Todavía era de noche y en el aeropuerto de Ezeiza el clima estaba gélido. Casi no había movimiento a las 4.30 de personas en la salida de los arribos privados del aeropuerto Ministro Pistarini a las 4.30 de la madrugada de este lunes y ahí estaba Thiago Almada, abrigado, con una mochila en sus espaldas, junto a un reducido grupo de gente ligada a su entorno y a empleados de River que fueron a buscarlo. Cuando se abrieron las puertas, levantó la mano, se subió a una camioneta y desde ahí se fue directamente a su casa a descansar y empezar a reacomodarse a la vida en Buenos Aires.

Thiago Almada llegó a la Argentina como nuevo jugador de River y su arribo despertó muchas ilusiones. Sobre todo, en este duro presente futbolístico que atraviesa la institución de Núñez, que perdió los cuatro partidos del Torneo Clausura, no hizo goles, está último en su zona y, además, alcanzó las seis caídas consecutivas en torneos de AFA, algo que no había pasado nunca en su historia.

Es que en River esperan que la llegada de Almada cambie las energías y reactive a un equipo al que le faltan juegos y goles. Que provoque un cambio determinante. En él depositan la confianza para que tome la batuta futbolística de un plantel que lo necesita demasiado. Ahora bien, ¿es el indicado para hacerse cargo del equipo?

No hay dudas del talento que tiene Almada. Con 25 años, fue campeón y subcampeón del mundo con la Selección y en el Mundial de Canáda, México y Estados Unidos jugó tres partidos como titular, aunque luego perdió su lugar cuando Lionel Scaloni reforzó el mediocampo. De todos modos, en el camino hacia el último Mundial tuvo destacadas actuaciones.

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Eso sí, a nivel clubes, Almada no pudo asentarse en el fútbol europeo. Ni en Lyon de Francia ni en el Atlético de Madrid. De hecho, el Cholo Simeone prescindió de sus servicios y por eso el club Colchonero aceptó venderlo. Tampoco le llegó un ofrecimiento importante de Europa. Las ofertas eran de Sudamérica: River y Flamengo.

Y entre esas dos opciones, el joven nacido en Fuerte Apache eligió volver a la Argentina y ponerse la banda roja. Y eso que en Brasil mostró una gran versión futbolística, después de haber deslumbrado en sus inicios en Vélez y de pasar por el Atlanta United de la MLS de Estados Unidos. Fue una de las figuras y el motor creativo en Botafogo, en 2024, con el que salió campeón de América, casualmente en el Monumental, donde el Fogão venció 3-1 a Atlético Mineiro.

En un semestre, en Botafogo jugó 26 partidos, hizo 3 goles y dio dos asistencias pero más allá de los números su aporte fue fundamental desde el juego, en un equipo que tenía grandes figuras como Luiz Henrique, Igor Jesús y Jefferson Savarino, entre otros. Y al igual que River ahora, el club brasileño, manejado por un grupo inversor, desembolsó una cifra importante para comprar al jugador: 21 millones de dólares.

Tras una fase de grupos irregular, donde Botafogo perdió los dos primeros partidos y clasificó segundo, la llegada de Thiago Almada cambió la suerte del Fogao en la Libertadores. El argentino no tuvo ni tiempo de adaptación que ya lo tiraron a la cancha a demostrar. Y vaya si lo hizo; entregó su clásica gambeta, le dio orden y peligro en ataque al equipo y los triunfos comenzaron a sucederse. Botafogo superó a Palmeiras en los octavos de final, a San Pablo en cuartos y a Peñarol en semifinales, para después ganarle a Atlético Miniero la final.

Thiago Almada en acción ⚡️⚽️ pic.twitter.com/05qTCQcxv5

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Artur Jorge, el entrenador de Botafogo, supo ubicar a Thiago Almada como el motor de su ofensiva. En sus esquemas, siempre con un 9 de referencia, el argentino desequilibró desde la banda izquierda en una línea de tres creativos que opera detrás del faro de área. Luiz Henrique, el otro refuerzo estrella, ocupaba el mismo rol pero en la otra banda.

Coudet piensa ubicarlo también en ese sector de la cancha. Y el desafío del entrenador será lograr que convivan Almada y Ángel Correa en el equipo, sin pisarse. Es que tienen características de juego similares, pero está claro que los buenos tienen que estar adentro de la cancha y juntarse para crear sociedades. El problema es que el Chacho, cada vez más debilitado por los malos resultados, no logra encontrar el rumbo.

Almada, lógicamente, jugará de tres cuartos de cancha hacia adelante, seguramente recostado hacia la izquierda ya sea en un 4-2-3-1, en el que Correa se ubique por el medio, o en un 4-1-3-2, con el Angelito de punta junto al "9", que es Lucas Beltrán o Rafael Santos Borré.

¿Podrá Almada hacerse cargo del equipo y asumir la conducción de juego? ¿O tendrá que tener detrás quienes ayuden a llevarle la pelota y a generar una buena distribución del juego? En ese rol puede aparecer otro ex Vélez, Tobías Andrada, quien demostró personalidad en su debut ante Tigre en Victoria. Pero la sensación es que la conformación del plantel está desequilibrada en el mediocampo.

De hecho, Coudet tomó la decisión de meter en la lista de los cambios de la Copa Sudamericana a Andrada y no a Francisco Ortega, a pesar de que Marcos Acuña está lesionado. Pero tiene a Facundo González, Lautaro Rivero o Valentín Lucero para ocupar esa posición. Y los otros cuatro de los cinco que se pueden anotar ahora son Nicolás Otamendi, Ángel Correa, Rafael Santos Borré y Almada.

Thiago Almada con la banda.

Sí, el flamante refuerzo estrella estará habilitado para jugar la Sudamericana en esta instancia de los octavos de final. Y, si bien apuntaba al partido de vuelta en el Monumental del 19 de agosto, la suspensión del partido con Independiente Santa Fe debido al terremoto que sufrió Colobmia corre la serie una semana y le da más tiempo para prepararse y estar en el debut contra el equipo cafetero.

Sería egoísta de mi parte que Thiago, que estaba de vacaciones, juegue en la altura de Bogotá, sería irreal”, afirmó el Chacho en la conferencia de prensa que dio en el estadio José Dellagiovanna, el sábado, tras la derrota con Tigre. Y, en referencia a que Ángel Correa, Andrada y Ortega jugaron a las pocas horas de haber arribado a River, agregó: “Los muchachos que llegaron se han querido meter y la necesidad hizo que se metieran, pero Almada seguramente va a estar para el domingo o la vuelta“.

Ahora, habrá que ver si el campeón del mundo debuta el domingo ante Argentinos en el Monumental, en la siguiente fecha ante Vélez o, unos días antes, el miércoles 19 cuando podría arrancar la serie de los octavos de final de la Copa Sudamericana contra Independiente Santa Fe de Bogotá con sede a confirmar. En uno de esos partidos comenzará el camino de Almada con la banda roja sobre el pecho. Un camino que esperan que sea con muchas luces.