El comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó este jueves una resolución impulsada por Chile, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia que urge al Reino Unido negociar con Argentina para resolver el conflicto sobre las islas Malvinas, mientras que el canciller Pablo Quirno reafirmó la soberanía argentina sobre las islas y a la vez manifestó el “rechazo” del Gobierno a la iniciativa de exploración petrolera en la zona por parte de “ilegítimas licenciatarias”.

La situación de Malvinas se debatió en el Comité de Descolonización de la ONU en Nueva York, donde desde hace décadas se aprueba una resolución para exigir la negociación bilateral para que se solucione el conflicto. Fue el debut de Quirno como canciller ante este foro, donde el año pasado asistió su antecesor Gerardo Werthein.

La resolución fue impulsada por Chile y Bolivia y gobiernos como el de Nicaragua, Venezuela o Cuba, con los que la administración libertaria tiene fuertes tensiones. Fue aprobada por consenso por todos los miembros del comité.

El representante de Chile presentó la resolución ante el foro. “La solución duradera a la cuestión de las Malvinas es un asunto de fundamental importancia y sensibilidad para las naciones de América Latina y el Caribe”, señaló. Y dijo que el texto de la resolución reconoce que “la cuestión de Malvinas es una cuestión colonial especial” y determina “que la única forma de poner fin a esta situación especial y particular es mediante una solución negociada a la disputa entre los gobiernos de ambos países”

En su discurso ante el comité, Quirno señaló que el reclamo de soberanía argentina sobre las islas y los territorios “ilegalmente ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte desde 1833” no es una posición sólo de su gobierno. “Expresa una política de Estado y una convicción nacional que atraviesa generaciones. Malvinas pertenece a la historia profunda de la Argentina, a la integridad de su territorio y al mandato permanente de su Constitución Nacional”, dijo el canciller.

“El Reino Unido invoca en forma reiterada el principio de libre determinación de los pueblos para eludir el diálogo”, pero que ese principio “o resulta aplicable a la Cuestión Malvinas”, porque “no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho. Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”, dijo el canciller.

“La posición argentina no supone indiferencia alguna respecto de los habitantes de las Islas. La Constitución Nacional de mi país consagra el respeto de sus intereses y de su modo de vida”, añadió.

Quirno señaló que la Argentina “aspira a construir un vínculo maduro” con el Reino Unidos. Y que “una relación de esa naturaleza exige abordar la cuestión central. Exige hablar de soberanía”.

El canciller tomó además parte de su discurso para denunciar lo que calificó de “actos unilaterales” como la presencia militar británica “desproporcionada” en la zona. Dijo que son unos 1.200 efectivos destacados en las Islas, el equivalente a cerca del cuarenta por ciento de la población del territorio.

Se refirió además al otorgamiento “ilegal e ilegítimo” de licencias y concesiones para la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables, incluidos hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona en disputa. “La Argentina ha denunciado esas acciones y continuará con todas las medidas legítimas a su alcance”, advirtió.

En particular mencionó el “episodio más preocupante”: el eventual inicio de actividades de explotación de hidrocarburos por parte de “las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Development and Production Limited”, que realizaron anuncios en diciembre relativos al desarrollo del yacimiento Sea Lion en la zona de las islas.

El tema añade una cuestión ríspida nueva ya que ahora se vislumbra un potencial costado económico petrolero que antes parecía solo asociado a la pesca en la región. La empresa que lidera ese proceso de exploración y explotación es Navitas, de capitales británicos e israelíes. Israel, junto con Estados Unidos, es aliado fundamental del gobierno de Javier Milei. Quirno, sin embargo, manifestó el rechazo a la movida de las petroleras.

“Ante la gravedad de esos anuncios, el Presidente de la Nación, Javier Milei, me instruyó a expresar el más enérgico rechazo de la República Argentina. Por ello, en cumplimiento de ese mandato, reitero ante este Comité la determinación argentina de adoptar, conforme al derecho internacional, todas las medidas que estime necesarias para la plena salvaguarda de sus derechos e intereses soberanos”.

Quirno estuvo acompañado por el representante argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, y Paola Di Chiario, secretaria de Malvinas. En la audiencia también intervinieron con breves discursos Paula Vernet, descendiente directa de Luis Vernet, el primer comandante militar y político de las islas, y Guillermo Clifton, descendiente de malvinenses. “Malvinas no es una cuestión del pasado, es algo que se sucede de generación en generación”, dijo Vernet.

También hablaron miembros de la Asamblea de Malvinas que pidieron ser escuchados en la disputa: “Existimos”, dijo. “Todos tienen derecho a decidir su propio destino”, señalaron.