Comprar un terreno para construir una casa o desarrollar un emprendimiento es habitual. Jim Stevenson y Tara Tanaka hicieron exactamente lo contrario: adquirieron un pantano de 45 acres —unas 18 hectáreas— en Florida, Estados Unidos, para asegurarse de que nadie pudiera urbanizarlo.
La pareja vivía desde la década de 1990 junto a este humedal de cipreses, ubicado cerca de Tallahassee, y conocía la diversidad de animales que dependían de él. Cuando tuvieron la posibilidad, en 2007 compraron el terreno y comenzaron a administrarlo como un santuario privado de vida silvestre.
Quince años después, el resultado era evidente. En 2022, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) contabilizó allí 275 cigüeñas de bosque (wood storks) anidando, además de numerosas especies de garzas, patos y otros animales.
“Si los propietarios privados no protegen sus tierras, puede que no quede hábitat”
Stevenson es un biólogo retirado que trabajó en parques estatales, mientras que Tanaka se especializó como fotógrafa y videógrafa de naturaleza.
Para ellos, comprar el pantano no era suficiente. También había que conservar activamente sus condiciones.
Jim Stevenson y Tara Tanaka compraron el terreno de 18 hectáreas. Captura video
“Cada vez pienso más que, si los propietarios privados no protegen sus tierras, puede que no quede hábitat para la vida silvestre, especialmente los humedales”, explicó Tanaka a la National Audubon Society.
Incluso antes de comprarlo, Stevenson recorría el lugar en canoa para retirar árboles invasores de sebo chino. Posteriormente realizaron otros trabajos para controlar la vegetación y mantener superficies de agua adecuadas para las aves.
El ecosistema terminó atrayendo una extraordinaria variedad de fauna. Además de las cigüeñas de bosque, allí pueden encontrarse grandes garzas azules, garcetas, anhingas, patos de Carolina y gallinetas.
Hace unos años el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) contabilizó allí 275 cigüeñas de bosque. Captura video
En tierra también aparecen linces rojos, mapaches, zorros, nutrias, castores, coyotes y conejos de pantano.
Los caimanes también cumplen una función clave
Entre los habitantes del santuario hay animales que podrían parecer una amenaza para las aves, pero que en realidad pueden convertirse en aliados: los caimanes.
Las cigüeñas suelen construir sus nidos en árboles rodeados de agua. Esto dificulta el acceso de ciertos depredadores terrestres y la presencia de caimanes puede mantener alejados a animales como los mapaches, capaces de atacar huevos y crías.
Stevenson incluso creó una pequeña isla para que los reptiles pudieran descansar.
Tanaka, mientras tanto, documenta desde su casa buena parte de lo que sucede en el humedal. “Nuestro trabajo ha convergido para apoyar este esfuerzo”, explicó sobre las diferentes tareas que ambos realizan para preservar el lugar.
Jim Stevenson y Tara Tanaka, de Florida. Captura video
Tomaron una decisión para proteger el pantano incluso después de su muerte
La pareja sabía que conservar personalmente el terreno no garantizaba su futuro. Un propietario posterior podría tener otros planes.
Por eso, en 2016 establecieron una servidumbre de conservación permanente sobre la propiedad. Este mecanismo permite mantener el terreno en manos privadas, pero restringe legalmente los desarrollos que podrían perjudicar su valor ambiental.
Las reglas aplicadas en el santuario son estrictas. No se permite cazar ni pescar, y el objetivo es preservar incluso a los animales más pequeños que habitan el ecosistema.
No se permite cazar ni pescar, y el objetivo es preservar incluso a los animales más pequeños que habitan el ecosistema. Captura video
De esta manera, Stevenson y Tanaka consiguieron que la protección no dependiera únicamente de ellos.
De menos de 5.000 parejas a una recuperación histórica
La aparición de cientos de cigüeñas de bosque resulta especialmente significativa por la historia de la especie.
En la década de 1930 había unas 20.000 parejas reproductoras en los Everglades. Para los años 70, la cifra había caído por debajo de las 5.000 y, en 1984, la especie fue declarada en peligro en Estados Unidos.
“Era raro ver una cigüeña de bosque en aquellos días”, recordó Billy Brooks, biólogo del USFWS que trabajó durante décadas en su recuperación.
El pantano de Florida con la colonia de cigüeñas. Captura video
Con la restauración y protección de humedales, la población comenzó a recuperarse. Para 2022 ya había más de 10.000 parejas reproductoras, mientras que las colonias de anidación se habían más que triplicado. En febrero de 2026, el gobierno estadounidense retiró a la cigüeña de bosque de la lista federal de especies amenazadas y en peligro.
El pantano de Florida es apenas una parte de esa recuperación, pero demuestra qué puede ocurrir cuando un espacio natural conserva las condiciones necesarias para la fauna.
Stevenson y Tanaka compraron aquellas 18 hectáreas con una idea sencilla: evitar que fueran transformadas por el desarrollo inmobiliario. Quince años después, cientos de nidos entre los cipreses mostraban el resultado de aquella decisión.
Todavia no hay comentarios aprobados.