Cuando suben las temperaturas, los jardineros no solo encuentran nuevos brotes y flores en el jardín, con la llegada de la temporada estival los insectos comienza a proliferar y ante ello surgió una alternativa para controlar esta plagas.

Frente a este problema, algunos profesionales de la jardinería prefieren evitar los productos comerciales para el control de plagas y por este motivo, antes de llegar a su utilización, una bolsa de harina común se presenta como solución.

El método llamó la atención porque propone usar el tradicional producto de cocina en el jardín, evitando preparar mezclas complejas ni modificar la tierra. Sin embargo, arrojar puñados sobre cualquier sector puede empeorar la situación y amplificar el daño provocado por una plaga de insectos.

Cómo se utiliza la harina en el jardín para controlar plagas

La harina se utiliza como una solución temporal frente a algunas plagas que atacan hojas y brotes. Su textura puede afectar especialmente a pulgones, orugas y otros insectos pequeños que se alimentan de las plantas, ya que el polvo se adhiere al cuerpo y puede dificultar el movimiento o la alimentación de ciertos insectos.

Qué errores evitar al esparcir harina en el jardín. Foto: Pexels.

Además de dificultar el movimiento de estos insectos, una fina capa de harina sobre las hojas actúa como una barrera física. Al entrar en contacto con ella mientras se desplazan o intentan alimentarse, los pulgones y sus larvas pueden acumular partículas alrededor de sus piezas bucales, lo que dificulta la alimentación y reduce su permanencia en la planta.

En días secos y soleados, el polvo también pierde rápidamente la humedad que pudo haber absorbido durante la aplicación. Esa característica puede perjudicar a algunos insectos de cuerpo blando, aunque no garantiza la eliminación de toda la colonia.

Por ese motivo, la harina para eliminar pulgones debe entenderse como una ayuda puntual. No reemplaza la revisión de las hojas, la poda de partes muy afectadas ni otras medidas cuando la invasión ya se extendió.

Cómo usar harina en las plantas sin cubrir todo el jardín

Antes de abrir la bolsa, hay que localizar el problema. La harina no debe distribuirse sobre el césped, la tierra y todas las macetas, sino únicamente en los sectores donde se observan insectos o daños recientes.

En plantas con pulgones, conviene revisar el envés de las hojas. Allí aparecen pequeñas agrupaciones verdes, negras o amarillentas, muchas veces acompañadas por una sustancia brillante y pegajosa.

La aplicación más sencilla consiste en espolvorear una capa muy fina. Puede utilizarse un tamiz pequeño, un colador o un recipiente con orificios para evitar que caigan montones sobre los brotes.

Qué errores evitar al esparcir harina en el jardín.

La mañana es un buen momento porque una pequeña cantidad de rocío ayuda a que el polvo quede adherido. La hoja debe estar apenas húmeda, ya que si está empapada, la harina puede transformarse en una pasta difícil de retirar.

Después de una lluvia fuerte será necesario revisar las plantas. El agua suele arrastrar el polvo y dejar nuevamente expuestas las zonas donde permanecen los insectos.

Qué errores evitar al esparcir harina en el jardín

Uno de los errores más frecuentes es utilizar demasiada cantidad. Las capas gruesas retienen humedad, forman grumos y pueden quedar adheridas a hojas tiernas o brotes nuevos.

La harina tampoco debe acumularse alrededor de los tallos. Si se moja con el riego y permanece sobre el suelo, puede fermentar, desarrollar hongos o convertirse en alimento para otros animales como ratones y otros roedores.