
Sol Jurado tiene 12 años, es de San Pedro y se prepara para viajar a Rosario, donde realizará una prueba en Newell’s. Su historia empezó mucho antes, cuando de chica veía jugar a su hermano y sintió curiosidad por la pelota. En diálogo con TodoJujuy, Sol contó que comenzó a jugar alrededor de los cinco años y que sus primeros pasos fueron junto a varones. Desde entonces, el fútbol se volvió parte central de su vida y de la rutina de toda su familia. “Lo veía a mi hermano jugar y me daba intriga. Mi mamá me inscribió a la escuelita y ahí estuve practicando y practicando”, recordó. Una oportunidad en Rosario La convocatoria para probarse en Newell’s llegó a través de la familia de otra niña de San Pedro, Dulce Nayara, quien ya integra las inferiores del club rosarino. La mamá de Sol explicó que fue contactada luego de que el profesor que había convocado a Dulce pidiera su número para conocer más sobre las condiciones de su hija. “Quería saber cómo estaba físicamente, si estaba preparada, porque había recibido comentarios respecto a ella, cómo entrenaba y cómo jugaba”, relató. El llamado llegó un domingo y la propuesta fue concreta: viajar en septiembre para que Sol pudiera vivir la experiencia. “Nos propuso viajar ahora, el 20 de septiembre. Nosotros felices y contentos dijimos que era una oportunidad tan linda y única para aprovecharla”, contó su mamá. “Es un sueño llegar hasta allá” Sol recibió la noticia con alegría y lo primero que hizo fue compartirla con su familia. “Me puse feliz y le fui a contar a mi papá, a mi hermano”, dijo. Hincha de Boca, mediocampista y admiradora de jugadores como Leandro Paredes, la joven futbolista contó que le gusta distribuir el juego dentro de la cancha. “Juego de mediocampista, me gusta repartir la pelota y que todos jueguen”, expresó y comentó sobre lo que significa probarse en Newell’s, Sol fue directa: “Es un sueño llegar hasta allá y que me quede”. El esfuerzo familiar detrás del fútbol La mamá de Sol destacó que acompañarla implica una organización cotidiana y mucho compromiso familiar. Entrenamientos, partidos, viajes y fines de semana en la cancha forman parte de una rutina que sostienen entre todos. “Siempre la apoyé porque vi que realmente le gustaba y entrenaba con ganas”, señaló. También contó que Sol muchas veces tenía varias actividades en una misma jornada, entre entrenamientos y partidos con distintos equipos. “Ella ya tenía todo diagramado: lunes entrenaba con los varones, martes con las nenas, miércoles tenía partido. Así andábamos de una punta a la otra”, relató. Según explicó, este es el último año en el que Sol puede jugar con varones por una cuestión de edad, por lo que a partir del próximo año deberá competir solo con niñas. “Es un esfuerzo grande, no solamente mío, sino de sus hermanos y de toda la familia”, agregó. Crecer jugando con varones Sol se formó durante años jugando a la par de niños, una experiencia que, según su mamá, también fortaleció su carácter dentro de la cancha. “Ella siempre estuvo a la par de los niños y el lugar que le correspondía siempre fue bien ganado”, afirmó. La familia reconoce que en el camino hubo comentarios y algunas dificultades, pero también mucho apoyo de profesores, padres y personas que la vieron crecer futbolísticamente. “Los halagos siempre están, tanto de otros padres como de los profesores”, sostuvo su mamá. Asimismo, Sol agradeció a su familia y a sus profesores por acompañarla en este camino. Entre ellos mencionó al profe Galván, Luis Kari, Facundo, Karina y al profesor de La Mendieta. La joven futbolista viajará el 20 de septiembre con la ilusión de mostrar sus condiciones y vivir una experiencia clave para su futuro deportivo. “Hay que pensar en ella y en su futuro”, resumió su mamá.
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