“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él”.
Para un niño, jugar es una forma de descubrir el mundo, experimentar y crear situaciones que no existen fuera de su imaginación. No se trata solo de entretenimiento, sino de una manera de relacionarse con lo que lo rodea.
Pero la frase de Neruda apunta sobre todo a la adultez. El poeta plantea que crecer no debería significar abandonar por completo aquella disposición a imaginar, sorprenderse y encontrar placer en actividades que no tienen una finalidad práctica.
Cuando habla del “niño” que permanece en el adulto, no se refiere a conservar comportamientos infantiles. La idea apunta a mantener algunas capacidades asociadas con la infancia, como la curiosidad, la espontaneidad y la posibilidad de mirar lo cotidiano desde una perspectiva diferente.
El propio Neruda llevó esa mirada a su vida. En sus memorias contó que había reunido juguetes y objetos durante años y que incluso había construido sus casas como si fueran juguetes. La Universidad de Chile conserva una entrevista en la que el poeta explica esa relación con el juego y reproduce la frase completa.
El poeta y premio Nobel, Pablo Neruda, en París en octubre de 1971. Foto: AP.
¿Quién fue Neruda?
Pablo Neruda nació el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile, con el nombre de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto. Creció en Temuco, en el sur del país, y desde muy joven se vinculó con la literatura. A los 16 años ya trabajaba como periodista y escritor, según la biografía del Premio Nobel.
Adoptó el seudónimo Pablo Neruda en 1920 y publicó Crepusculario en 1923. Un año después apareció Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que lo convirtió en una figura reconocida de la poesía en lengua española. Su producción posterior abordó el amor, la naturaleza, la vida cotidiana y también cuestiones políticas y sociales.
Neruda también tuvo una extensa carrera diplomática. Vivió y trabajó en distintos países de Asia y Europa, y durante la Guerra Civil española se acercó con mayor fuerza a la poesía comprometida con las causas políticas y sociales. En Chile fue senador por el Partido Comunista y en 1948 debió abandonar el país tras ser perseguido por el gobierno.
Pablo Neruda y Matilde Urrutia, su tercera esposa y una de las principales musas de su poesía amorosa.
En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó entonces una poesía capaz de dar vida a la historia y los sueños de un continente. Neruda murió en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973, a los 69 años.
La frase sobre el juego pertenece a Confieso que he vivido, sus memorias publicadas después de su muerte. En ese texto, Neruda vinculó su afición por coleccionar objetos y construir espacios particulares con una forma de conservar el espíritu lúdico. La Fundación Pablo Neruda también reproduce el pasaje y lo presenta como parte de esa relación del poeta con los objetos, el juego y la imaginación.
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