Cantan, ríen y aplauden. Se emocionan, cierran sus ojos, levantan los brazos. Hay abrazos, carcajadas y sonrisas por todo lados. Y bailan, esencialmente. En la pista central, pero también en otros dos sectores que fueron preparados exclusivamente para sus visitas. Y claro: a quienes los acompañaron, se les pianta un lagrimón en medio de tanta diversión. No es para menos: sus familiares, personas con discapacidades, están divirtiéndose y disfrutando de una jornada inolvidable e inédita en el mítico Quincho Bailable de José C. Paz.

Es la primera vez en sus vidas que, prácticamente todos los asistentes conocen un local de estas características. Pero este 'baile', 'bailongo' o 'bailanta', denominaciones populares con las que se conocen a los salones nocturnos de este tipo no es uno más ni otro de los tantos que habitan en el Gran Buenos Aires. Este es, sustancialmente, el 'Primer Baile Inclusivo' que se realiza en suelo paceño.

Bajo el eslogan 'En el Quincho la inclusión se baila', la idea que surgió en una sala de espera de un hospital cuando una madre de dos personas con discapacidades aguardaba por la cirugía de su hijo más pequeño, se concretó este domingo 2 de agosto. "Mi nena tiene discapacidad intelectual y me dijo que quería ir a Tropitango Bailable. Pero me resultaba muy difícil poder llevarla porque es lejos, por mi trabajo y porque a mi nene más chico puede darle una crisis ya que tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA)", cuenta Claudia Zárate, enfermera de 57 años, vecina del barrio Parque Jardín y líder de la agrupación 'TGD Padres TEA de José C. Paz', que ahora va camino a consolidarse como 'Asociación Civil Madres y Familias Azules Paceñas'.

El anhelo de cumplirle el sueño a Micaela -su hija- y las complicaciones que le significaban poder trasladarse hasta Pacheco (localidad de Tigre donde se encuentra Tropitango) la llevó a asumir el desafío de organizar una jornada en territorio paceño. Y claro: ofrecer un encuentro de ese tipo para toda la comunidad -en principio- local que se encuentra atravesada por condiciones de discapacidades.

El evento convocó a personas con discapacidades de toda la región.

"Debía ser en un boliche. Y pensé en que el que no conoce al Quincho, no es de José C. Paz. Era el lugar indicado", recuerda Zárate, en relación al local que tiene 44 años ininterrumpidos de vigencia y por el que han pasado incontables figuras de la música en general más allá de los exponentes de la movida tropical que se lucen en su escenario los viernes, sábados y feriados. Su ubicación resultaba estratégica para la propuesta ya que se encuentra a una cuadra de la estación de trenes, en plena zona céntrica.

La aprobación de la iniciativa fue un trámite más que sencillo porque al dueño del espacio, Pablo Olech, le fascinó la idea. Y tras interiorizarse sobre la propuesta, en un santiamén puso a disposición a su personal y equipo de trabajo, realizó las adaptaciones necesarias en todas las instalaciones y en el equipamiento para el confort de quienes asistan, entregó alimentos, golosinas y gaseosas, obsequió elementos de cotillón, y junto a su esposa y madre también atendieron a quienes llegaban.

"Siempre estuvieron muy atentos a todo. Incluso creamos un lugar de calma en el primer piso para las personas con TEA, con alfombras de goma que nos dio la Municipalidad. Ahí hizo sacar todos los parlantes y dejó solo una luz tenue para no alterar a los chicos. Llevamos pelotitas antiestrés, hojas, lápices. Y los padres y madres nos ayudaron mucho", indica Zárate, quien también remarca que el patio, sitio que no estaba pensado utilizar, también debió ser preparado rápidamente ante la gran cantidad de personas que acudió al evento.

Encabezado por Claudia Zárate, el grupo de padres y madres que llevó adelante el evento ahora va camino a consolidarse como una asociación civil.

La entrada al Baile Inclusivo fue libre y gratuita, con la condición de que cada persona con discapacidad debía acudir con algún familiar, a excepción de aquellas que suelen manejarse con autonomía. Los menores, claro, debieron hacerlo acompañados por adultos responsables. Así, el Quincho Bailable se llenó completamente entre las 15 y las 19.

Sentados, los acompañantes observan a sus hijos e hijas, hermanos y hermanas, tíos y tías, sobrinos y sobrinas, divertirse y descubrir al mítico local bailable paceño. Todo está controlado y preparado para alguna contingencia. Hay una docena de enfermeras en el lugar, personal municipal alerta en cada rincón, y patrulleros y ambulancias en la puerta. La Comuna, como en otros eventos que realizó el grupo de padres, contribuyó activamente.

En la pista central, los pasos de baile varían. Se arman rondas, se forma el típico trencito y las sonrisas no cesan. Quienes están en sillas de ruedas no dejan de aplaudir, las personas con síndrome de Down se lucen y se roban todas las miradas, y los palos de goma espuma luminosos en alto dan cuenta de que el Primer Baile Inclusivo de José C. Paz fue un éxito, tal como se esperaba. Tanto fue así que, en la previa, el Concejo Deliberante local ya había declarado la iniciativa 'de interés legislativo'.

Las fotos entre quienes llegaron al Quincho Bailable fueron moneda corriente durante el encuentro, que duró cuatro horas.

"Lo pasamos relindo. Nos divertimos mucho. También nos encontramos con amigas de otras escuelas. Me encantó", dice Liliana, vecina del distrito que vivió la experiencia, asistió a la escuela especial 'La Puerta del Sol' y ahora acude diariamente al centro de día 'Sócrates', en Del Viso. Desde allí llegaron varias personas, como también lo hicieron desde Hurlingham, San Miguel y Malvinas Argentinas; más allá de quienes residen en suelo paceño.

"Salió todo tan bien que estamos pensando en repetirlo. Mucha gente vino a conocer por primera vez un boliche. La idea es volver a hacerlo, con algunos detalles más para que salga mejor aún", cierra Claudia, en torno a la idea de una segunda edición en el Quincho Bailable, que comenzó como una parilla tipo cantobar en 1979 y que cuenta con una estatua de San Expedito de tres metros en su terraza. "El boliche este es una familia", le dijo Olech, hace un tiempo a Clarín, a modo de preludio de lo que terminó aconteciendo recientemente.