Después de dos postergaciones consecutivas, la cuenta regresiva para la entrada en vigencia del Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) parece definitiva. A menos de cinco meses de su implementación, la cadena agroexportadora argentina comenzó a acelerar la adecuación de productores, acopios, industrias y exportadores para evitar quedar fuera de uno de los mercados más exigentes del mundo.
"Este me parece que es realmente el año de implementación", aseguró Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC tras dos años seguidos de postergación de la norma. Apuntó que la Comisión Europea publicó la versión definitiva del reglamento y que el Parlamento y el Consejo Europeo tienen plazo hasta el 16 de septiembre para realizar observaciones, aunque destacó que, a diferencia de años anteriores, hoy no existen manifestaciones políticas relevantes en contra de la norma.
La advertencia no apunta solamente a las empresas exportadoras. Según Idígoras, los productores también deben comenzar inmediatamente con la actualización de la información requerida. "No se queden dormidos", dirigiéndose a los productores agrícolas y ganaderos. Y agregó que esperar hasta diciembre podría generar inconvenientes comerciales en plena cosecha.
Sebastián Senesi, director Programa Agronegocios y Alimentos en FAUBA.
El EUDR obligará a demostrar que la soja, sus derivados, la carne vacuna, el cacao, el café, el aceite de palma y otros productos destinados a la Unión Europea provienen de campos donde no hubo deforestación después del 31 de diciembre de 2020. Además de esa condición ambiental, el reglamento incorpora exigencias socioambientales relacionadas al cumplimiento de normas laborales y sociales.
Para el presidente de CIARA-CEC, la discusión ya no pasa por estar de acuerdo o no con la regulación europea. "No es un capricho de Dreyfus, de Bunge o de ninguna exportadora", afirmó. Explicó que se trata de un reglamento aprobado por la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento con amplias mayorías, lo que le otorga una fortaleza política difícil de revertir.
Más allá del mercado europeo, Idígoras sostuvo que el verdadero desafío es comercial. La Unión Europea importa más de 20 millones de toneladas anuales de proteínas vegetales y continuará haciéndolo. La diferencia es que comprará únicamente a quienes puedan demostrar el cumplimiento del reglamento. "La demanda va a estar. Europa necesita harina de soja. La pregunta es de quién la va a comprar. Del que cumpla con el EUDR", afirmó.
Según el dirigente, si Argentina no logra adecuarse mientras competidores como Brasil o Estados Unidos sí lo hacen, dichos países, que son los principales competidores, ocuparán rápidamente el espacio dejado por las exportaciones nacionales. "El problema no terminaría allí: el excedente argentino debería buscar otros destinos, probablemente con menores precios, afectando toda la cadena de valor y el precio que recibe el productor", advirtió.
Para evitar ese escenario, la cadena agroindustrial desarrolló VISEC, una plataforma común de trazabilidad socioambiental que reúne a productores, acopios, cooperativas, exportadores e industria procesadora. "Muy pocos países han logrado que toda la cadena trabaje junta para encontrar una solución común. En Europa ponen a VISEC como un ejemplo mundial", destacó Idígoras.
Victoria Capalbo, gerente de Sustentabilidad South Latam de Louis Dreyfus Company (LDC).
Sebastián Senesi, director Programa Agronegocios y Alimentos en FAUBA, explicó en qué consiste la plataforma para despejar las dudas que existen entre los productores: "Es un proceso simple, gratuito y se realiza una sola vez por campaña".
En este sentido, aclaró que VISEC no accede a información comercial, fiscal ni bancaria y que ninguna empresa puede visualizar los datos confidenciales de otra. Además, recordó que cada productor debe otorgar expresamente su conformidad antes de que la información quede incorporada al sistema.
Desde la industria exportadora también consideran que el EUDR representa un cambio estructural más que una exigencia coyuntural. Victoria Capalbo, gerente de Sustentabilidad South Latam de Louis Dreyfus Company (LDC), explicó que la empresa optó por interpretar el reglamento como una oportunidad para fortalecer su posicionamiento comercial. "Claramente tenía que ser una oportunidad porque el mercado europeo es muy importante para la compañía y para la Argentina", afirmó.
La ejecutiva reconoció que la implementación involucra desafíos logísticos, industriales, comerciales y legales que requieren la participación de toda la cadena. "No es un capricho de las empresas; es algo que la Argentina tiene que afrontar en conjunto", sostuvo.
Aunque admitió que durante los primeros meses de 2027 podría existir cierta flexibilidad operativa en la aplicación de los controles, Capalbo coincidió con el resto de los referentes del sector en que una nueva postergación ya no parece un escenario probable. "La sensación es que este año tiene que salir porque, si otra vez se retrasa o se cancela, después será muy difícil volver a instalar el tema", cerró.
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