En Llevará tu nombre (Editorial Planeta), la periodista y escritora Sonsoles Ónega construye una novela histórica atravesada por la intriga, las diferencias sociales y la necesidad de las mujeres de conquistar una voz propia. A través de Mada Riva, una joven obligada a desaparecer, la escritora española explora el valor de la palabra y el costo que implica sostener una vocación en un mundo pensado para excluirlas.

AME7024. BOGOTÁ (COLOMBIA), 27/04/2026.- Fotografía del 25 de abril de la escritora y periodista española Sonsoles Ónega habla en una entrevista con EFE en Bogotá (Colombia). Sonsoles una de las autoras invitadas a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), donde presentó su novela 'Llevará tu nombre', asegura que "las sociedades que leen plantan cara mejor al poder y a los poderosos". EFE/ Leonardo Castañeda

El verano de 1882 irrumpe en Llevará tu nombre con un cadáver sobre la arena de Comillas y una mujer joven condenada a desaparecer antes de haber tenido siquiera la posibilidad de elegir su destino. Mada Riva carga desde las primeras páginas con una acusación, pero también con algo más persistente: la sensación de que el mundo ha sido organizado para que otras personas hablen por ella.

La nueva novela de Ónega parte de esa tensión para desplegar una historia de casi quinientas páginas que combina intriga, reconstrucción histórica y una pregunta persistente sobre quiénes tienen derecho a contar su propia historia.

La protagonista abandona el norte español y llega a un Madrid convulsionado, todavía atravesado por desigualdades brutales entre riqueza y pobreza. Allí encuentra refugio en un hogar de señoritas y, más tarde, una oportunidad inesperada vinculada a aquello que verdaderamente la define: las palabras. La lectura, la escritura y el deseo de narrar aparecen en la novela no solo como una vocación, sino también como una forma de supervivencia.

El valor de la palabra

Durante una entrevista telefónica, la autora explicó a Clarín que uno de los objetivos centrales del libro era “devolverle a la palabra todo el valor”, especialmente en un presente donde, considera, ese valor parece erosionado. Al mismo tiempo, buscaba iluminar la situación de aquellas mujeres con inquietudes intelectuales que, hacia fines del siglo XIX, apenas podían firmar sus textos con su propio nombre. “Había excepciones, como Emilia Pardo Bazán, pero eran muy pocas”, señaló.

Esa preocupación atraviesa toda la novela. Mada escribe, pero lo hace bajo nombres ajenos; encuentra espacios para expresarse, aunque siempre condicionados por estructuras masculinas que delimitan qué puede decir y hasta dónde puede avanzar.

El título del libro funciona entonces como una declaración y también como una búsqueda. Para la periodista y escritora española, “el nombre” lo significa todo. En uno de los pasajes de la novela, un personaje le advierte a Mada que no puede renunciar al suyo, aunque en ese momento ella todavía priorice el simple acto de escribir por encima de cualquier reconocimiento.

La periodista, que tardó tres años en terminar el libro, combina aquí el pulso de la narración popular con una reconstrucción histórica minuciosa. Y logró reconstruir un Madrid desigual y en transformación, donde la pobreza y el lujo conviven a pocos metros de distancia. Hay calles embarradas, negocios que sobreviven entre hollín y humedad, casas aristocráticas sostenidas por el trabajo invisible de las criadas y una ciudad donde las diferencias de clase condicionan incluso la posibilidad de enfermar o sanar.

La escritora contó que gran parte de la investigación estuvo apoyada en periódicos y hemerotecas de la época. “Me encanta esa parte de buscadora de tesoros”, resaltó. “Las hemerotecas están digitalizadas, pero aun así hay que ir detrás de los detalles: los negocios que había en una calle, qué obras se daban en los teatros, cómo hablaba la gente. Todo eso le da textura a la novela y permite que el lector casi pueda oler la ciudad”.

La escritora y periodista española Sonsoles Ónega presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) su novela Llevará tu nombre. Foto: EFE.

Sin embargo, el cuidado histórico nunca vuelve opaca la lectura. El lenguaje mantiene fluidez y evita la afectación. Allí aparece, quizá, la marca más visible de su oficio periodístico.

“No escribo para exhibir cultura, sino para que me entiendan”, explicó la autora, actualmente al frente del programa televisivo Y ahora Sonsoles, en Antena 3. Acostumbrada durante años a traducir debates parlamentarios y temas legislativos para una audiencia masiva, sostiene la misma lógica en la ficción. “Siempre decía que trabajaba para que mi abuela entendiera”, recordó.

Ese equilibrio entre precisión y claridad es uno de los aspectos más sólidos de la novela. Los capítulos breves y las revelaciones dosificadas construyen un ritmo constante que evita el estancamiento. Hay secretos familiares, tensiones sociales y una trama sentimental que avanza sin absorber por completo el conflicto principal. Porque, si bien el amor ocupa un lugar importante, nunca termina de definir a Mada.

Para la novelista, era fundamental que la historia sentimental no eclipsara la búsqueda personal de la protagonista. “El gran reto de las mujeres, incluso hoy, sigue siendo no renunciar a los deseos propios”, señaló. “Eso provoca tensiones, culpas, renuncias. Y me interesaba que Mada atravesara justamente ese conflicto: cómo sostener una vocación sin que el amor o el matrimonio terminaran absorbiéndolo todo”.

Matrimonio, maternidad y vocación

La novela sitúa ese conflicto en el siglo XIX, pero lo proyecta inevitablemente hacia el presente. La tensión entre matrimonio, maternidad, vocación y autonomía sigue funcionando como una discusión contemporánea, incluso más de un siglo después.

“El matrimonio como barrera para la realización de la mujer no es un tema antiguo”, sostuvo. “Existe todavía esa tensión entre lo que una desea para sí misma y aquello que socialmente se espera de ella”. En Llevará tu nombre, esa discusión aparece sin discursos explícitos ni consignas evidentes, integrada a la vida cotidiana de personajes que intentan sobrevivir dentro de estructuras que los exceden.

La escritora y periodista española Sonsoles Ónega presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) su novela Llevará tu nombre. Foto: EFE.

Uno de los hallazgos más interesantes del libro aparece justamente en los vínculos entre mujeres. El hogar de señoritas donde Mada encuentra refugio funciona como un espacio ambiguo: al mismo tiempo, disciplinador y protector. Allí circulan mujeres pobres, empleadas domésticas y jóvenes expulsadas de otros ámbitos sociales.

La autora reconoció que parte de esa construcción surge de la imaginación, aunque inspirada en figuras históricas reales, como la religiosa Vicenta María López y Vicuña, conocida por alojar mujeres vulnerables en Madrid.

Lejos de construir heroínas grandilocuentes, Ónega trabaja con personajes femeninos que avanzan desde lugares más silenciosos. Mada no protagoniza una rebelión explícita ni rompe violentamente con las estructuras que la rodean.

“En Mada no hay un golpe en la mesa”, comentó la escritora durante la charla telefónica. “Ella va haciéndose hueco en un mundo al que un hombre la invitó a entrar y, poco a poco, forja su propia revolución. Así es como muchas mujeres ganaron espacio históricamente: intentando convencer, seducir, encontrar una forma de avanzar sin renunciar a sí mismas”, subrayó. La transformación ocurre de manera gradual, mediante pequeñas conquistas personales y decisiones íntimas que terminan modificando su posición dentro del mundo.

Diálogo de clases sociales

La novela también encuentra fuerza en el modo en que hace dialogar clases sociales completamente distintas. Señoras aristocráticas, amas de llaves, criadas y trabajadoras comparten escenas donde el lenguaje revela jerarquías, tensiones y distancias culturales. La autora admitió sentirse particularmente atraída por esos contrastes y por la posibilidad de cruzar universos que, en apariencia, deberían permanecer separados.

En ese sentido, Llevará tu nombre consigue algo poco frecuente dentro de cierta narrativa histórica contemporánea: la reconstrucción de época no desplaza el conflicto humano. Los detalles históricos funcionan como sostén del relato y no como exhibición erudita.

Sonsoles Ónega es periodista y trabajó en CNN+ y Noticias Cuatro y fue corresponsal parlamentaria de Informativos Telecinco entre 2008 y 2018. Foto: gentileza.

Por eso, la lectura avanza con naturalidad incluso en sus momentos más descriptivos. El interés nunca depende exclusivamente del misterio inicial ni de la resolución romántica, sino de observar cómo una mujer intenta construir una identidad propia en un contexto que insiste en negársela.

Hacia el final, queda la sensación de que la verdadera historia no es la del crimen ni la del ascenso social, sino la posibilidad de que una mujer pueda finalmente hablar en nombre propio. Allí reside el núcleo más potente de la novela y también la razón por la que el libro dialoga con inquietudes actuales sin necesidad de subrayados explícitos.


Sonsoles Ónega básico

  • Nació en Madrid en 1977 y es periodista y licenciada por la Universidad San Pablo CEU. Trabajó en CNN+ y Noticias Cuatro y fue corresponsal parlamentaria de Informativos Telecinco entre 2008 y 2018.

  • Más tarde condujo distintos formatos televisivos en Mediaset y desde 2022 está al frente del programa Y ahora Sonsoles en Antena 3.

  • Es autora de Calle Habana, esquina Obispo, Después del amor –Premio Fernando Lara 2017–, Mil besos prohibidos y Las hijas de la criada, novela ganadora del Premio Planeta 2023. Llevará tu nombre es su publicación más reciente.


Llevará tu nombre, de Sonsoles Ónega (Planeta).