Los resultados de una investigación independiente sobre el funcionamiento de dos maternidades británicas desató un escándalo en el condado de Nottinghamshire.
Más de 500 madres y bebés sufrieron daños potencialmente evitables o murieron debido a una atención deficiente en un hospital del Reino Unido, según un demoledor informe publicado este miércoles 24 de junio.
Al menos 156 casos implicaron la muerte de bebés. También fallecieron seis madres en dos unidades gestionadas por el Nottingham University Hospitals NHS Trust, ubicado en el centro de Inglaterra.
Una investigación inédita sobre el sistema de salud británico
Esta investigación, liderada por la matrona jefa Donna Ockenden fue la mayor jamás realizada sobre servicios de maternidad en la historia del sistema público de salud británico, el National Health Service (NHS). La misma involucró a más de 2.500 familias en casos ocurridos entre 2012 y 2025.
Entre los bebés fallecidos, hubo 94 mortinatos (la muerte del bebé producida antes o durante el parto) y 62 casos de recién nacidos que murieron poco después del parto por diversas causas, entre ellas falta de oxígeno e infecciones adquiridas en el hospital.
Los graves casos registrados hablan de una crisis en la atención a madres y bebés en Inglaterra que se puso de manifiesto en el último tiempo. Según el informe, los responsables del Nottingham University Hospitals NHS Trust sabían que existían problemas graves en su departamento de maternidad desde hacía años, pero no tomaron medidas al respecto.
"Este es un informe sobre cómo falló un sistema y cuál es el costo de su fallo. Cuesta vidas, futuros y familias, todo", indicó Ockenden en la presentación realizada en el hotel Crowne Plaza de Nottingham.
Atención "cruel" y acoso en el hospital
Ockenden aseguró que no se solicitaba el consentimiento de las mujeres durante el parto, y que se registraron interacciones "crueles" por parte del personal. Por ejemplo, se le decía a mujeres en trabajo de parto que "se recompusieran", mientras que una madre llegó a relatar que le dijeron que "esperara su turno" porque había "otras mujeres a las que tenían que atender".
A su vez, se dio a conocer la descripción de los propios trabajadores de los hospitales involucrados.
Miedo, protección psicológica insuficiente y casos de acoso laboral, fueron algunas de las formas con que se caracterizó al ambiente laboral, según se desprende de la mencionada revisión.
La escasez de personal era crónica y era transversal a todas las especialidades.. El 80% del personal encuestado para el informe afirmó que no había suficiente personal para la carga de trabajo, mientras que el 59% trabajaba habitualmente más allá de su horario establecido.
Frecuentemente el personal tenía que atender a varias mujeres de parto en forma simultánea y sin ningún tipo de apoyo. En las unidades de cuidados intensivos neonatales, las enfermeras informaron que se les asignaban hasta nueve bebés a la vez, destacó el medio The Guardian.
Un informe con conclusiones "escalofriantes"
En el Parlamento, el ministro de Salud James Murray calificó las conclusiones del informe de "escalofriantes". A la vez, el funcionario aseguró que los organismos reguladores parecían más preocupados por "proteger a los profesionales sanitarios" que por exigir responsabilidades.
El ministro añadió que estaba "horrorizado por la negligencia, la incompetencia, el racismo, la discriminación, el desprecio y el acoso" sufridos por muchas familias, y prometió un plan de acción antes de finales de año.
Asimismo, Murray aseguró que el informe de Ockenden deja al descubierto una cultura "donde demasiadas voces no fueron escuchadas". "Se perdieron demasiadas oportunidades para prevenir daños y se perdieron demasiadas vidas. Por eso tenemos que actuar, y rápido", sentenció.
Escándalos similares relacionados con la atención materna también han salido a la luz en otros servicios hospitalarios, entre ellos los de East Kent, Morecambe Bay y Shrewsbury and Telford.
Con información de agencias
Todavia no hay comentarios aprobados.