
Después de una vida atravesada por historias en las aulas, la \"por siempre\" docente Margarita Bessín encontró en la jubilación una nueva etapa para desarrollar otra de sus grandes pasiones: el arte. A los 77 años escribe poemas, canta y pinta, mientras continúa vinculada con la educación y la orientación vocacional. “No paro, ese es el lema”, aseguró durante una entrevista en Arriba Jujuy al hablar sobre cómo cambió su vida después de jubilarse. Su trayectoria profesional tuvo una extensa etapa en Buenos Aires, donde se desempeñó durante 30 años como directora de un colegio privado. Allí también desarrolló, junto a Esther Pelufo, un método de coaching educativo enfocado, entre otros aspectos, en la resolución de conflictos y el coaching ontológico. Para Bessín, la docencia continúa presente incluso después de haber dejado las aulas. Actualmente realiza talleres gratuitos de orientación vocacional cuando es convocada y mantiene su interés por los desafíos que atraviesa la educación. “Yo creo que los docentes hoy en día son héroes”, expresó al referirse a las diferentes demandas que enfrenta actualmente la profesión. Una vida ligada al arte Aunque durante muchos años la educación ocupó un lugar central en su vida, la escritura nunca estuvo ausente. “Yo escribí a lo largo de toda mi vida, siempre he escrito”, contó. Gran parte de aquellas producciones estuvieron relacionadas justamente con su profesión y con los estudiantes que atravesaron su camino. Entre sus textos aparecen producciones dedicadas a los niños, adolescentes y docentes, pero también a temas como las Islas Malvinas y el Éxodo Jujeño. De una vieja carpeta de poemas a la música y la pintura La pandemia marcó un momento particular para volver a encontrarse con esa faceta artística. Ante la disminución de la actividad de su consultorio, Bessín abrió una antigua carpeta en la que había guardado durante años sus escritos. “Dije, bueno, abrí mi carpeta verde, vieja, repletísima de poemas”, recordó. en ese período conoció al músico Rafael Escudero y comenzó a trabajar para ponerles música a sus poemas. Al mismo tiempo retomó otra de sus expresiones artísticas: la pintura. Bessín se define como autodidacta y decidió unir esas diferentes formas de expresión: cada una de sus zambas tiene también su propia pintura. A los 77 años, la jubilación no significó para ella dejar atrás lo construido. La educación sigue formando parte de su vida, pero ahora comparte espacio con las canciones, los poemas y los pinceles.
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