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Del comercio a la educación: la transformación en la industria de los drones

  • Con las nuevas regulaciones de la ANAC, volar un drone comercialmente exige formación aeronáutica. El agro, la energía y la seguridad traccionan una demanda que no para de crecer. El caso de Drones Vip, la academia pionera que ya formó a más de 55.000 alumnos en la región.

La nueva normativa de la ANAC exige formación específica para realizar operaciones comerciales con drones en Argentina.

Hasta hace unos años, tener un drone era sinónimo de un pasatiempo caro o de un recurso novedoso para fotógrafos y realizadores audiovisuales. Hoy, esa imagen quedó obsoleta. Con la reciente actualización de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) mediante la Resolución N.° 550/2025, el sector terminó de formalizarse en la Argentina, alineándose con las normativas de la Unión Europea. El mensaje del mercado es claro: el drone es una herramienta industrial y quien lo opera debe ser un profesional certificado.

Los datos del Registro Nacional de Aeronaves lo confirman, con miles de nuevas aeronaves pilotadas a distancia inscriptas solo en el último año. Pero la verdadera brecha no está en la cantidad de equipos, sino en la falta de personal calificado para operarlos bajo los nuevos estándares legales y técnicos.

La formación aeronáutica se convirtió en un requisito clave para quienes buscan desarrollarse profesionalmente en la industria de los drones.

El drone ya no puede pensarse solo como un dispositivo tecnológico: dentro del marco aeronáutico, debe ser entendido como una aeronave pilotada a distancia, hoy es una herramienta común en las principales industrias. El piloto que lo opera tiene que entender en qué industria trabaja, qué problema resuelve y cómo generar valor real con él", explica Alejandro Tarsia, socio fundador de Drones VIP, el centro de instrucción que hoy marca el pulso de la formación de pilotos remotos en Argentina y LATAM.

El negocio detrás del vuelo

Obtener la licencia ante la ANAC, que exige ser mayor de 18 años, tener el secundario completo y aprobar exámenes teóricos, prácticos y psicofísicos, es apenas el piso legal mínimo. La verdadera rentabilidad del piloto moderno está en la especialización y profesionalismo.

En el sector agropecuario, los pilotos operan en fumigación aérea, siembra de precisión y relevamientos fotogramétricos para detectar estrés hídrico o calcular rendimientos antes de la cosecha. En el ámbito energético (con fuerte impactó en zonas como Neuquén), la demanda se centra en la inspección de turbinas eólicas, líneas de alta tensión, plantas solares, entre otros.

"Un piloto que sale con una especialización en el agro prácticamente no busca trabajo: lo tiene antes de terminar el curso", señalan desde el Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil Drones VIP, que desarrolló programas específicos que van mucho más allá del vuelo básico, abarcando desde seguridad y vigilancia perimetral hasta operación cinematográfica avanzada.

Una escuela antes de que existiera la ley

Para entender cómo Drones VIP llegó a tener presencia en Buenos Aires, Neuquén, Córdoba, Entre Ríos, Uruguay, Paraguay y Colombia, con más de 55.000 alumnos capacitados, hay que retroceder a 2012. En ese momento, Drones VIP empezó a capacitar pilotos en articulación con la Universidad Tecnológica Nacional cuando el tema todavía se discutía en foros de aeromodelismo. No había programa oficial ni inspectores.

Las operaciones con drones requieren cada vez más conocimientos técnicos, normativos y de seguridad operacional.

Cuando el mercado estalló y la autoridad aeronáutica estableció el primer marco, Drones VIP ya tenía el método probado. En 2016 se convirtió en el primer Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC) habilitado del país para la formación de pilotos remotos.

"Cuando surgieron las regulaciones, empezamos a hacer los trámites. Ya teníamos el conocimiento, faltaba la institucionalidad. Capacitamos pilotos desde antes de que hubiera un examen oficial. Eso nos da una experiencia que no tiene quien empezó cuando ya estaba todo encaminado", reflexiona Tarsia.

El cambio de perfil: de entusiastas a corporaciones

El perfil del alumno mutó radicalmente. Si bien sigue existiendo el joven que busca una salida laboral rápida o el videógrafo que necesita ampliar sus servicios, el gran salto actual es corporativo.

Empresas energéticas, pools de siembra y organismos de seguridad hoy envían grupos enteros de empleados a capacitarse. "Las empresas ya no solo buscan capacitar pilotos: nos piden gestionar todo el proceso, desde la selección del equipo hasta la matriculación y la obtención de la licencia para sus flotas", como así también el mantenimiento y la reparación de sus equipos detalla Tarsia.

Qué cambia con la nueva regulación

La Resolución 550/2025 modificó las reglas del juego. Reemplazó el esquema de habilitaciones por peso por un sistema de tres categorías: Abierta, Específica y Certificada. Ahora, lo que define las exigencias (como licencia, certificación médica o certificado de explotador de trabajo aéreo) es el tipo de operación, el riesgo y el entorno.

En una industria que crece con velocidad, la diferencia ya no está solo en tener un drone, sino en saber operarlo con criterio aeronáutico, responsabilidad legal y capacidad real de respuesta.

Desde Drones VIP advierten sobre una interpretación errónea que empezó a circular con la nueva regulación: la idea de que los drones de menos de 250 gramos pueden operarse libremente. Si bien pueden tener un tratamiento diferente en ciertos aspectos registrales o administrativos, eso no significa que estén exentos de cumplir con las restricciones del espacio aéreo. El Código Aeronáutico y las limitaciones operativas siguen vigentes, independientemente del peso del equipo.

No se puede volar en zonas restringidas, áreas sensibles, proximidades de aeropuertos o sectores donde operan aeronaves en aproximación o despegue. El bajo peso del drone no elimina la responsabilidad del operador ni habilita vuelos en lugares prohibidos, recordemos el impacto del drone que despegó en Tierra Santa con la aeronave de Aerolíneas Argentinas en Aeroparque en noviembre del 2017, afortunadamente impactó en la sector delantero del fuselaje / nariz de la aeronave.

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Cómo cambió el negocio de los drones en Argentina

La nueva normativa no solo ordena el mercado: también eleva la vara profesional. En ese escenario, la formación deja de ser un complemento y pasa a ser una condición central para operar con conocimiento normativo, espacios aéreos, seguridad, legalidad y criterio técnico.

La nueva frontera: la revolución logística

El sector ya dejó atrás la etapa donde los drones solo servían para observar. La fase que se está abriendo ahora es la de la acción directa: el transporte y la logística. Lo que en otras partes del mundo empieza a transformar el delivery de última milla o el abastecimiento en zonas de difícil acceso, en la Argentina ya tiene sus primeros hitos operativos, ahora es solo cuestión de tiempo.

Del drone recreativo a la aeronave pilotada a distancia (RPA)

Martín Ruben Martin, CEO de Drones VIP, plantea una diferencia clave dentro de la industria RPA: no es lo mismo estar certificado que estar verdaderamente instruido, existe una diferencia fundamental entre un piloto remoto certificado y un piloto remoto verdaderamente instruido. Aunque muchas veces ambos conceptos se utilizan como sinónimos, en la práctica representan niveles muy distintos de preparación operacional y capacidad de respuesta.

La certificación acredita que una persona ha cumplido con los requisitos regulatorios establecidos por la autoridad aeronáutica correspondiente y que ha aprobado un examen teórico de conocimientos. Esto implica demostrar comprensión sobre normativa aeronáutica, clasificación del espacio aéreo, meteorología básica, factores humanos, procedimientos operativos y limitaciones generales del sistema. Sin embargo, aprobar un examen no garantiza necesariamente que el operador posea la experiencia, el criterio ni la capacidad de reacción necesarios para afrontar situaciones reales de vuelo bajo presión.

La instrucción operacional, en cambio, se construye en el campo. Surge de la acumulación de horas de vuelo reales, de la participación en operaciones complejas, de la exposición a contingencias y, sobre todo, del desarrollo de conciencia situacional y toma de decisiones en entornos dinámicos. Es la diferencia entre conocer una norma y saber aplicarla correctamente cuando el escenario deja de ser ideal.

“En una industria que crece con velocidad, la diferencia ya no está solo en tener un drone, sino en saber operarlo con criterio aeronáutico, responsabilidad legal y capacidad real de respuesta”, sostienen desde la compañía.

Ese es el espíritu que resume el lema de Drones VIP: “Volá Seguro, Volá Legal”.