Las grandes obras de infraestructura suelen construirse para resolver necesidades económicas, comerciales o de transporte. Sin embargo, cuando modifican el curso natural de ríos y canales, también pueden alterar el funcionamiento de los ecosistemas.

Los científicos advierten que las conexiones artificiales entre cuencas antes separadas permiten que plantas, peces y otros organismos lleguen a lugares donde nunca habían estado. En algunos casos, esas especies logran establecerse y desplazan a la fauna local.

Este tipo de procesos suele desarrollarse durante décadas. Por eso, muchas de sus consecuencias solo se detectan cuando las especies invasoras ya se expandieron y resulta difícil contenerlas.

Uno de los ejemplos más estudiados ocurre en el estado de Illinois, donde una vía fluvial construida hace casi un siglo terminó convirtiéndose en un corredor para el avance de una carpa invasora hacia los Grandes Lagos.

Una obra creada para impulsar el transporte terminó facilitando la expansión de una especie invasora

En 1933 comenzó a operar el Illinois Waterway, una vía navegable de unos 549 kilómetros que conecta el lago Michigan, a través del río Chicago, con el río Illinois y, finalmente, con el río Misisipi. Su construcción permitió agilizar el transporte de carga entre el interior de Estados Unidos y la región de los Grandes Lagos.

Durante décadas, esta infraestructura impulsó el comercio y la navegación. Sin embargo, la conexión entre dos cuencas hidrográficas que antes permanecían separadas también facilitó el desplazamiento de especies acuáticas.

Carpas plateadas (Silver carp).

Entre ellas se encuentra la llamada carpa asiática, un grupo que incluye especies como la carpa cabezona (bighead carp) y la carpa plateada (silver carp). Estos peces fueron introducidos en Estados Unidos durante la década de 1970 para controlar algas y mejorar la calidad del agua en estanques de acuicultura y plantas de tratamiento. Tras diversas inundaciones, escaparon hacia el río Misisipi y comenzaron a expandirse.

Los especialistas consideran que su posible llegada a los Grandes Lagos representa un riesgo para el equilibrio ecológico de la región. Estas carpas consumen grandes cantidades de plancton, un recurso del que dependen numerosas especies de peces nativos durante sus primeras etapas de vida.

Para reducir ese avance, autoridades federales y estatales desarrollan distintas medidas de control en el sistema fluvial de Illinois.

Entre las principales estrategias se encuentran:

  • Barreras eléctricas. Generan impulsos en el agua para desalentar el paso de los peces.

  • Monitoreo permanente. Incluye análisis de ADN ambiental (fragmentos de material genético que los organismos liberan al agua) para detectar la presencia de carpas.

  • Pesca intensiva. Busca disminuir la cantidad de ejemplares en zonas críticas.

  • Proyecto de Brandon Road Lock and Dam. Contempla nuevas barreras acústicas, eléctricas y mecánicas para impedir el ingreso de peces invasores hacia el lago Michigan.

Vista aérea del Illinois Waterway.

De acuerdo con la U.S. Army Corps of Engineers, el proyecto de Brandon Road constituye una de las principales iniciativas para evitar que las carpas asiáticas alcancen los Grandes Lagos. Por su parte, la U.S. Geological Survey (USGS) señala que estas especies pueden alterar las cadenas alimentarias y competir con peces nativos por alimento y espacio.

Así, el caso del Illinois Waterway se convirtió en un ejemplo de cómo una infraestructura diseñada para favorecer el desarrollo económico también puede modificar la dinámica natural entre ecosistemas conectados muchos años después de su construcción.