Para Santiago Herrera, el deporte no es solamente una actividad física ni una competencia. Es una pasión que heredó, una forma de compartir tiempo con su familia y un vínculo que atraviesa distintas generaciones. El atleta y profesor jujeño compite en ciclismo de montaña junto a su papá, Marcelo “Popeye” Herrera, exfutbolista y reconocido referente del deporte provincial. Además, en algunas oportunidades llegó a correr acompañado por su hija en el coche, sumando una nueva generación a esta historia familiar. “Lo más lindo que se puede hacer a nivel deportivo es compartirlo, nada más y nada menos que con mi viejo”, expresó Santiago durante una entrevista. Una exigente dupla entre padre e hijo Las competencias que realizan no son sencillas. Se enfrentan a largas distancias, terrenos de montaña y situaciones que exigen preparación física, concentración y trabajo en equipo. Santiago tiene 31 años, mientras que su papá cumplirá 60 en octubre. Pese a la diferencia de edad, explicó que “Popeye” mantiene el ritmo durante las carreras y cumple un papel fundamental dentro de la dupla. “En la categoría en la que entramos nosotros, padre e hijo, quien rige y lleva la intensidad es el papá. Yo ayudo y empujo en los momentos en los que puedo, pero mi viejo hace su parte porque, si no, no llegaríamos a ningún lado”, contó. Como ocurre en cualquier desafío familiar, no todo transcurre sin discusiones. La exigencia de las pruebas los lleva a atravesar diferentes estados de ánimo. “Uno pasa por todo: desde la alegría hasta el enojo y tirarnos la bronca. Pero somos padre e hijo y puede pasar. Al final decimos que semejante aventura valió la pena”, relató. Una primera carrera que terminó en abandono La historia deportiva de Santiago y su papá comenzó hace cerca de 15 años. En 2010 decidieron afrontar juntos una competencia de ciclismo de montaña en Tucumán, pero la experiencia no salió como esperaban. Santiago era adolescente, jugaba al fútbol y tenía poca preparación sobre la bicicleta. Su papá, que entonces tenía 45 años, llegó en mejores condiciones. “Arrancamos y, a mitad de carrera, me acalambré entero, de los pies a la cabeza. Tuvimos que abandonar”, recordó. Aquella experiencia se convirtió en una cuenta pendiente. Santiago dejó la bicicleta, pero más de una década después ambos decidieron regresar para completar lo que habían comenzado. “Después de unos 12 o 13 años volvimos y dijimos: ‘Lo tenemos que terminar, no puede ser’. Eso fue en 2023. Cumplimos la cuenta pendiente y desde entonces estamos juntos en todas las carreras”, explicó. “En familia se puede más” Santiago asegura que su papá representa un ejemplo de vida. Su relación con el deporte comenzó durante la infancia y estuvo acompañada por los valores transmitidos por sus padres y abuelos. “Hay ciertos valores que inculcaron mi viejo y mi vieja, que también vienen de mis abuelos. En familia se puede más, estando juntos se puede más”, afirmó. Ver a su papá responder ante las exigencias de una competencia sigue siendo una fuente de aprendizaje y motivación. “El hecho de que mi viejo sea el ejemplo y verlo al lado mío, respondiendo en una intensidad alta, demostrándome y enseñándome, no tiene precio”, sostuvo. Esta herencia deportiva también alcanza a su propia familia. Su pareja y su hija forman parte de una rutina atravesada por los entrenamientos, las carreras y el acompañamiento. En algunas pruebas, Santiago incluso corrió llevando a su hija en el coche, uniendo de otra manera sus dos grandes pasiones. Entrenamientos durante casi toda la semana Prepararse para estos desafíos requiere constancia. Santiago combina ciclismo, running y gimnasio, con una rutina que puede extenderse durante los siete días de la semana. “Todos los días se entrena. A lo sumo puede haber un descanso el sábado o el domingo, pero hay veces que son los siete días”, explicó. Marcelo Herrera realiza su propia preparación, centrada principalmente en el ciclismo. Aunque entrena algunos días menos, mantiene una actividad intensa que le permite competir a la par de su hijo. La experiencia en la Media Maratón de Buenos Aires Además de las pruebas de ciclismo de montaña, Santiago participó junto con otros deportistas jujeños en la Media Maratón de Buenos Aires. La competencia llegó apenas una semana después de otro exigente desafío deportivo. Para Herrera, formar parte de uno de los encuentros de running más importantes de la región fue una experiencia cargada de emociones. “Estar presentes en un evento de esa magnitud genera demasiado. Siendo jujeños, ir a Buenos Aires y encontrarnos con una cantidad impresionante de gente fue, hasta ahora, lo máximo”, aseguró. La largada, el recorrido y la llegada dejaron diferentes sensaciones entre los integrantes del grupo. “Cada uno tuvo sus aventuras y sus momentos, pero haber estado fue realmente hermoso”, agregó. El deporte como herramienta de bienestar Al finalizar, Santiago alentó a incorporar alguna actividad física, más allá del nivel deportivo o de las metas competitivas. Para él, los primeros cambios aparecen principalmente en la salud mental. “La actividad física permite que cada uno pueda superarse mentalmente. La parte física va generando mejoras con el tiempo, pero haciendo un mínimo ya se consigue bienestar. Desde la actividad física, la cabeza va creciendo”, concluyó.