Salir a comer puede ser mucho más que sentarse, pedir un plato y volver a casa. Hace tiempo que en Buenos Aires surgieron propuestas que combinan gastronomía con espectáculos, juegos, performances, charlas sobre sexualidad y experiencias inmersivas que invitan a solteros y parejas a romper con la rutina.

La propuesta cambia según el lugar. Algunas incluyen shows de burlesque, striptease artístico o tango erótico. Otras suman dinámicas guiadas por sexólogas, juegos para parejas o espacios donde los asistentes pueden conocer gente con intereses parecidos. Pero en todas hay un denominador común: transformar una cena tradicional en una experiencia.

"La gastronomía y la sensualidad siempre estuvieron íntimamente relacionadas. Una buena comida, un buen vino, la música, la iluminación y la conversación generan un contexto ideal para conectar con otra persona", explica Leo Travaglio, creador de La Cena Secreta, a Clarín.

"La gastronomía y la sensualidad siempre estuvieron íntimamente relacionadas", dice Travaglio. Foto: gentileza La Cena Secreta.

Sin embargo, aclara: "El eje no está puesto en el sexo. Gira alrededor del deseo, la complicidad, el juego y la posibilidad de salir por unas horas de la rutina. Buscamos que las parejas se vuelvan a mirar, se rían, se sorprendan y vivan una noche diferente".

Experiencias eróticas: cómo funcionan y qué incluyen

En La Cena Secreta, que se realiza en Gorriti Art Center, la noche comienza con una recepción y luego se desarrolla un menú intercalado con shows artísticos, música en vivo, humor y magia. "La ambientación, la música y toda la puesta en escena están pensadas para romper con la lógica de una cena tradicional", cuenta su fundador.

También aclara que las actividades siempre son optativas. "Algunas propuestas invitan a participar y otras, simplemente a observar. Cada pareja decide hasta dónde involucrarse. Nunca obligamos a nadie a hacer nada que no quiera. Esa libertad es parte fundamental del concepto".

El menú incluye ingredientes afrodisíacos para fusionar la cocina con la estimulación sensorial. Foto: gentileza

Otra de las iniciativas es SEXperiencia, organizada por Bocabajo Bocarriba. Allí la experiencia empieza antes de sentarse a la mesa: el restaurante funciona en un espacio escondido al que se accede atravesando un lavadero, una especie de "puerta secreta" que busca predisponer al juego desde el primer momento.

Durante la noche se sirve un menú de nueve pasos, mientras una sexóloga guía distintas dinámicas pensadas para estimular los sentidos y favorecer la conexión entre los participantes.

"Trabajamos con frutas frescas, vegetales y productos de pesca como langostinos, algas y mejillones, siempre jugando con ingredientes afrodisíacos. La idea es fusionar la alta cocina con la estimulación sensorial para ofrecer algo distinto", cuenta Lucas Alejandro Lezcano, su organizador.

También hay otras propuestas que apuntan al mismo público. Sweet Club, en San Telmo, combina un restó con fiestas temáticas, shows de burlesque, máscaras o lencería. Wish, por su parte, ofrece una experiencia que mezcla la gastronomía con pole dance, striptease artístico, teatro erótico y tango.

Pole dance, striptease, teatro erótico y tango son algunas de las propuestas de estas experiencias. Foto: gentileza La Cena Secreta.

Una salida para romper la rutina

Cada propuesta tiene su impronta, pero sus organizadores coinciden en que la mayoría del público llega buscando algo distinto a una salida convencional.

"Principalmente vienen adultos de entre 30 y 60 años. La mayoría son parejas, aunque también recibimos grupos de amigos, personas que recién empiezan una relación e incluso quienes quieren sorprender a su pareja con un plan diferente", dice Travaglio.

Algunas propuestas incluyen shows burlesque, striptease artístico o tango erótico. Foto: gentileza.

En SEXperiencia observan una tendencia parecida. "Nuestro núcleo es un público mayor de 35 años, generalmente en relaciones consolidadas, que busca salir de la rutina en un ambiente cálido, seguro y contenido".

Florencia (38) y Lucas (45), por ejemplo, asisten a este tipo de propuestas desde el año pasado, después de siete años de relación.

"Siempre buscamos innovar y le damos mucha prioridad a nuestra relación. Estas experiencias nos dan ideas nuevas. Nos gusta salir a cenar y que pase algo más. No necesariamente abrir la pareja, sino conocer gente, escuchar otras experiencias y llevarnos cosas que después podemos probar nosotros", cuentan. Y agregan: "Salís con ganas de más. Sentimos que fortalece el vínculo".

Sin embargo, las parejas no son las únicas que se animan a este tipo de experiencias. Mariela (37) suele asistir con sus amigas y reconoce que también le interesa la posibilidad de conocer gente en un contexto diferente.

"Estoy buscando a alguien y me gusta venir porque es algo nuevo. Con amigas también la pasamos bárbaro, pero además veo que vienen muchos solteros. Si conocés a alguien acá ya sabés que tienen intereses parecidos y es mucho más fácil empezar una charla", asegura.

Para los organizadores, el crecimiento de estas propuestas también refleja un cambio en la forma en que las personas viven los vínculos. "Hoy la gente ya no busca solamente salir a comer. Busca vivir una experiencia que la saque de la rutina y le deje un recuerdo", sostiene Travaglio.

Lezcano coincide: "Salir a comer representa una inversión importante y ya no alcanza con ofrecer un buen plato, una buena atención y un buen vino. El cliente busca un diferencial que transforme esa salida en una experiencia con valor emocional".

"Hoy la gente busca vivir una experiencia que la saque de la rutina y le deje un recuerdo", sostiene Travaglio. Foto: gentileza La Cena Secreta.

Travaglio cree que esa búsqueda viene acompañada de una mayor apertura para hablar sobre temas que durante mucho tiempo fueron tabú: "Hay menos prejuicios y más curiosidad por vivir experiencias diferentes. Las nuevas generaciones crecieron hablando con mucha más naturalidad sobre la intimidad y las relaciones, mientras que muchos adultos también entendieron que cuidar el vínculo implica seguir generando momentos compartidos".

Y concluye: "Las personas ya no buscan solamente consumir un espectáculo. Quieren sentirse protagonistas de una experiencia".