Hace exactamente 50 años, el 9 de septiembre de 1976, falleció Mao Tse Tung. Medio siglo después, su retrato sigue dominando la plaza de Tiananmen y su pensamiento sigue siendo omnipresente en el discurso del Partido Comunista. Pero ¿qué representa hoy para los chinos?

Muchos jubilados siguen cantando canciones revolucionarias en honor a Mao. Estas “canciones roja” marcaron su infancia. En un parque de Beijing, vienen a dar vida a este repertorio revolucionario, entre la nostalgia y el fervor patriótico.

“Amamos la vida, nuestra patria, nuestro Partido, nuestro ejército, nuestro pueblo y nuestros magníficos paisajes. Todos estos temas están presentes en las canciones que cantamos”, explica Ding Yinan, quien viene a cantar regularmente al parque.

Para Wang Liqun, nacido en la década de 1960, estas canciones son a la vez un legado de su generación y una fuente de consuelo. “Cuando tengo tiempo libre, canto; eso me hace feliz. Estas canciones le dan sentido a mi vida como jubilado y me ayudan a mantener una actitud positiva”, afirma.

Para esta generación, Mao sigue siendo la figura del fundador de la China Popular, quien habría permitido que el país recuperara su soberanía tras un siglo de invasiones y humillaciones.

Ding Yinan repite casi palabra por palabra el relato transmitido por el Partido Comunista. “Nos legó tantas cosas. El presidente Mao permitió que nuestra nación se levantara, liberó a las masas trabajadoras y al pueblo que sufría. Nos hemos levantado”, asegura.

Memoria heroica

Una memoria heroica que deja en gran medida de lado las hambrunas del Gran Salto Adelante y la violencia de la Revolución Cultural. Pero estos cánticos siguen transmitiendo un mensaje político: el de un destino individual inseparable del poder colectivo. Una idea que sigue muy presente hoy en día en el discurso del Partido -y de chinos como Wang Liqun-. “Solo China, esta gran familia, puede sostenernos a cada uno de nosotros. Sin la gran felicidad de China, la gran felicidad de la patria, ¿cómo podría haber pequeñas felicidades individuales en China?”, afirma.

En cambio, para los más jóvenes, Mao representa hoy una figura más lejana e histórica, pero rodeada de respeto. “Es un gran hombre, el fundador de la Nueva China. Los tiempos cambian, pero las ideas que dejó pueden servir de referencia para abordar ciertas situaciones futuras”, explica un joven.

Cincuenta años después de su muerte, el Gran Timonel sigue siendo una figura emblemática, cuyo balance sigue siendo muy difícil de discutir abiertamente en China.

Un grupo de mujeres posa frente al monumento a Mao Tse Tung en Changsha, en la provincia china de Hunan, este miércoles. Foto: EFE

El legado

Hace 50 años, a las 0:10, la radio del Partido Comunista anunció la muerte del gran líder Mao Tse Tung. Más de 25 años al frente de China y un legado que hoy en día presenta contrastes. “Es un personaje complejo. Es a la vez el Lenin y el Stalin de la China popular. Es el fundador de la República Popular, pero también quien cometió errores muy, muy graves. Se les llama errores, pero podría hablar de crímenes”, explica Jean-Philippe Béja, sinólogo y director emérito de investigación del CNRS.

La Revolución Cultural, las purgas masivas, los libros quemados, los maestros linchados y diez años de caos político, el Gran Salto Adelante, 40 millones de muertos en la gran hambruna a raíz de los fracasos de su política económica... Episodios que hoy en día siguen siendo menos importantes que el mito fundador. La voz temblorosa de Mao al proclamar en 1949 la República Popular de China es un momento central en la historia tanto del país como del partido, lo que ahora dificulta cualquier crítica al Gran Timonel.

“Hoy en día, de hecho, quien se atreve a criticar públicamente corre el riesgo de meterse en muchos problemas, de desaparecer y de ser condenado a penas de prisión”, explica Jean-Philippe Béja.

El artista Gao Zhen lo pagó caro por unas caricaturas que realizó a principios de la década de 2000, en las que se veía a Mao Tse Tung como una mujer o de rodillas, suplicando perdón. Recientemente fue condenado a tres años de prisión.

Fuente: RFI