Dos de cada tres chicos argentinos de 11 años (66%) usan redes sociales todos los días. Y la relación con sus hábitos de lectura preocupa: los que más usan redes son también los que menos leen. El dato surge de la última prueba Aprender, realizada a los alumnos de sexto grado de todo el país, y vuelve a poner el foco en lo que esos chicos podrían estar perdiendo a nivel de desarrollo cognitivo.

En todos lados. El 96,7% de los estudiantes argentinos tiene Internet en su hogar. Foto: Shutterstock

Casi la mitad de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años (48,9%) vive en la vulnerabilidad. Esa condición los aleja tanto del sistema educativo como del mercado laboral. Surge de un informe de la UBA presentado recientemente.

En Argentina, casi la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años vive en situación de vulnerabilidad social. Foto EFE

En la Ciudad de Buenos Aires, más de la mitad de las empresas (53,3%) tiene dificultades para cubrir perfiles técnicos. Lo muestra un relevamiento sobre 209 compañías realizado por el Ministerio de Educación porteño. El 84,1% de los referentes de esas empresas lo atribuye a la falta de habilidades básicas con las que llegan los jóvenes y el 66,7% a la falta de estudios o formación específica.

No son tres problemas distintos. Son tres momentos de una misma trayectoria: chicos que no consolidan capacidades básicas, jóvenes que quedan afuera de la educación y del trabajo, y empresas que no encuentran los perfiles que necesitan. La educación los conecta a los tres.

Y también los conecta con una preocupación más importante: qué posibilidades tiene la Argentina de crecer y desarrollarse de esta forma.

¿Acaso hay, hoy, una política nacional para fortalecer la lectura de los chicos? ¿Existe una política para acercar a los jóvenes vulnerables a la educación y al trabajo? ¿Hay políticas para vincular la formación de los estudiantes con las necesidades actuales de las empresas?

Si las hay, muy pocos se enteran. Es muy difícil encontrar a los responsables nacionales de Educación hablando sobre esto. En materia de Educación, el silencio aturde.

En los últimos meses, solo hubo un mensaje -publicitario y no informativo- cuando la ministra de Capital Humano presentó algunos datos recortados de la prueba Aprender. El informe completo recién fue publicado tres días después: un viernes a la noche, mientras jugaba la Selección.

Los resultados de las pruebas Aprender 2025 muestran avances concretos en los aprendizajes de los estudiantes y confirman que las políticas educativas basadas en evidencia, evaluación y trabajo conjunto generan mejoras reales.

En 2025, más de 750 mil estudiantes de sexto grado,… pic.twitter.com/jgv6wnqIIz

— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) June 30, 2026

El país podrá discutir qué modelo económico necesita, cómo atraer inversiones o qué sectores impulsan el crecimiento. Pero cualquier estrategia tiene un límite anterior: chicos que comprendan lo que leen, jóvenes capaces de seguir formándose y trabajadores con las habilidades que pide una economía moderna. Si estos temas quedan afuera de la agenda pública, cualquier rumbo será insuficiente.