El 31 de agosto marca el cierre de un mes profundamente vinculado con la Pachamama, los rituales, el sahumado y las tradiciones que atraviesan a muchas familias jujeñas. Para algunos, agosto no termina solamente en el calendario: también representa un período de conexión con la tierra, los afectos y aquello que cada persona proyecta para su vida. En diálogo con Canal 4, el pintor y artista Ariel Cortéz compartió su propia relación con estas prácticas y explicó por qué el sahumado terminó formando parte de su historia personal. “Lo que sucede acá, energéticamente, es fuerte y abundante”, expresó. Su vínculo con esta costumbre comenzó dentro de su familia y también a través de personas cercanas a su historia. “Mi mamá y mi abuela también, y la comparsa Los Caprichos, me enseñaron a sahumar. Chacho Gallardo, uno de ellos”, recordó. Sahumar como una herramienta para atravesar los momentos difíciles Para Cortéz, la práctica adquirió con el tiempo un significado que superó lo tradicional. El artista explicó que comenzó a recurrir a ella especialmente durante etapas de incertidumbre vinculadas con su camino profesional. “Yo empecé a sahumar porque realmente, en mi historia de vida, siempre estuve en una situación de riesgo por los sueños que veía en el horizonte sobre la pintura y sobre mi hecho de ser artista”, relató. En esos momentos, señaló, encontró diferentes herramientas asociadas a lo que define como pensamientos mágicos, pero siempre acompañadas por una convicción personal. “Primero hay que tener claridad en la palabra” Uno de los aspectos que Cortéz destacó es el poder que le atribuye a aquello que una persona expresa y proyecta. “La palabra mágica es ser. Hay una palabra que dicen los pensadores mexicanos: primero hay que tener claridad en la palabra y después hay que ser eficaz en lo que uno dice”, sostuvo y agregó: “Muchas veces ese pensamiento que yo declaré en palabra se hizo real”. Así, en el último día de agosto, su mirada propone entender las tradiciones de la Pachamama no solamente como un ritual heredado, sino también como una forma personal de sostener deseos, proyectos y convicciones.