“El parto respetado —o humanizado— no es solo un derecho legal, sino un modelo de atención en salud donde la persona gestante y el bebé son los verdaderos protagonistas. Concibe el nacimiento como un proceso fisiológico y emocional único donde priman la autonomía, los tiempos biológicos y la dignidad. Esto implica escuchar sus decisiones, evitar intervenciones sin justificación médica, y garantizar un entorno de acompañamiento y seguro”, explicó la Dra. Valeria Valko, ginecóloga de OSPEDYC. Más del 97% de los nacimientos en Argentina se producen en instituciones de salud, lo que convierte al parto respetado en una política con impacto potencial sobre prácticamente todas las familias. Asimismo, la tasa de cesáreas alcanzó el 43,3%, casi tres veces por encima del rango de referencia del 10-15% señalado por la Organización Mundial de la Salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), tratar el parto como un proceso natural y libre de intervenciones médicas innecesarias reduce sustancialmente el estrés, el trauma y favorece una recuperación posparto mucho más rápida y saludable. Los pilares de la Ley 25.929 La legislación vigente en la Argentina protege a las embarazadas en cada etapa (embarazo, trabajo de parto, parto y posparto): Información y autonomía: derecho a recibir explicaciones claras sobre cada intervención médica para tomar decisiones informadas y consensuadas. Trato digno y respeto de los tiempos: atención empática en un entorno seguro e íntimo que respete los ritmos naturales del cuerpo sin apurar el proceso. Acompañamiento permanente: derecho a estar acompañada por la persona que elija (pareja, familiar o ser querido) durante todo el trabajo de parto y el nacimiento, sin restricciones. Contacto precoz y lactancia: promoción del contacto piel con piel inmediato con el bebé y la habitación conjunta durante la internación, siempre que el estado de salud de ambos lo permita. “Un parto respetado no significa un parto sin asistencia médica; al contrario, es un parto seguro. La compañía constante de profesionales de la obstetricia durante los controles prenatales periódicos es la herramienta más valiosa para monitorear la salud de la mamá y el bebé, detectar riesgos a tiempo y garantizar una experiencia cuidada”, finalizó la Dra. Valko.