Roberto había dedicado buena parte de su vida al trabajo y tenía otros planes para los años que venían. Sin embargo, un diagnóstico de cáncer cambió por completo sus prioridades: decidió dejar su empleo, jubilarse y destinar 85.000 euros a la compra de un barco para comenzar una nueva etapa.

Este jubilado gallego de 66 años había pasado buena parte de su vida ligado al mar y guardaba desde hacía tiempo una idea que nunca terminaba de concretar. Hasta que una circunstancia personal aceleró todo.

"Me diagnosticaron un cáncer y, de un día para otro, decidí dejar de trabajar. Me compré este barco por 85.000 euros"

El punto de inflexión llegó en 2023. A Roberto le diagnosticaron un cáncer y la noticia modificó por completo sus prioridades. Según contó, escuchar el diagnóstico le hizo pensar en posibilidades que hasta entonces había postergado.

La reacción fue prácticamente inmediata. El jubilado decidió que no quería continuar trabajando y comenzó a convertir en realidad un proyecto que llevaba tiempo dando vueltas en su cabeza: vivir en el mar.

Los últimos dos años de su etapa laboral los pasó recuperándose en su casa. Ese período retrasó algunos preparativos, pero también reforzó una idea: no quería seguir esperando para hacer algo que realmente deseaba.

Roberto, jubilado: "Me diagnosticaron un cáncer y, de un día para otro, decidí dejar de trabajar. Me compré este barco por 85.000 euros". (Foto: Facebook/Ibiza Spotlight)

Finalmente compró un velero de 14 metros por 85.000 euros. La embarcación tiene capacidad para seis personas, aunque Roberto vive allí solo y recibe ocasionalmente a sus hijos, amigos y otras personas que conoce durante sus viajes.

El mar, además, no era algo nuevo para él. Nació junto a una playa y recuerda que durante su infancia la arena formaba parte prácticamente de la vida cotidiana de su familia.

Ahora pasa buena parte del tiempo fondeado en calas de Ibiza. No vive permanentemente en un puerto deportivo y sostiene que esa forma de organizarse le permite mantener relativamente bajos los gastos.

Cuánto cuesta vivir en un barco y cómo se mantiene Roberto

Uno de los cambios más importantes de esta nueva vida aparece en las cuentas. Roberto cobra una pensión y además recibe ingresos por el alquiler de su piso.

Entre ambas fuentes obtiene alrededor de 3.000 euros mensuales, una cantidad con la que cubre sus necesidades y reserva dinero para los períodos en los que necesita pagar un amarre.

Mientras permanece fondeado, explica que los gastos son reducidos y se concentran principalmente en comida y ocio. El problema aparece durante el invierno o cuando las condiciones del mar obligan a buscar un puerto.

Cuánto cuesta vivir en un barco y cómo se mantiene Roberto.

En Ibiza, los precios pueden dispararse. Roberto aseguró que un barco como el suyo puede llegar a pagar cerca de 300 euros por una sola noche de amarre en San Antonio, una cifra que explica por qué intenta permanecer fuera de los puertos siempre que las condiciones lo permiten.

La experiencia también tiene riesgos. Sin embargo, el jubilado asegura sentirse seguro navegando y considera que las posibilidades de sufrir ciertos accidentes en tierra son incluso mayores.

Su velero cuenta con diferentes equipos de seguridad. Entre ellos se encuentra el AIS, un sistema que permite identificar y seguir embarcaciones, además de radiobalizas destinadas a facilitar su localización en caso de una emergencia.

Vivir en Ibiza y una jubilación alejada de la vivienda tradicional

Instalarse en el mar también le permitió conocer otra cara de Ibiza. Roberto destaca especialmente sus paisajes y la naturaleza, lejos de la imagen de fiesta que suele estar asociada con la isla.

Pero vivir allí también lo enfrentó con uno de los grandes problemas locales: el precio de la vivienda en Ibiza. Según explicó, conoce casos de personas que pagan alrededor de 3.000 euros mensuales por pequeños departamentos de una habitación.

La comparación con su propia juventud le resulta inevitable. Recuerda que pudo comprar su primera vivienda a los 24 años y que destinaba aproximadamente una cuarta parte del sueldo al pago de aquella propiedad.