René Favaloro, el legendario médico argentino, es recordado por haber revolucionado la cirugía cardiovascular con el desarrollo del bypass aortocoronario.

Sin embargo, reducir su legado a un avance médico sería dejar afuera una parte fundamental de su pensamiento: para él, el conocimiento científico solo tenía verdadero sentido cuando podía ponerse al servicio de las personas.

Esa mirada atravesó buena parte de su carrera y quedó resumida en una frase que todavía conserva una enorme vigencia: "La medicina debe ser para todos".

René Favaloro es recordado en la Argentina y en buena parte del mundo por haber revolucionado la cirugía cardiovascular con el desarrollo del bypass aortocoronario.

La idea no aparecía separada de su trabajo como médico, sino que formaba parte de una concepción mucho más amplia sobre la profesión y sobre la responsabilidad que tienen quienes trabajan en el ámbito de la salud.

La experiencia que marcó su manera de entender la medicina

Favaloro nació en La Plata en 1923 y se formó como médico en la Universidad Nacional de La Plata. Después de graduarse decidió alejarse de los grandes centros urbanos y durante más de una década ejerció la medicina rural en Jacinto Aráuz, en La Pampa.

Aquella experiencia tuvo un peso decisivo en su formación. En una comunidad pequeña pudo conocer de cerca las dificultades que enfrentaban muchas personas para acceder a una atención adecuada y entendió que la medicina no podía limitarse al conocimiento técnico.

La práctica cotidiana lo llevó a involucrarse también en cuestiones vinculadas con la prevención, la educación sanitaria y las condiciones de vida de los pacientes. Esa etapa terminó convirtiéndose en uno de los pilares de su pensamiento posterior.

El bypass que cambió la cirugía cardiovascular

A comienzos de la década de 1960, Favaloro viajó a Estados Unidos para especializarse en cirugía cardiovascular y llegó a la Cleveland Clinic, donde profundizó sus conocimientos y comenzó a trabajar en una técnica que cambiaría la historia de la medicina.

El 9 de mayo de 1967 realizó una de las primeras intervenciones que permitieron consolidar el bypass aortocoronario utilizando la vena safena.

Favaloro viajó a Estados Unidos para especializarse en cirugía cardiovascular.

El procedimiento abrió una nueva posibilidad para tratar a pacientes con arterias coronarias obstruidas y terminó convirtiéndose en una de las técnicas más importantes de la cirugía cardíaca moderna.

Pero Favaloro no quiso que ese conocimiento quedara restringido a un grupo de especialistas o a quienes pudieran afrontar tratamientos costosos. Por el contrario, entendía que los avances de la ciencia debían tener una finalidad social.

"La medicina debe ser para todos": la frase que resume su pensamiento

En distintas oportunidades, Favaloro expresó con claridad su rechazo a una medicina reservada para unos pocos. Una de sus frases más conocidas lo sintetizó de manera directa: "Si la medicina va a estar para un grupo privilegiado no tiene razón de ser. Debe ser para todos".

La declaración permite entender por qué su legado excede ampliamente al bypass. Para el médico argentino, atender a un paciente no consistía solamente en aplicar conocimientos científicos.

Favaloro expresó con claridad su rechazo a una medicina reservada para unos pocos.

También implicaba reconocer a la persona que estaba detrás de la enfermedad y comprender las condiciones sociales que podían determinar su acceso a la salud.

En esa misma línea, sostuvo otra de sus ideas más recordadas: "La medicina sin el humanismo médico, no merece ser ejercida". Para Favaloro, la precisión científica y la sensibilidad humana no podían caminar por separado.

El regreso a la Argentina y un proyecto con sentido social

A pesar del prestigio que había alcanzado en Estados Unidos, Favaloro decidió regresar a la Argentina a comienzos de los años 70. Su intención era aplicar en el país los conocimientos que había adquirido en el exterior y, al mismo tiempo, desarrollar un espacio que combinara asistencia médica, investigación y formación profesional.

Ese proyecto desembocó años más tarde en la creación de la Fundación Favaloro, que se convirtió en una institución de referencia en cardiología y en otras áreas de la medicina.

La apuesta tenía una característica central: buscar que la excelencia médica no quedara desconectada de la realidad social. La formación de nuevos profesionales, la investigación y la atención de pacientes eran concebidas como partes de un mismo objetivo.

Una defensa de la salud que también involucraba a la educación

Favaloro tampoco entendía los problemas sanitarios de manera aislada. Para él, la educación tenía un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad y en la posibilidad de mejorar las condiciones de vida.

"Soy un convencido que tenemos que aumentar un presupuesto en salud y educación sino el país no tiene solución", sostuvo en otra de sus reflexiones.

Favaloro tampoco entendía los problemas sanitarios de manera aislada. Foto: EFE/ Rodrigo García

La frase muestra que su preocupación no estaba limitada a los quirófanos. El médico consideraba que una sociedad necesitaba invertir tanto en la atención de las enfermedades como en las herramientas que permitieran prevenirlas y mejorar la vida de las personas.

Por eso, su figura terminó asociada no solamente a una innovación quirúrgica, sino también a una forma de entender la profesión basada en la responsabilidad y el compromiso.

Un legado que va más allá de una técnica quirúrgica

René Favaloro murió en 2000, pero sus ideas continúan formando parte del debate sobre el acceso a la salud y el papel de la medicina en la sociedad. Su nombre quedó ligado a una de las grandes innovaciones de la cirugía cardiovascular, pero también a una concepción humanista de la profesión.

Su frase sobre una medicina destinada a todos sigue funcionando como una síntesis de ese pensamiento. No se trataba únicamente de que una determinada técnica estuviera disponible para más pacientes, sino de entender que la salud no podía convertirse en un privilegio condicionado por el origen o la situación económica de una persona.

A más de dos décadas de su muerte, esa mirada continúa siendo una de las partes más reconocibles de su legado. Favaloro dejó una obra científica de alcance mundial, pero también una pregunta que sigue abierta: qué sentido tiene el progreso de la medicina si sus beneficios no pueden llegar a toda la sociedad.