El mercado de la soja en Chicago enfrenta una presión creciente sobre los precios de la nueva cosecha para el hemisferio norte, mientras las condiciones de los cultivos y el clima en Estados Unidos se mantienen relativamente estables. Parte de la prima climática que había impulsado al mercado durante las últimas semanas parece haberse retirado, aunque todavía podría ser prematuro darla por completamente desaparecida.
El escenario se complica para los compradores después de que analistas privados ubicaran su estimación de rendimiento de soja estadounidense en 53,0 bushels por acre, equivalentes a aproximadamente 35,7 quintales por hectárea. Con este rendimiento, la producción doméstica para EE.UU. podría acercarse a los 4.500 millones de bushels, unos 122,5 millones de toneladas.
Agosto es un mes decisivo para la definición del rendimiento de la soja, especialmente por el desarrollo y llenado de las vainas. Actualmente, la humedad de los suelos y las temperaturas moderadas en buena parte del Medio Oeste favorecen el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, un episodio de calor intenso hacia finales de agosto podría reducir rápidamente el potencial de rendimiento.
Por el lado de la oferta, las perspectivas de una gran producción en Sudamérica y una cosecha estadounidense también abundante limitan el potencial alcista. Además, los precios competitivos de Sudamérica continúan presionando sobre las posibilidades de exportación de Estados Unidos para el cuarto trimestre.
Sin embargo, la demanda doméstica en EE.UU. representa un importante factor de respaldo. El ritmo de molienda de soja estadounidense se mantiene por encima del registrado el año pasado, impulsado por una sólida demanda de aceite de soja vinculada al diésel renovable y por el consumo sostenido de harina de soja para alimentación animal.
China vuelve a mirar a Estados Unidos
En el frente externo, China parece haber retomado sus compras habituales de soja estadounidense de nueva cosecha. Esta recuperación de la demanda ofrece un soporte importante, aunque la competencia de los precios FOB sudamericanos mantiene bajo presión los premios de exportación estadounidenses tanto en el Golfo como en el Pacífico Noroeste.
En términos generales, las estimaciones de rendimiento cercanas a 53 bushels por acre, equivalentes a aproximadamente 35,6 quintales por hectárea, e están limitando el impulso alcista inmediato. Al mismo tiempo, el fuerte ritmo de molienda y el aumento de la capacidad industrial mantienen firmes las bases domésticas en varias regiones de Estados Unidos.
El precio busca definir su próximo movimiento
Desde el punto de vista técnico, el mercado todavía conserva una estructura constructiva de mediano plazo dentro de un canal alcista definido. Los futuros de noviembre de 2026 retrocedieron y actualmente se consolidan alrededor de su media móvil de 100 días y del punto medio del canal de regresión.
La primera zona de resistencia se ubica entre US$12,00 y US$12,20 por bushel, mientras que una resistencia de mayor plazo aparece entre US$12,40 y US$12,60. Por el lado del soporte, la zona de US$11,30 a US$11,50 será clave para mantener la estructura positiva.
Una caída por debajo de US$10,95 por bushel modificaría significativamente el escenario técnico y obligaría a reconsiderar las expectativas alcistas.
China diversifica su abastecimiento de soja y Estados Unidos gana terreno frente a Brasil
China aceleró sus compras de soja estadounidense y en los últimos días acumuló cerca de 1 millón de toneladas de la nueva cosecha 2026/27. Las operaciones refuerzan las expectativas de que Pekín avance en su compromiso de adquirir entre 20 y 25 millones de toneladas de soja de Estados Unidos, en un momento en que los precios norteamericanos se volvieron más competitivos frente a la mercadería sudamericana.
El movimiento adquiere mayor relevancia porque los stocks de soja en los puertos chinos alcanzaron a fines de junio su máximo del año, impulsados por los fuertes embarques de Brasil durante abril y mayo. En ese período, Brasil exportó 27,7 millones de toneladas, de las cuales unos 20 millones tuvieron como destino China. Sin embargo, el ritmo de llegada comenzó a desacelerarse y las existencias podrían no superar este año el récord de 10,3 millones de toneladas registrado en 2025. Fuentes del mercado señalan que la menor participación china en Brasil y una contribución más limitada de Argentina podrían reducir la disponibilidad de soja en China durante los próximos meses.
La demanda interna china continúa firme. Entre enero y julio, China importó 61,51 millones de toneladas de soja, un 0,7% más que en el mismo período del año pasado, mientras que las compras de julio alcanzaron 11,48 millones de toneladas. Al mismo tiempo, la molienda se mantiene por encima de los niveles de 2025, lo que sostiene una demanda elevada por materia prima. Según fuentes del mercado, esta combinación de menor llegada sudamericana y fuerte procesamiento podría llevar a China a depender en mayor medida de los stocks, las subastas de reservas y nuevas compras de soja estadounidense.
Brasil continúa mostrando un ritmo exportador excepcional. En julio embarcó 13,4 millones de toneladas, récord para ese mes, y entre enero y julio acumuló alrededor de 83 millones de toneladas, con China como principal destino. Sin embargo, el gigante asiático está reduciendo parcialmente su participación relativa, mientras crecen los embarques brasileños hacia otros mercados.
El antecedente de 2025 muestra la magnitud del cambio. China compró entonces un récord de 87 millones de toneladas de soja brasileña, mientras Argentina aportó casi 12 millones de toneladas para embarques entre abril y diciembre. Brasil, por su parte, exportó 68 millones de toneladas entre abril y septiembre, con alrededor del 80% destinado a China.
El escenario actual es diferente. Con una menor disponibilidad de soja sudamericana hacia los próximos meses, precios estadounidenses más competitivos y una demanda china que permanece firme, Estados Unidos aparece con una oportunidad creciente para recuperar participación en el principal mercado importador mundial.
Para Brasil, el desafío será sostener el ritmo de exportaciones y encontrar destinos alternativos si China continúa diversificando su abastecimiento. Para el mercado internacional, en cambio, el nivel de stocks chinos será una variable clave: si las existencias no alcanzan nuevos máximos, la necesidad de nuevas compras podría aumentar y convertirse en un factor de soporte para los precios de la soja durante los próximos meses.
Dos semanas que pueden definir el rumbo de la soja
Las ppróximas dos semanas serán determinantes. El mercado tendrá primero el informe de oferta y demanda del USDA del miércoles 12 de agosto y, posteriormente, el esperado Pro Farmer Crop Tour.
Entre los datos de producción, el clima de agosto y la evolución de la demanda china estará la clave para definir el próximo movimiento de la soja.
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