Para 1944, Alemania ya estaba perdiendo la guerra. Las principales ciudades sufrían bombardeos, la comida empezaba a escasear y millones de personas habían muerto en la Europa ocupada por los nazis.

Sin embargo, el círculo más cercano de Adolf Hitler todavía no había sido golpeado por la situación. Aún existían las mansiones en los Alpes y fiestas privadas con champanes champagne.

Gretel Braun estaba ahí. Era la hermana menor de Eva, la esposa de Hitler. Llevaba años instalada en el entorno, pasaba largas temporadas en Berghof, la residencia de descanso del Führer en los Alpes Bávaros, donde fumaba, se divertía y coqueteaba con miembros de la SS.

Gretel Braun, la cuñada de Adolf Hitler. Foto: Wikimedia

Gretel nació el 31 de agosto de 1915, fue la menor de tres hermanas; su padre era docente y su madre, costurera. Dejó la secundaria a los 16 años y empezó a trabajar como oficinista para Heinrich Hoffman, fotógrafo oficial de Hitler, donde también trabajaba Eva.

Fue justamente a través de Hoffman que su hermana conoció al líder nazi y terminó arrastrando a Gretel a ese ambiente. La cercanía comenzó a dar beneficios bastante rápido. En 1935, Hitler les proporcionó a las hermanas un departamento de tres ambientes y, al año siguiente, ambas ya se instalaron en una de las mansiones más importantes.

Su padre estaba tan en contra de la situación que llegó a escribirle una carta al propio Hitler para protestar. Pero Gretel no estaba dispuesta a dejar esa vida, es más, cada vez pasaba más tiempo en Berghof.

Alí, hasta su adicción al cigarrillo se convirtió en tema de conversación con el Führer. Hitler detestaba el tabaco y llegó a ofrecerle una mansión si dejaba el cigarrillo. Gretel rechazó la propuesta. Le respondió que una casa podía darle una gran alegría, pero fumar le daba veinte pequeñas satisfacciones todos los días.

Gretel buscaba marido y Hitler se involucró bastante en el asunto

Entre los primeros candidatos estuvo Heinrich, hijo del fotógrafo Heinrich Hoffman, pero Gretel no le encontró atractivo. Después, mantuvo una relación con un diplomático estadounidense y, más tarde, se vinculó con Fritz Dargess, un colaborador de Hitler.

La relación terminó cuando Dargess fue enviado al frente oriental en 1944 después de hacer un comentario sarcástico delante del Führer que no le cayó nada bien. En ese momento, circularon rumores de que Gretel estaba embarazada de él, pero que Dargess se había negado a casarse. El supuesto embarazo nunca fue confirmado.

Gretel Braun junto a su hermana Eva. Foto: Heinrich Hoffman/Wikimedia

Luego, hubo otro intento con Walther Hewel, quien era la conexión entre Hitler y el ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop. Esta vez, el führer ofreció un cargo. Si se casaba con Gretel, lo nombraría embajador de Roma. Sin embargo, Hewel eligió a otra mujer.

Finalmente llegó Hermann Fegelein, quien actuaba como nexo entre Heinrich Himmler -una de las personas más poderosas en la Alemania nazi- y Hitler. Entre 1939 y 1943, Fegelein y las unidades de caballería bajo su mando participaron de las llamadas operaciones "antipartisanas" en Polonia y la Unión Soviética.

Esas operaciones incluyeron el asesinato sistemático de judíos y civiles. Decenas de miles de hombres, mujeres y niños fueron asesinados en las zonas donde actuaron sus unidades.

Su carrera siguió creciendo igual. Dentro del círculo de Hitler tenía fama de encantador, ambicioso e irónico, frecuentaba las fiestas nocturnas de Martin Bormann, bebía con los hombres importantes del régimen y era codiciado por las mujeres. Él admitía que lo que más le importaba era su carrera y la buena vida.

Para conseguirlas se había ganado el favor de Himmler a fuerza de adulación y manipulación, acumulando puestos, ascensos y condecoraciones aún con las enormes bajas que registraban las unidades bajo su mando. Albert Speer, arquitecto del Reich, lo detestaba y lo describió como una de las personas más repugnantes del círculo de Hitler.

Pero Gretel encontró finalmente el marido que buscaba. Casarse con Fegelein le daba una posición propia dentro de la élite nazi y la sacaba de la sombra de Eva.

Tres días de fiesta con la guerra encima

Gretel Braun y Hermann Fegelein se casaron el 3 de junio de 1944 en el palacio Mirabell, en Salzburgo. Eva organizó la boda y supervisó personalmente los detalles porque quería que fuera tan perfecta como si se tratara de la suya.

Gretel Braun y Hermann Fegelein en junio de 1944. Foto: Spartacus educational

Hitler estuvo entre los invitados, y Heinrich Himmler y Martin Bormann fueron testigos. Después, la celebración se trasladó a los Alpes y continuó durante tres días.

El momento era brutal. Roma acababa de caer en manos de los Aliados y faltaban apenas tres días para el desembarco de Normandía. Alemania sufría bombardeos y una escasez de alimentos cada vez mayor.

Fegelein tardó una semana en recibir otro ascenso. El 10 de junio fue nombrado SS-Gruppenfúhrer y Generalleutnant de las Waffen-SS (uno de los rangos más altos de las SS, equivalente a teniente general).

Días más tarde, el 20 de julio, se encontraba en la Guarida del Lobo -el nombre en clave del mayor cuartel general militar de Adolf Hitler- cuando Claus von Stauffenberg detonó una bomba para intentar matar al Führer. Sobrevivió al atentado.

Gretel quedó embarazada poco después y se instaló en Berghof, lejos de los bombardeos y los combates que golpeaban al resto del país. Fegelein, mientras tanto, participó en la investigación del atentado del 20 de julio.

Para enero de 1945, Hitler, Eva y buena parte de su gobierno ya se habían trasladado al Füehrerbunker de Berlín. Gretel se quedó en los Alpes.

En abril, el Ejército Rojo había roto líneas alemanas y estaba por entrar a la capital. El 23 de ese mes, Eva le escribió su última carta a Gretel. Le pidió que destruyera la mayor parte de su correspondencia y que enterrara una pequeña parte de sus documentos personales. Esos papeles nunca aparecieron después de la guerra.

Fegelein ya estaba buscando cómo salir. Intentó escapar de Berlín con la intención de llegar a Suecia o Suiza. Cuando Himmler buscó negociar una paz por separado con los Aliados occidentales, Hitler entró en cólera y también considero a Fegelein un traidor. Ordenó detenerlo y un comando terminó encontrándolo en su casa, supuestamente borracho y vestido de civil.

Adolf Hitler presente en la boda de Gretel Braun y Hermann Felegein. Foto: R/GermanWW2photos

Poco después, el 28 de abril, fue sometido a un consejo de guerra y ejecutado por deserción.

Esa misma noche, Hitler se casó con Eva Braun dentro del Búnker. Dos días después, el 30 de abril, ambos se suicidaron. Gretel perdió a su esposo y a su hermana con dos días de diferencia. Y estaba a punto de dar a luz.

Cinco días después nació Eva

El 5 de mayo de 1945 nació su hija. Gretel la llamó Eva Barbara Fegelein, por su hermana. Tres días más tarde terminó oficialmente la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Después de la guerra, cortó contacto con su familia y escondió los álbumes de fotos, películas privadas y cartas personales de Eva en los terrenos de la propiedad de Fegelein.

Tiempo después, conoció a un refugiado alemán en quién terminó confiando y le contó sobre la existencia del archivo. El hombre resultó ser un agente de contrainteligencia estadounidense que consiguió que Gretel revelara dónde estaba escondido.

El material fue enviado a Washington y las fotos terminaron distribuidas entre distintos servicios de inteligencia.

En 1954 volvió a casarse, esta vez con Kurt Berlinghoff, y no tuvo más hijos. Eva Barbara, su única hija, se suicidó en abril de 1971, a los 25 años, poco después de que su novio muriera en un accidente automovilístico.

A finales de los años 70, una prima consiguió encontrar a Gretel en Baviera. Para entonces padecía Alzheimer. Murió el 10 de octubre de 1987, a los 72 años, más de cuatro décadas después de aquella boda de tres días que la había terminado de acomodar en una élite nazi que estaba a menos de un año de desaparecer.

Las cartas que Eva le había pedido esconder antes de suicidarse nunca fueron encontradas.