El color de la orina puede aportar información importante sobre el estado de salud. Aunque el tono habitual se encuentra dentro de la gama del amarillo, algunas variaciones pueden responder a la alimentación, el consumo de vitaminas o medicamentos. En otros casos, el cambio puede ser una señal de deshidratación, infecciones urinarias, cálculos renales o trastornos del hígado.

Un informe publicado por Prevention reunió las explicaciones de los urólogos Koushik Shaw, fundador de Austin Urology Institute, y Scott Miller, jefe de Urología de Wellstar Health System, quienes detallaron qué significa cada color y en qué situaciones conviene buscar atención médica.

Shaw explicó que el color amarillo aparece como consecuencia del trabajo de los riñones, que filtran la sangre y eliminan los desechos a través de la orina. También aclaró que el color, por sí solo, no alcanza para establecer un diagnóstico y siempre debe interpretarse junto con otros síntomas, como dolor, fiebre, ardor al orinar, mal olor o presencia de sangre.

Amarillo

El amarillo claro se considera el color esperado en una persona sana. Según Shaw, este tono refleja un equilibrio adecuado entre la cantidad de líquidos que ingresa al organismo y la que elimina.

Cuando la hidratación disminuye, la orina se concentra y adquiere un amarillo más intenso. En la mayoría de los casos, este cambio responde simplemente a una menor ingesta de agua.

Si la orina es de color amarillo, refleja un estado de salud saludable. Foto de archivo.

Rojo o rosado

La orina roja o rosada puede aparecer después de consumir alimentos como remolacha, moras o ruibarbo. Incluso existe un término específico en inglés, beeturia, para describir el cambio provocado por la remolacha.

Sin embargo, si ese color persiste y no existe una explicación relacionada con la alimentación, puede indicar la presencia de sangre en la orina. Según Shaw, esa situación puede asociarse con infecciones urinarias, quistes, cálculos renales o, con menor frecuencia, tumores de vejiga o riñón. La consulta médica adquiere mayor importancia cuando aparecen coágulos, fragmentos de tejido, dolor, ardor o mal olor.

Naranja

El color naranja puede relacionarse con alimentos ricos en betacaroteno, como la zanahoria. También puede aparecer por algunos medicamentos, entre ellos tratamientos de venta libre para infecciones urinarias, la warfarina y determinados laxantes.

El color de la orina puede aportar información importante sobre el estado de salud. Foto de archivo.

Si la orina adquiere un tono naranja muy intenso o aparece junto con una coloración amarillenta en la parte blanca de los ojos, puede tratarse de una alteración hepática. Un tono marrón anaranjado también puede reflejar un cuadro de deshidratación.

Amarillo fluorescente

Una orina de color amarillo neón suele asociarse con el consumo de suplementos vitamínicos, especialmente aquellos que contienen vitaminas del complejo B, como la B12.

En estos casos, el cambio de color no suele representar un problema de salud. El organismo elimina a través de la orina el exceso de vitaminas que no necesita.

Si hay síntomas frecuentes, se debe consultar a un especialista. Foto: Canva.

Verde

La orina verde puede aparecer después de consumir espárragos o alimentos con colorantes artificiales. También puede relacionarse con algunos medicamentos.

En situaciones menos frecuentes, ese color puede indicar una infección urinaria causada por bacterias del género Proteus, que además favorecen la formación de cálculos renales. Si el cambio persiste y no existe una causa evidente, conviene consultar a un profesional.

Azul

La orina azul constituye uno de los hallazgos menos frecuentes. Shaw explicó que puede asociarse con una enfermedad genética poco común relacionada con niveles elevados de calcio en el organismo.

El cambio de color en la orina puede ser una señal de deshidratación, infecciones urinarias, cálculos renales o trastornos del hígado. Foto Shutterstock.

No obstante, el especialista señaló que la mayoría de los casos se vinculan con colorantes alimentarios o determinados medicamentos, incluidos algunos analgésicos y antiinflamatorios.

Marrón

La deshidratación representa una de las causas más frecuentes de la orina marrón. También puede aparecer después del consumo de habas, ruibarbo o algunos antibióticos, laxantes y relajantes musculares.

Otra posible explicación es el ejercicio físico extremo cuando produce una lesión muscular. Además, Shaw mencionó enfermedades poco frecuentes, como las porfirias, y recordó que la presencia de sangre también puede otorgar una tonalidad amarronada que requiere evaluación médica.

Las infecciones de las vías urinarias y los cálculos renales pueden hacer que la orina se vea turbia u opaca. Foto Shutterstock.

Blanca o turbia

La orina blanca o turbia suele aparecer en infecciones urinarias y cálculos renales. Cuando adquiere un aspecto lechoso, la situación puede indicar la presencia de pus, un signo que requiere atención médica para identificar la causa e iniciar el tratamiento correspondiente.

Cuándo conviene consultar

Scott Miller recomendó buscar atención médica cuando la orina presenta un color rojo, marrón, naranja, turbio o inusualmente oscuro sin una explicación evidente o cuando el cambio persiste.

La consulta resulta aún más importante si aparecen síntomas como dolor, fiebre, dificultad para orinar o sangre, ya que esas manifestaciones pueden relacionarse con deshidratación, infecciones, cálculos renales, enfermedades hepáticas u otros trastornos del aparato urinario.

Los especialistas coinciden en que observar el color de la orina no reemplaza la evaluación médica, pero puede servir como una primera señal para detectar problemas de salud que requieren estudio.