
Tecnología, cultura e identidad se encontraron en la carroza de la ETP “Aristóbulo Vargas Belmonte” en esta edición de la FNE. Los estudiantes desarrollaron un sistema que permite controlar sus movimientos desde un teléfono celular y, al mismo tiempo, eligieron a Casabindo como eje de una propuesta atravesada por la historia y las raíces de una de sus alumnas. Viviana Alancay, Ángeles Martínez y Maximiliano Villanueva visitaron Canal 4 y contaron cómo viven una FNE 2026 que para ellos no termina en el paso por Ciudad Cultural. Detrás de cada movimiento de la carroza existe un trabajo técnico que incluye programación, electrónica, mecánica y sistemas de seguridad desarrollados por los propios estudiantes. En el caso de Viviana, la experiencia tiene además una fuerte carga personal: es oriunda de Casabindo y buena parte de aquello que forma parte de su vida, su cultura y sus recuerdos terminó convertido en inspiración para la carroza. Casabindo llevado a una carroza de la FNE La propuesta intenta mostrar algo más que imágenes de un pueblo de la Puna. Busca acercar a miles de personas aspectos de Casabindo, su paisaje, sus costumbres y su identidad. Durante la entrevista, en realidad la charla con los chicos; Viviana habló de aquello que más extraña cuando está lejos de su localidad: la naturaleza, la tranquilidad, los cerros, la fauna y las tradiciones. Esa conexión se convirtió en una de las bases culturales de la carroza. Pero la propuesta de la ETP también tiene otra cara: una apuesta fuerte por la tecnología. Una carroza que se mueve desde el celular Maximiliano Villanueva explicó que detrás de la decoración existe una compleja estructura técnica. Los estudiantes fabricaron cajas que concentran circuitos integrados, placas y microcontroladores destinados a manejar distintos mecanismos de la carroza. Uno de los proyectos centrales de este año fue conseguir que todos esos movimientos puedan comandarse desde un celular. Maximiliano explicó que la mecatrónica integra conocimientos de mecánica y electrónica, un área que además considera vinculada con su futuro académico y laboral. Para lograrlo, desarrollaron también su propia aplicación. El sistema no funciona simplemente conectando un teléfono a cualquier red. Las cajas instaladas en la carroza reciben señales mediante una red Wi-Fi propia, a la que solamente pueden ingresar dispositivos previamente autorizados. El grupo incorporó además medidas de seguridad para impedir que otra persona pueda conectarse y accionar los mecanismos. “Todo con procesos de seguridad para que no pueda acceder nadie más”, detalló el estudiante. Desde el programa desarrollado por ellos mismos habilitan las direcciones que podrán comunicarse con las cajas encargadas de los movimientos. De esta manera, el tradicional tablero que durante años acompañó a muchas carrozas técnicas comienza a transformarse en un sistema más compacto y digital. Hologramas 3D para mostrar Casabindo La innovación no termina en el control de los movimientos. La carroza incorpora también hologramas 3D, generados mediante dispositivos similares a ventiladores que contienen tiras LED en sus aspas. A través de ellos se proyectan imágenes y videos de Casabindo, reforzando la temática cultural de la propuesta. El contenido puede programarse para que aparezcan diferentes imágenes o videos en determinados momentos del desfile. “La carroza es de todos” Para Ángeles Martínez, la FNE también significó acompañar el proyecto desde sus primeros pasos. Contó que estuvo vinculada a la construcción desde el comienzo y que pasó largas jornadas colaborando en diferentes tareas. “Me quedé de mañana hasta la noche, acompañando a todos, ayudando en lo que podía”, recordó. También participó en actividades para conseguir fondos, algo fundamental para una carroza técnica que requiere materiales y equipamiento. Su tarea incluyó recorrer cursos e incentivar a estudiantes de distintos años a participar. Una experiencia que va más allá del premio Para los estudiantes, el resultado final también resume meses de aprendizaje. Ángeles, quien participa de la experiencia como Segunda Princesa de la institución, describió el paso por Ciudad Cultural como uno de los momentos más significativos del año. “Es lo más lindo que me pasó hasta ahora, una experiencia hermosa. Poder estar ahí representando al colegio, saludando a los chicos que te ven como si fueras alguien muy importante”, expresó. En la ETP Aristóbulo Vargas Belmonte ya habían dado pasos en esa dirección: el año anterior trabajaron sobre un sistema que permitió avanzar hacia una carroza autónoma. Para esta edición, el desafío fue sumar nuevas capas de programación, conectividad y seguridad. La propuesta de este año muestra así otra dimensión de la Fiesta Nacional de los Estudiantes: detrás de las luces y las figuras también existen programación, electrónica, ingeniería, identidad cultural y jóvenes poniendo en práctica conocimientos que pueden acompañarlos mucho después de que termine la FNE.
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