Los ÁLa Administración del presidente Donald Trump evalúa un acuerdo que cedería una parte del Parque Nacional Yosemite, en California, a un desarrollador inmobiliario para conectar un proyecto comercial privado con una ruta clave del parque, lo que ha desatado una ola de protestas.
Funcionarios del Gobierno Trump han estado presionando discretamente al Servicio de Parques Nacionales para que se ceda una franja de terreno de aproximadamente unos 400 metros dentro de Yosemite a una empresa operada por la firma de inversión y desarrollo inmobiliario Kingsbarn Realty Capital, basado en Nevada, según documentos citados por el medio NOTUS.
La propuesta busca que el Servicio de Parques ceda el terreno de propiedad federalo los derechos sobre el mismo en forma de servidumbre de paso y reciba a cambio un terreno de igual valor en algún lugar de California aún por determinar.
En concreto, el desarrollador pretende construir una carretera que conecte una propiedad adyacente al parque en el Bosque Nacional Stanislaus con una vía de servicio dentro de Yosemite, lo que proporcionaría un acceso único a una de las emblemáticas arboledas de secuoyas milenarias de Yosemite.
El plan ha provocado una ola de críticas tanto de legisladores californianos como de grupos conservacionistas que advierten que el acuerdo propuesto sentaría un precedente peligroso.
El senador demócrata por California Alex Padilla dijo en sus redes sociales que los parques nacionales no pertenecen a los amigos ni a los aliados políticos de Trump y que luchará para garantizar que permanezcan al servicio del pueblo.
Los proyectos deben elegirse por sus méritos, no por las conexiones del solicitante con altos funcionarios de la Administración Trump, apuntó el legislador en un comunicado.
Por su parte, el senador Adam Schiff, también demócrata, recordó que los tribunales ya anularon un proyecto una vez y que volverá a los tribunales de ser necesario para proteger a Yosemite, al que calificó como una de las maravillas naturales de California.
El Departamento del Interior, del que depende el Servicio de Parques Nacionales, reconoció en un comunicado al periódico Los Angeles Times que se está considerando el acuerdo para la adquisición del terreno, pero negó cualquier influencia indebida por parte de la Casa Blanca.
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