Andrea Kimi Antonelli necesitó apenas 53 vueltas para convertir un domingo que parecía perdido en el día más extraordinario de su todavía corta carrera en la Fórmula 1. El italiano de Mercedes largó 19° por una sanción, remontó hasta la punta, superó a su compañero George Russell en el tramo final y ganó el Gran Premio de Italia ante una multitud que colmó el tradicional circuito de Monza y que se rindió a sus pies. Con apenas 20 años, además, reforzó su liderazgo del Campeonato de Pilotos y alimentó un sueño enorme: convertirse en el primer campeón italiano desde Alberto Ascari, hace 73 años.
La dimensión de su hazaña se explica también con los números. Antonelli avanzó 18 posiciones, la segunda mayor remontada para ganar un Gran Premio en la historia, sólo detrás de John Watson, vencedor en Long Beach 1983 después de arrancar 22°. Y consiguió algo que ningún italiano había podido hacer durante seis décadas: ganar frente a su público en el Templo de la Velocidad. El último había sido Ludovico Scarfiotti, con Ferrari, en 1966.
Todo había empezado cuesta arriba. Una nueva modificación de elementos de su unidad de potencia lo obligó a salir desde el fondo, mientras Pierre Gasly partía desde la pole. Antonelli arrancó con neumáticos duros, pero el accidente de Charles Leclerc y la posterior bandera roja cambiaron el escenario. En la segunda largada apareció 12° con blandos y comenzó una escalada feroz. En la vuelta 13 ya estaba tercero y cinco giros después completó lo que parecía imposible: del 19° lugar a liderar el Gran Premio de Italia.
Foto: REUTERS/Jakub Porzycki
Todavía faltaba la batalla decisiva. Un Virtual Safety Car le permitió colocar neumáticos medios nuevos y salir a perseguir a Russell, que había permanecido en pista con duros. Recuperó el segundo puesto al superar a Oscar Piastri y comenzó a descontarle a su compañero. En la vuelta 49 estuvo a centímetros de arruinarlo todo al irse largo en la primera chicana. Sobrevivió al susto y, un giro después, atacó en Ascari, superó a Russell y tomó definitivamente la punta.
“Después de la segunda salida sabía que tenía una oportunidad. Y creí en ella”, explicó Antonelli. Cuando bajó del Mercedes, todavía parecía no comprender completamente lo que acababa de conseguir. “Estoy extremadamente feliz. Esto no me lo hubiese imaginado jamás. Es un sueño hecho realidad, ha sido un día increíble”, dijo ante unos tifosi que encontraron un nuevo ídolo aunque esta vez no estuviera vestido de rojo.
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También reconoció el instante en el que estuvo a punto de perderlo todo. “Esa situación me dejó un poco en estado de shock. Primero pensé que llegaba bien a la curva, pero después pensé que la había pifiado. Por fortuna pude remontar y acabé ganando”, confesó.
Fue su séptima victoria de la temporada y dejó a Mercedes con un 1-2, por delante de Max Verstappen. Lo siguieron Lando Norris y Oscar Piastri (ambos con McLaren), Lewis Hamilton (Ferrari), Pierre Gasly (Alpine), Arvid Lindblad (Racing Bulls), Franco Colapinto (Alpine) y Yuki Tsunoda (Racing Bulls). Fue una gran carrera de la escudería comandada por Flavio Briatore, pese a que el francés no pudo terminar más arriba luego de quedarse el sábado con la pole position y más allá del despiste del argentino que lo obligó a trepar desde el fondo de la caravana.
Antonelli fue el gran ganador: se fue de Monza con 267 puntos y una ventaja de 66 sobre Russell. “Este día lo voy a festejar como se debe”, prometió. Italia esperó 60 años para volver a ver ganar a uno de los suyos en casa. Ahora empieza a preguntarse si también llegó el hombre capaz de terminar con una espera todavía más larga: la de volver a tener un campeón mundial.
El resumen del GP de Italia de Fórmula 1
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