones traten un dictamen para la interpelación. El jefe de Gabinete ya ha expresado que le da nervios una nueva presentación. Es lógico por las mentiras que hilvanó durante su paso anterior. El recinto sería demasiado hostil para él. A propósito: ¿volvería a asistir Milei con todos sus ministros como muestra de apoyo?
Luego vendría la moción de censura, un mecanismo constitucional que prevé que el Poder Legislativo pueda apartarlo de su función. Es algo que nunca ocurrió desde la reforma constitucional de 1994 en la que se creó el cargo de jefe de ministros, el cual fue pensado para que, quien lo ejerciera, actuara como una suerte de pararrayos del Presidente frente a una crisis. La llegada de un outsider en diciembre de 2023 puso patas para arriba aquella idea pensada por Raúl Alfonsín durante la negociación del Pacto de Olivos.
La moción de censura debe votarse en ambas cámaras y se tiene que aprobar por mayoría absoluta, esto es, 129 diputados y 72 senadores, sin importar cuántos legisladores estén presentes en la sesión. Cuando Karina Milei pide tiempo a su gente para resolver la situación de Adorni piensa en el raid que tiene por delante el Congreso. Es posible que aquí también tenga una diferencia con su hermano y termine por aceptar la salida de Adorni si observa que el panorama viene complejo para su protegido.
La vicepresidenta Victoria Villarruel asistió al evento del Día de la Bandera tras denunciar que no fue invitada formalmente
Foto: Emmanuel Fernández.
Adorni no quiere irse. Al contrario. Se aferra más que nunca a Milei. "Me sorprende todo lo que Javier me ha defendido. No esperaba tanto", ha comentado Adorni en la Casa Rosada. A su lado acotan: “Está asustadísimo. Tiene miedo de ir preso y que el proceso se acelere si está afuera del Gobierno”.
Su círculo de confianza se ha achicado en los últimos tiempos. Quien está al tanto de sus secretos es Aimé Ayelén Vázquez, a la que todos llaman “Meme”. También accede a su despacho Mara Gorini, la mano derecha de Karina. Gorini se enojó con él en varias ocasiones. Los gritos se han escuchado del otro lado de la puerta.
Gorini fundó la productora Foggia Group junto a su marido, Marcelo Dionisio, que ha contratado los servicios de la consultora Más BE, de Bettina Angeletti -la esposa de Adorni, que no hace tanto era monotributista-, por 55 millones de pesos. Hoy Gorini está en la función pública y Foggia Group tiene a Dionisio en el directorio.
La oposición intenta sacar réditos del momento, aunque no lo logra, o no lo logra del todo. Milei se mantiene en buenos márgenes de popularidad, aun cuando la actividad económica no despega con la velocidad que él había prometido. Sus logros pasan por la macroeconomía: la acumulación de reservas, la baja del riesgo país, la tranquilidad de los mercados y la baja de la inflación.
Pero desde Axel Kicillof hasta los gobernadores más afines al universo libertario evalúan que esas conquistas no llegan a la gente, que piensa más en las urgencias cotidianas. El retraso de los salarios con respecto a la suba de precios se vuelve insoslayable. La mora bancaria podría ser otra muestra: volvió a crecer en abril, al alcanzar el 12,1% -contra el 3,7% que había el mismo mes del año pasado- y anotó un nuevo máximo en más de 20 años.
Son cifras desalentadoras que, al miso tiempo, entusiasman a quienes sueñan con disputar la presidencia en 2027. O a los que trabajan en las sombras para fabricar un candidato. ¿Será un outsider, alguien que hoy no está en el radar?
Axel Kicillof en el acto en La Plata en el que le reclamaron por la libertad de Cristina.
Durante su última estadía en la Argentina, Jaime Durán Barba recibió en su departamento de la avenida Alvear, y bajo estricto secreto, a, al menos, tres hombres que aspiran a ponerse la banda presidencial. El estratega ecuatoriano los escuchó y, al cabo, observó un hilo conductor entre ellos: todos menosprecian a Milei y creen que será fácil ganarle.
Pero la devolución de Durán Barba no fue la que esperaban sus visitantes. Ganarle a Milei no será sencillo. Como van las cosas y por cómo se comportan quienes buscan correrlo del trono -les dijo-, el camino hacia su reelección asoma, más bien, allanado.
Todavia no hay comentarios aprobados.