La vuelta de Def Leppard a Buenos Aires no se sostiene solamente por la presencia de la histórica banda inglesa que le cambió la cara al hard rock en los '80: como si eso fuera poco trae como invitados de lujo a los bostonianos Extreme. La cita está pactada para el 5 de noviembre en el Movistar Arena, con entradas por la web del recinto de Villa Crespo.
Extreme se formó en Malden, en el borde norte de Boston, a mediados de aquella década. Gary Cherone (voz), Nuno Bettencourt (guitarra), Paul Geary (batería) y Pat Badger (bajo) comenzaron a girar en el underground, soltando su gran destreza para rockear bajo las influencias de bandas como Queen, Led Zeppelin, Van Halen y géneros como el funk rock y la balada.
De hecho More Than Words (1991) es el tema que los catapultó a la fama mundial: una especie de madrigal confesional cantado por dos tipos a los que media población mundial les envidiaría el pelo y otros tanto el talento para ejecutar armonías a la perfección.
Finalmente se le dio a Extreme. Y Nuno (el segundo de la foto) le confiesa a Clarín: "Mirá, estuvimos intentando compartir el escenario con Def Leppard durante 40 años. Nunca sucedió".
La vida de Nuno
Pero la historia comienza mucho antes, particularmente la del prodigioso guitarrista, quien nació en las portuguesas Islas Azores en medio de una familia de músicos. Así lo cuenta él, con voz cansada y aspecto de recién levantado, para luego apagar la cámara del zoom: “Toco música porque la música siempre ha estado en mi familia. Soy el menor de diez hermanos, así que he estado tocando música con todos ellos. Toqué, tocaron mis hermanos, mis hermanas, así fue como empecé a tocar, y nos mudamos a los Estados Unidos porque, ya sabes, estábamos cerca en las Azores, ahí en medio del Atlántico, y teníamos algunos parientes allí, como mucha gente los tiene. Soy muy apegado a mi familia, aún conservamos costumbres portuguesas en casa”.
Nuno creció musicalmente en la escena de Boston a comienzos de los '80, una época en que los talentos locales (con Aerosmith a la cabeza) habían puesto a la ciudad en el mapa mundial del rock, una era que Nuno recuerda así: “Era genial. Era increíble, chabón. Había muchos clubes para tocar. Muchas universidades también allá, así que había muchas bandas. Y, eh, ya sabés, el rock and roll y el metal estaban por todas partes. Eran los 80, pero incluso los 70 fueron increíbles, vivir aquello fue alucinante”.
Más allá de More Than Words, Extreme era una banda fetiche de la prensa especializada a comienzos de los '90. Esta devoción en parte surgía de la convincente voz de Gary Cherone (quien luego se uniría a Van Halen) y de la guitarra galáctica de Bettencourt, a quien muchos consideraban virtuoso.
“Personalmente no creo ser un virtuoso. Creo que los virtuosos son músicos que simplemente tocan su instrumento y lo hacen en un modo que está más allá, no sé, más allá de increíble, más allá de algo que el resto de los humanos no pueden tocar, ni siquiera un porcentaje muy, muy pequeño. Creo que lo que yo toco y lo que toca la mayoría de los guitarristas de rock es alcanzable. Es como cuando ves a un violinista, ves a alguien como Perlman y pensás: ¿Cómo es posible tocar con esa expresión, esa dificultad y esa pasión? Hay que combinar todo eso. Quiero decir, no estoy siendo humilde, solo que creo que casi todos los guitarristas que están en el rock and roll son alcanzables de alguna manera”, reflexiona.
Nuno Bettencourt es el menor de diez hermanos y dice que de todos ellos se contagió la pasión por la música. Reuters
Otra cuestión que embelesaba a la crítica era el gusto por el funk que tenía el grupo, de hecho se hablaba de “funky metal” cuando se los intentaba definir, aunque la influencia no era directa del funk, según Bettencourt: “Bueno, realmente no obtuve tanta influencia funk de las bandas de funk, sino más bien del lado más funky de las bandas de rock. Siempre me atrajo el lado más funky de Aerosmith o incluso cuando Zeppelin hacía algunas cosas que eran un poco funky para mí. También Van Halen tenía un lado más bien funky. Es funk rock. No es funk tradicional. Pero uno de las principales influencias era Pat Travers. Él era uno de mis dioses, amaba un álbum llamado Go for What You Know. El álbum en vivo de Pat Travers, las primeras tres o cuatro canciones cambiaron mi vida en cuanto al funk rock”.
El sueño del pibe (en Sudamérica)
Sobre el momento More Than Words y aunque los números digan lo contrario (la canción tiene casi mil millones de escuchas en Spotify y fue una bomba comercial en aquel momento) Nuno no considera que el éxito les haya explotado en la cara en 1991. “Bueno, nada explota, todo lleva mucho tiempo. Todos te ven por primera vez y piensan que es como de la noche a la mañana, pero no lo es. Es un largo camino para llegar allí, así que... no fue tan sorprendente para nosotros. Dimos pequeños pasos, crecimos poco a poco tocando en clubes y girando por clubes… Pero una vez que tenés el éxito verdadero no es fácil de entender. Pero no tanto desde un punto de vista creativo y de performance, sino más desde la vida financieramente, y cosas así, si no tenés cuidado realmente puede cambiarte para mal. Lo dijo AC/DC: 'Es un largo camino a la cima'”.
Aquel momento de gran exposición coincidió con la primera visita a Sudamérica, un momento único e inolvidable para la banda. Ahora sí a Nuno le cambia el tono de voz, se entusiasma. “La pregunta general es ¿quiénes son algunas de las mejores audiencias del mundo? La gente te pregunta sobre eso todo el tiempo. Y, sin duda, algunas de las audiencias más emocionantes y apasionadas del mundo son definitivamente las de Sudamérica. No hay un artista, que yo sepa, que no diga eso. Recuerdo a fans de todo el mundo, buenas audiencias, que podían cantar las canciones con nosotros, realmente muy fuerte. Pero nunca antes había tenido a nadie cantando los solos de guitarra. Y hasta el punto en que ni siquiera podía oír mi propia guitarra. Ni siquiera sabía qué hacer. Estaba confundido, ahí tocando y no cantaban solo las partes melódicas de los solos. Estoy hablando de las partes rápidas. Nunca había oído a nadie cantar el solo de Midnight Express, fue como '¿Qué demonios se supone que debo hacer acá? Fue toda una experiencia, man. Toda una experiencia'”.
El entusiasmo del guitarrista por esta gira se acrecienta por la idea de compartir escena con Def Leppard, banda que ama profundamente. “Mirá, estuvimos intentando compartir el escenario con Def Leppard durante 40 años. Nunca sucedió. Estamos de gira ahora mismo con Motley Crue. Y con esas dos bandas nunca habíamos tenido la oportunidad de salir de gira. O nos odiaban, o nos tenían miedo. No lo sé. ¿Cuál de las dos? (risas) Lo digo en broma, por supuesto, porque son icónicos, ¿sabes? Sí. No tomes esa frase y me metas en problemas (risas). Alguna vez que los vi les dije, oigan, '¿Nos tienen miedo? ¿Qué está pasando?'. Ya sabés, bromeando. Pero bueno, es un honor tocar con estos héroes. Son mis héroes. Bandas increíbles, canciones creíbles. Así que el tour con Def Leppard es una alegría, y un sueño. No puedo esperar a hacerlo de nuevo en Sudamérica.”
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