En 1979, Bob O’Bill hizo una promesa mientras su esposa, Joyce, enfrentaba un cáncer. Si ella lograba recuperarse, construiría una estatua de la Virgen María como símbolo de gratitud. Joyce sobrevivió y aquella idea, que al principio contemplaba una figura pequeña cerca de su casa, terminó convertida en Nuestra Señora de las Rocosas, una estatua de 27 metros que domina Butte desde East Ridge.

El proyecto tomó una dimensión inesperada cuando los habitantes de la ciudad decidieron colaborar. O’Bill, que había trabajado como electricista para Anaconda Company y Montana Power Co., organizó la recaudación de fondos. Ingenieros, soldadores, trabajadores de la construcción y voluntarios aportaron sus conocimientos, equipos y trabajo.

Los Archivos Públicos de Butte Silver Bow sitúan el comienzo del proyecto en diciembre de 1979. La construcción demandó casi seis años y exigió mucho más que levantar una estructura. Los voluntarios también tuvieron que preparar caminos y otras instalaciones para trasladar los materiales hasta la montaña.

La idea original de O’Bill contemplaba una estatua de apenas cinco a nueve pies. El proyecto creció hasta convertirse en una figura de 90 pies (27 metros), una de las mayores estatuas de Estados Unidos. Laurien Eugene Riehl, un ingeniero de minas retirado, participó en el diseño, mientras que el soldador local Leroy Lee fabricó la estructura.

La parte más compleja llegó en 1985, según informó Times of India. La base de hormigón, con un peso de 400 toneladas, quedó lista en septiembre de ese año. La estatua terminó dividida en cuatro secciones para facilitar su traslado hasta East Ridge.

La idea comenzó en 1979. Foto: Tripadvisor.

El 17 de diciembre de 1985 comenzó la operación final. Equipos de la Guardia Nacional de Nevada, la Guardia Nacional de Montana, la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Butte y trabajadores civiles participaron en el traslado de las piezas hasta la cima. La estructura completa pesaba 51 toneladas.

En diciembre de ese año, seis años después de la promesa de O’Bill, Nuestra Señora de las Rocosas quedó instalada sobre Butte. La obra superó ampliamente las dimensiones previstas al principio y pasó a formar parte del paisaje de la ciudad.

El significado del monumento también cambió

Aunque la enfermedad de Joyce fue el origen de la promesa, la estatua terminó dedicada a las mujeres y madres en general. La organización de Nuestra Señora de las Rocosas la presenta como un monumento no confesional y como un tributo a las mujeres y las madres.

El monumento está dedicado a las mujeres y madres. Foto: Komoot.

Un muro conmemorativo ubicado en el lugar contiene nombres de madres de distintas partes del mundo. Desde su posición en lo alto de Butte, la estatua puede verse desde gran parte de la ciudad y desde las rutas de los alrededores.

La estatua tardó seis años en construirse. Foto: Tripadvisor.

O’Bill murió en 2016, pero Joyce sobrevivió. La historia de ambos permanece vinculada al monumento, que nació de una promesa íntima y terminó con la participación de toda una comunidad.