El misterioso avión se observa desde la ruta y la gente frena para sacarle fotos o hacer videos. Sorprendidos porque no hay pista de aterrizaje, los comentarios sobrevuelan las redes sociales. La aeronave está erguida en un campo de Baradero y esta semana se hizo viral. Se trata de un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas en el que Boca viajó a Japón para disputar la final de la Copa Intercontinental 2003 de la mano de Carlos Bianchi.
“Pentacampeón 2003”, reza la leyenda sobre el cuerpo metálico del avión. Fue decorado con el escudo de Boca, que también está pintado sobre las turbinas azules y es una pieza de colección del museo que está armando Horacio Paolini, ex vicepresidente de Daniel Angelici. El empresario lo compró en 2009, cuando ya estaba fuera de circulación, había pasado a la obsolescencia y tenía carácter de chatarra.
Tevez con la Copa Intercontinental que Boca ganó en Japón.
“Algunos coleccionan recuerdos. Yo elegí preservar parte de la historia de Boca para que nunca se pierda. Eso explica mejor lo que siento por este club”, le dijo Paolini a Clarín. El dirigente, candidato en las elecciones del año próximo, estaba en la delegación que voló rumbo a Japón. Aquel equipo empató 1 a 1 con Milan, entonces dirigido por Carlo Ancelotti, y fue campeón mundial en la definición por penales.
La aeronave partió el 8 de diciembre de 2003 desde el aeropuerto de Ezeiza, donde una multitud de hinchas despidió al plantel que viajó a Tokio para jugar ante Milan. Hubo una escala en Los Ángeles, un trasbordo en Singapur y la llegada a la tierra del Sol Naciente. Viajaron Roberto Abbondanzieri, Wilfredo Caballero, Luis Perea, Rolando Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez, Diego Crosa, Pablo Jerez, Matías Donnet, Sebastián Battaglia, Raúl Cascini, Diego Cagna, Fabián Vargas, Javier Villarreal, Guillermo Barros Schelotto, Pedro Iarley, Roberto Colautti y Carlos Tevez.
Cascini y Ambrossini pelean por la pelota en el Estadio Nacional de Tokio, donde Boca se consagró campeón mundial.
A propósito del delantero de Fuerte Apache, estuvo de visita en el campo y se subió al avión. El ex delantero está preparando su despedida, que sería el 19 de diciembre ¿con las presencias de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo?, y empezó a mostrarse cerca de referentes de la política interna de Boca. Cuenta con el okey de Juan Román Riquelme, muy a pesar de que están veredas opuestas. “Carlitos merece despedirse en la Bombonera y me parece muy bien que lo hayan acordado. Los ídolos y la historia del club están por encima de cualquier diferencia”, afirmó Paolini, que lo imagina como técnico a futuro.
El museo de Baradero, además del avión viral, cuenta con una réplica de la Bombonera de 10x5 metros en los que tiene las copas que Boca ganó durante la época dorada, camisetas y vitrinas. Pero claro, aquella aeronave que asombra desde la ruta es la estrella. Sobre todo para los hinchas, que recuerdan aquel 14 de diciembre de 2003, cuando Matías Donnet logró empatar el partido que estaban ganando los italianos con el gol del danés Jon Dahl Tomasson. Y los penales que derivaron en la tercera intercontinental de la que ya pasaron 23 años pero sobran historias para contar.
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