Dejar de trabajar puede modificar de un día para otro una rutina construida durante décadas. Desaparecen las conversaciones con compañeros, los horarios compartidos y buena parte de los contactos cotidianos. Por eso, la jubilación suele asociarse con un posible aumento de la soledad.
Sin embargo, la relación no es tan sencilla. Una investigación reciente encontró que jubilarse no necesariamente conduce a sentirse más solo. Además, distintos estudios muestran una diferencia fundamental: vivir solo, estar socialmente aislado y experimentar soledad son situaciones relacionadas, pero no equivalentes.
El estudio que siguió a casi 4.000 personas
Una investigación publicada en 2025 en BMC Public Health utilizó información del English Longitudinal Study of Ageing, uno de los grandes estudios dedicados al envejecimiento en Inglaterra.
Los científicos analizaron a 3.758 adultos mayores de 50 años, entre los cuales 766 se jubilaron durante el período estudiado. Los datos habían sido recogidos entre 2008 y 2017, lo que permitió observar qué ocurría antes y después de abandonar el trabajo.
Una investigación reciente encontró que jubilarse no necesariamente conduce a sentirse más solo.
El objetivo era determinar si la transición hacia la jubilación estaba relacionada con cambios en dos fenómenos diferentes: la soledad y el aislamiento social.
Qué ocurrió después de la jubilación
Los resultados cuestionaron la idea de que abandonar el trabajo conduzca automáticamente a una vida más solitaria. Los investigadores no encontraron un aumento significativo de la soledad después de la jubilación, ni inmediatamente ni a más largo plazo.
Los resultados cuestionaron la idea de que abandonar el trabajo conduzca automáticamente a una vida más solitaria.
Incluso apareció otro resultado llamativo: a corto plazo, quienes acababan de jubilarse mostraron menores probabilidades de aislamiento social que las personas que continuaban trabajando. Esto puede deberse a que disponer de más tiempo facilita determinados contactos y actividades. Sin embargo, los resultados no permiten afirmar que jubilarse mejore necesariamente la vida social de todas las personas.
Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo
Una distinción central aparece repetidamente en estas investigaciones. La soledad es una experiencia subjetiva. Surge cuando existe una diferencia entre las relaciones sociales que una persona desea y aquellas que percibe que tiene.
La soledad es una experiencia subjetiva.
El aislamiento social, en cambio, puede evaluarse mediante elementos más objetivos, como el tamaño de la red social, la frecuencia de los contactos o la participación en actividades. Por eso, alguien puede vivir solo, hablar regularmente con familiares y amigos y sentirse satisfecho con sus relaciones. Otra persona puede convivir con alguien o mantener numerosos contactos y, aun así, sentirse sola.
El estudio que separó ambas experiencias
Esta diferencia fue analizada en otra investigación con 2.808 adultos de 55 años o más en Singapur, seguidos durante dos años. Los investigadores estudiaron por separado vivir solo y experimentar soledad para determinar cómo se relacionaban con síntomas depresivos.
La soledad apareció como un predictor más consistente de esos síntomas que la situación residencial. Cuando los científicos tenían en cuenta estadísticamente el sentimiento de soledad, vivir solo dejaba de mostrar una asociación significativa con los síntomas depresivos.
Eso no significa que vivir solo nunca implique riesgos. Las circunstancias personales, la salud y las redes disponibles pueden cambiar completamente la experiencia.
La cantidad de contactos tampoco cuenta toda la historia
Otro estudio realizado en Estados Unidos encontró que vivir solo estaba relacionado con mayores probabilidades de reportar soledad. Pero también observó que una mayor integración en las redes sociales estaba asociada con menores probabilidades de experimentarla.
Otro estudio realizado en Estados Unidos encontró que vivir solo estaba relacionado con mayores probabilidades de reportar soledad.
La diferencia ayuda a explicar por qué contar llamadas, visitas o mensajes no alcanza para saber cómo se siente alguien. Una conversación diaria puede no proporcionar cercanía emocional. Del mismo modo, dos amigos con quienes existe una relación significativa pueden resultar más satisfactorios para una persona que una agenda llena de contactos superficiales.
¿La jubilación puede aumentar el riesgo?
No todas las jubilaciones se producen en las mismas condiciones. Un estudio que comparó adultos mayores de Australia, China y Estados Unidos encontró diferencias entre países. En Estados Unidos, los jubilados mostraron una prevalencia prevista de soledad significativamente mayor que quienes seguían trabajando.
También apareció un dato relevante: las personas que se habían jubilado involuntariamente presentaban mayores niveles de soledad en Australia y Estados Unidos.
Perder inesperadamente el trabajo puede implicar una transición muy diferente de abandonar voluntariamente una actividad después de haber planificado esa etapa.
Perder inesperadamente el trabajo puede implicar una transición muy diferente de abandonar voluntariamente una actividad después de haber planificado esa etapa.
Lo importante no es solamente cuántas veces suena el teléfono
La evidencia disponible no permite afirmar que los jubilados más solitarios sean aquellos a quienes únicamente llaman para pedirles algo. Tampoco existe una cantidad determinada de llamadas o encuentros que garantice evitar la soledad.
Lo que muestran los estudios es más complejo: tener contacto social y sentirse conectado no son exactamente lo mismo. Después de la jubilación, mantener vínculos puede ser importante, pero también importa cómo son percibidos esos vínculos. Una persona que vive sola puede sentirse acompañada, mientras otra rodeada de gente puede experimentar una profunda desconexión.
Por eso, para entender la soledad durante esta etapa de la vida no alcanza con preguntar cuántas personas hay alrededor. También importa saber si esas relaciones proporcionan la cercanía y el apoyo que cada persona necesita.
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