Antes que nada una muy buena noticia para los popes de la AFA. La causa en la que se investiga a los presuntos testaferros de las empresas, la quinta, los autos y toda esa joda ha vuelto a manos del juez que los mismos acusados querían que los juzgue. Un juez amigable, que los trate bien y que los quiera, como corresponde. Una tranquilidad para toda la familia del fútbol argentino sabiendo que, a partir de ahora, no va a pasar nada raro. Al menos, nada más raro de lo que suele pasar, por ejemplo, en los partidos de Barracas Central. Bien ahí la justicia.
Dicho esto, vamos a lo importante.
Créase o no, aunque todavía faltan 15 meses para las elecciones, arrancó la campaña electoral.
No hubo apertura formal ni corte de cintas pero alcanza con pispear el panorama para comprender que los equipos ya están haciendo la pretemporada 2027.
Por ahora las entradas para los partidos no se venden porque a nadie le importa nada lo que hacen los políticos pero ellos igual arrancaron. Debe ser la vocación que sienten, el deber que los llama o simplemente tal vez no sepan hacer otra cosa.
El primero en anotarse para el campeonato fue Javi, quien declaró que él solo compite contra sí mismo. Una frase casi zen, digna de alguien que acaba de hacer un curso acelerado de motivación personal con algún coaching ontológico que encontró en Instagram. El problema es que, cuando uno compite contra uno mismo, a veces también pierde contra uno mismo.
Le pasó con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que él se ocupó de enviar al Senado y que, una vez allí, le sacaron todo lo sustancial que tenía. Aprobar se la aprobaron igual, pero se la devolvieron en un féretro. O lo que sucedió con Adorni a quien defendió durante meses y al final lo tuvo que ejecutar con sus propias manos, de alguna manera perdiendo contra sí mismo.
Lo complicado de decir que solo compite contra sí mismo es que eso presupone que del otro lado no está el peronismo. Milei no sería el primer Jefe de Estado al que se le cruza esta idea. Desde Frondizi hasta Macri, casi todos pensaron igual. Así les fue.
¿Todos en el gobierno piensan igual? Seguro que no. Ni la hermana. De otro modo no se hubiera vuelto a juntar con Macri para ver qué corno hacen. Gran mérito de Karina porque juntarse con Macri no es fácil. Es un muchacho que tiene la agenda muy apretada.
Sin embargo, el Gato siempre se hace un ratito para defender la República y allá fueron. “Dejame tranquilo en la ciudad y yo te dejo tranquila en la Nación” ¿Ese es el deal? Sería muy barato para el gobierno. Si yo fuera Macri les cobraría un poco más caro.
En ese plan, el gran beneficiado sería su primo Black Macri. Aclaración: en realidad el apodo es Blacri pero acá le decimos Black Macri porque tiene más punch.
La consecuencia directa del encuentro entre Karina y el Gato fue la formación de una mesa de trabajo constituida por Santilli, Ritondo, De Andreis, Lule Menem y Martín Menem. No parece muy auspicioso porque, según informaron los medios, la mesa de trabajo se va a reunir cada 15 días. Cinco vagos.
Por otro lado, no se entiende muy bien qué cosa tienen que negociar cinco tipos que, en el fondo, son socios del mismo boliche, dicho esto en términos ideológicos obviamente. Veremos.
Debajo de Javi aparece la pelea por la Vicepresidencia. Daría la impresión de que a Vicky habría que ir descartándola. Están Bullrich, que se anota en todas, Menem, Santilli, Pettovello, la misma Karina y cualquier otra cosa que ande suelta por allí.
Del otro lado de la Luna, pero en el mismo pelotón de largada, viene el peronismo. Mientras Karina y Macri se juntaban a negociar, también lo hacían Kicillof, Massa y Máximo. Una pena que no lo hayan invitado a Alberto así los cuatro aprovechaban para recordar viejos tiempos. Linda época aquella.
Deberíamos recordarla con más frecuencia. Por ejemplo, esta semana se cumplieron 5 años de las fotos de la festichola que “mi querida Fabiola no debió organizar” en Olivos (12 de agosto de 2021). Una pena que ni el PRO ni LLA se hayan acordado de aquel momento tan lindo del kirchnerismo y que tanto sirvió para que hoy nos gobierne Milei.
Volviendo al peronismo, el trío repite el conflicto de hace 4 años. Massa tratando de mediar y sacar ventaja del enfrentamiento entre Máximo y Kicillof. La diferencia entre hoy y 2023 es que ahora mamá ya tomó partido. Eso complica las cosas.
Kicillof está apremiado porque, al no tener reelección, solo le cabe llegar a la presidencia de la Nación o volver a la fotocopiadora en la UBA.
En cambio, Máximo tiene más aire. Con apenas 49 añitos, es un pibe que todavía tiene tiempo para llegar a ser presidente y hacer feliz a su mamá. Si lo logró Milei y casi lo logra Scioli, bien podría lograrlo Máximo. Mientras tanto, puede aprovechar el tiempo para ir al colegio, aunque sea a la nocturna, y reforzar un poco matemáticas, lengua, historia y un alguito de inglés como para balbucear y defenderse. Tampoco lo exigiría demasiado, no es cuestión de complicarle la vida.
En este contexto, el que intenta aprovechar la situación es Massa. No tiene los apoyos que tienen los otros dos integrantes del trío. Carece de diputados, senadores, gobernadores o intendentes propios, pero tiene canales de televisión, alguna empresa de servicios públicos y algún que otro restaurante. Compensa.
Debajo de estos tres estadistas, comenzó la batalla por la sucesión de Kicillof.
Picó en punta Ferraresi, el intendente de Avellaneda, que hace un mes dejó su cargo y se lo traspasó a su esposa que ahora es la nueva intendenta, como corresponde en toda democracia seria. En retribución, ella lo nombró Jefe de Asesoramiento Institucional porque, como todo el mundo sabe, ninguna intendencia podría funcionar bien sin un Jefe de Asesoramiento Institucional. Ferraresi, como buen caballero, aceptó el cargo que, por otra parte, fue creado en el mismo momento en que dejó la intendencia. Bien ahí Ferra empalmando un sueldo con otro y evitando el lucro cesante. Hay que reconocer que, para estas cosas, los peronistas son geniales. Ojo: los de LLA han demostrado que aprenden rápido.
Otro que ya se está moviendo para tratar de ser gobernador es Katopodis, ex intendente de San Martín y actual ministro de transporte de Kicillof. Es más humilde que Ferraresi. En 2023, siendo ministro de obras públicas de Alberto y Cristina, andaba por los trenes repartiendo panfletos y pidiendo personalmente el voto para Sergio Massa. Esto es posta y hay videos. Se ve que los pasajeros no le dieron ni cinco de pelota porque el presidente terminó siendo Milei. Una lástima tanto esfuerzo.
Hay más postulantes para suceder a Kicillof, pero por ahora no mueven la aguja. En cualquier caso, ya podemos decir que empezó la temporada de caza.
A nosotros, amigo lector, solo nos cabe hacer lo de siempre: comprar pochoclo y no mucho más. Ah sí, también pagar los impuestos que después administran todos estos muñecos.
Hermoso.
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