Eduardo Infante lleva años intentando sacar la filosofía del libro de texto y devolverla al terreno donde, según él, siempre tuvo sentido: la vida diaria. Esa filosofía práctica está detrás de la frase “El peor músculo que puedes dejar de entrenar es tu pensamiento, porque entonces otros piensan por ti”, pronunciada en una entrevista realizada por Men's Health España.

La metáfora del músculo no es casual. Infante considera que pensar exige entrenamiento, exactamente igual que cualquier otra capacidad. Si se deja de preguntar, contrastar y argumentar, sostiene, alguien termina ocupando ese espacio: una ideología, una red social, un influencer o, cada vez más, un algoritmo.

Ese diagnóstico apareció con especial fuerza en una entrevista concedida a la revista ¡Hola! en abril de 2026, coincidiendo con la publicación de Salvar a Sócrates. Allí, el filósofo y profesor de 49 años explicó qué puede aportar la filosofía a adolescentes que crecen rodeados de inteligencia artificial.

Infante no plantea una batalla entre humanos y tecnología. Propone utilizar la IA, pero subordinándola al criterio personal. Foto: captura Youtube.

Su respuesta fue muy sencilla: “La filosofía enseña a preguntar bien”. En un mundo donde las máquinas pueden producir respuestas en segundos, la diferencia empieza a estar en quién sabe formular la pregunta adecuada.

Cómo la filosofía puede ser un antídoto para la dependencia a la IA

Infante no plantea una batalla entre humanos y tecnología. De hecho, propone utilizar la IA, pero subordinándola al criterio personal. Lo expresó con otra frase muy gráfica: “La filosofía no compite con la IA: la domestica”. La herramienta puede procesar información, pero no decidir qué merece la pena, qué es justo o qué tipo de vida quiere construir una persona.

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Ese es también el objetivo de sus conocidos #FiloRetos, preguntas que lleva a las aulas y a las redes sociales para obligar a quien responde a justificar su posición. Sobre ellos explicó: “No busca que aciertes, busca que pienses”. Lo importante, insiste, no es disponer de una respuesta perfecta, sino aprender a dar razones y estar dispuesto a modificar una opinión si aparecen argumentos mejores.

Su preocupación viene de antes de la explosión de la inteligencia artificial. En una entrevista con EFE de 2023 ya advertía sobre los modelos de éxito que las redes ofrecen a los jóvenes y defendía una escuela capaz de formar ciudadanos, no solo futuros trabajadores. Para Infante, la filosofía enseña precisamente a comprender las razones del otro y discutirlas con argumentos.

Su mensaje no consiste en convertir a todos en filósofos profesionales. Se trata de conservar una capacidad mucho más básica: decidir qué creemos y por qué.

De ahí que la imagen del pensamiento como músculo resulte tan efectiva. Un músculo que no se usa pierde fuerza. Para Infante, ocurre lo mismo con el criterio: cuanto menos se ejercita, más sencillo resulta que otros terminen pensando en nuestro lugar.