La Comisión de Energía de California (CEC, por sus siglas en inglés) aprobó de forma unánime una estricta normativa que transformará por completo el mercado automotriz del estado. A través de este nuevo marco regulatorio, impulsado por la administración del gobernador Gavin Newsom en el marco de sus políticas de transición energética, California se convirtió en el primer estado del país en fijar estándares obligatorios de eficiencia energética y resistencia a la rodadura para los neumáticos de repuesto.

A partir de 2029, California exigirá que la mayoría de los neumáticos de repuesto que se vendan en el estado cumplan con un estándar mínimo de resistencia a la rodadura y eficiencia energética. Foto: Pedro Colo/CA Post

La medida se aplicará en dos fases graduales: la primera comenzará en 2029 con un límite de resistencia a la rodadura de 9,1 newtons por kilonewton, y la segunda se activará en 2033, reduciendo el umbral a 7,2. De acuerdo con las estimaciones oficiales y los propios datos de la industria, alrededor del 70% de los modelos de neumáticos que se comercializan hoy en los talleres no cumplen con los niveles exigidos para la segunda etapa, por lo que quedarán automáticamente prohibidos para la venta en territorio californiano.

"Todo se está yendo al garete": la voz de los conductores y comerciantes golpeados por la inflación

El anuncio generó una fuerte reacción entre los pequeños comerciantes y los conductores de clase trabajadora, quienes ya enfrentan los precios de gasolina y el costo de vida más altos de Estados Unidos. La Asociación de la Industria del Neumático prevé que el costo medio de un neumático individual pasará de 81 a 157 dólares, lo que implica que la compra de un juego completo de cuatro unidades sufrirá un recargo superior a los 300 dólares por vehículo.

Los testimonios recolectados tras la aprobación reflejan la incertidumbre que atraviesa a la población:

"Ya no me alcanza para comprar un juego nuevo de neumáticos. No sé qué voy a hacer", expresó Kenny Cabello a The California Post, un estudiante universitario de Long Beach que debe cambiar las ruedas de su camioneta Nissan. "Algunas marcas dicen que te ahorrarán un par de millas por galón, pero hablé con amigos y dicen que en la realidad no hay diferencia".

“Ya no me alcanza para comprar un juego nuevo de neumáticos”, dijo el conductor Kenny Cabello. Foto: Pedro Colo/CA Post

Por su parte, los propietarios de gomerías y talleres mecánicos anticipan un desplome en la venta de insumos nuevos y una migración masiva hacia alternativas de segunda mano o de menor seguridad:

"Va a ser duro", afirmó Miguel Santana, dueño del taller M and M Tires en Long Beach. "El ochenta por ciento de los clientes que vienen solo quieren los neumáticos más baratos. Algunos, al oír el precio de un neumático nuevo, se asustan y se van. Esto obligará a muchos a volcarse a comprar neumáticos usados".

Miguel Santana, propietario de M and M Tires, afirmó que las nuevas regulaciones "van a ser difíciles". Foto: Pedro Colo/CA Post

En la misma línea, los usuarios señalan que la suma de gastos fijos vinculados al transporte se ha vuelto insostenible:

"Los neumáticos son carísimos y las reparaciones de coches también. Todo se está yendo al garete", sentenció Rance Hamilton, operador de montacargas, quien reconoció que pospondrá el recambio de sus ruedas al límite de lo físicamente posible.

El choque de cifras: los cálculos del gobierno frente a las alertas de la industria

Desde el ámbito estatal, las autoridades defienden que la regulación se traducirá en un beneficio económico a largo plazo. La comisionada de la CEC, Nancy Skinner, argumentó que los neumáticos con menor resistencia a la rodadura permitirán hacer un uso más eficiente de cada galón de gasolina o carga eléctrica, estimando un ahorro neto de 153 a 179 dólares por conductor a lo largo de la vida útil del neumático y un impacto global de 1.000 millones de dólares anuales para el estado. Además, se proyecta evitar la emisión de dos millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero al año.

Sin embargo, los principales fabricantes y cámaras del sector, entre ellos Goodyear y la Asociación de Fabricantes de Neumáticos de EE. UU. (USTMA), rechazaron tajantemente las premisas del gobierno. En una presentación ante la comisión, Bret Gladfelty, representante de Goodyear, advirtió que la norma "no está lista para su aprobación" y que "la prisa por aprobar esta normativa tal como está redactada perjudicará a los consumidores, aumentará los precios y simplemente inundará el estado con neumáticos usados". Por su parte, la vocera de la USTMA, Kim Kleine, remarcó que existen graves dudas sobre la viabilidad técnica y la competencia desleal de importadores de bajo costo, instando a las autoridades a revisar las exigencias antes de su entrada en vigor.