
“La vida se trata de hacer amigos y conocer lugares”. La frase resume buena parte de la historia del jujeño Tata Farjat, quien pasó por Arriba Jujuy y recorrió décadas vinculadas al fútbol, la formación de chicos, la docencia y distintas experiencias que lo llevaron a recorrer Argentina y otros países. A sus 64 años, asegura que sigue intentando aprovechar cada jornada al máximo. “Soy un agradecido de despertarme cada día”, señaló al explicar la energía con la que sostiene una rutina que combina actividad física, encuentros con amigos y, especialmente, fútbol. El fútbol como una forma de vida Farjat definió al fútbol como una de sus grandes pasiones y también como una herramienta que le permitió conocer personas y lugares. A lo largo de los años estuvo vinculado a distintos clubes y equipos de Jujuy, tanto como jugador como desde la dirección técnica. Entre ellos recordó sus pasos por Cuyaya, General Lavalle, Belgrano, Atlético Palpalá y Gimnasia, además de equipos de profesionales y selecciones de abogados. Uno de sus recuerdos más particulares fue haber dirigido a dos históricos rivales del fútbol jujeño. “Yo donde estoy trabajando, ese es mi equipo”, explicó al recordar que logró ser campeón con Cuyaya y Lavalle. Para Tata, sin embargo, los resultados deportivos nunca fueron lo único importante. Los viajes y las experiencias que le dejó el deporte El fútbol también fue una puerta para recorrer distintos destinos. Farjat recordó viajes por diferentes provincias argentinas y experiencias internacionales junto a equipos infantiles. Según relató, realizó alrededor de 20 viajes a Brasil y también tuvo la posibilidad de llegar a Italia acompañado por jugadores juveniles. En uno de esos viajes vivió un momento especial junto a Emmanuel, uno de sus hijos, quien convirtió un gol frente a una selección italiana juvenil. Una historia ligada al fútbol femenino Entre los momentos que más lo marcaron también mencionó su experiencia al frente de equipos femeninos. Farjat recordó que en 1999 dirigió a un conjunto que se consagró campeón en un torneo sudamericano disputado en Brasil, en una época en la que el fútbol femenino todavía tenía escaso desarrollo en Jujuy. Actualmente continúa trabajando con niñas y jóvenes dentro de espacios de formación. Durante la entrevista destacó el crecimiento de distintas jugadoras surgidas del fútbol local y valoró las oportunidades que hoy comienzan a encontrar. La formación de chicos, uno de sus mayores orgullos Una parte central de su trayectoria está relacionada con el fútbol infantil. Desde hace más de tres décadas trabaja con chicos y utiliza el deporte como espacio de integración y acompañamiento. Recordó especialmente su experiencia con jugadores con parálisis cerebral y a jóvenes que encontraron en el fútbol una posibilidad para atravesar situaciones personales complejas. También contó que una mujer de apellido Bartoletti le permitió utilizar terrenos cercanos al río para desarrollar entrenamientos de manera gratuita. Desde entonces, por esas canchas pasaron numerosas generaciones de chicos y chicas. Profesor de Matemática y una vida fuera de la cancha La historia de Farjat no se limita al fútbol. Durante la charla reveló además que es profesor de Matemática y que anteriormente había cursado Ingeniería hasta cuarto año. También trabajó durante una década en una feria y desarrolló otras actividades que, según explicó, le permitieron adquirir ese vínculo directo con personas de realidades muy diferentes. Para él, justamente, una de las mayores enseñanzas de la calle fue aprender a relacionarse de la misma manera con todos. “Hay gente buena en la vida”, remarcó. Sus hijos y la búsqueda de la felicidad El fútbol también atravesó la vida familiar. Sus tres hijos estuvieron vinculados al deporte, aunque cada uno tomó caminos diferentes. Farjat recordó que Emmanuel debutó muy joven en Gimnasia y continuó ligado al fútbol, mientras que otro de sus hijos llegó a tener oportunidades deportivas importantes, pero decidió cambiar de rumbo. Ante esa decisión, Tata asegura que siempre mantuvo una idea: la prioridad debía ser que su hijo fuera feliz. Recordó que le dijo cuando decidió no continuar buscando una carrera dentro del fútbol. Con el tiempo, su hijo encontró su lugar en las artes marciales y llegó a competir internacionalmente. “Hacer amigos y conocer lugares” Después de décadas entre canchas, viajes, alumnos, equipos y encuentros, Farjat sostiene que buena parte de su manera de mirar la vida surgió de todas esas experiencias. El fútbol fue el hilo conductor, pero detrás de los campeonatos y los partidos quedaron los vínculos construidos. A los 64 años, sigue entrenando, haciendo actividad física, reuniéndose con amigos y trabajando con nuevas generaciones. Y cuando tiene que condensar todo ese recorrido en pocas palabras, vuelve a una frase sencilla:
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