La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías con mayor impacto de los últimos años. Cada vez más empresas la incorporan a sus procesos y millones de personas la utilizan ya en su día a día para trabajar, estudiar o crear contenido.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el uso de herramientas de inteligencia artificial entre la población española continúa creciendo, mientras que las instituciones europeas impulsan nuevas normas para regular una tecnología llamada a transformar el mercado laboral en las próximas décadas.

Uno de los debates más repetidos desde que la IA generativa llegó a nuestras vidas gira en torno a la reducción de la jornada laboral. Durante los primeros años de expansión de estas herramientas, numerosos expertos defendieron que el aumento de la productividad permitiría trabajar menos horas sin perder eficiencia. Sin embargo, el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, considera que ese escenario difícilmente llegará a producirse.

Uno de los debates más repetidos desde que la IA generativa llegó a nuestras vidas gira en torno a la reducción de la jornada laboral. Foto: Reuters/Brendan McDermid

¿Por qué Sam Altman cree que seguiremos trabajando igual?

Durante una entrevista en el pódcast Relentless, recogida por Futurism, Altman recordó que la promesa de una semana laboral mucho más corta lleva décadas acompañando a cada gran revolución tecnológica, pero nunca ha terminado de cumplirse.

“De alguna manera, nunca vemos la promesa de la semana laboral de cuatro horas a gran escala en la sociedad”, afirmó el máximo responsable de OpenAI. “Y no espero que la IA cambie eso”, añadió.

Según su visión, cada avance tecnológico hace que las personas sean más productivas, pero ese tiempo que se libera acaba ocupándose con nuevas tareas, nuevos objetivos o mayores expectativas personales y profesionales.

¿Qué ocurrirá en un mundo con superinteligencia?

Lejos de imaginar una sociedad con más tiempo libre, Altman cree que la inteligencia artificial incrementará todavía más el ritmo de trabajo.

“Creo que todos vamos a estar mucho más ocupados de lo que pensábamos en un mundo post-superinteligencia”, señaló durante la entrevista. Incluso considera que, aunque las personas continúen quejándose de la carga laboral, “en secreto seremos felices” porque siempre surgirán nuevos retos y aspiraciones.

Estas declaraciones suponen un cambio respecto al discurso que durante años ha acompañado al desarrollo de la inteligencia artificial, centrado en la idea de automatizar las tareas más repetitivas para liberar tiempo a los trabajadores.

Sam Altman, chief executive officer of OpenAI Inc. Foto: Kyle Grillot/Bloomberg

Un debate que sigue abierto

La postura de Altman contrasta con la de otros líderes tecnológicos y con distintas experiencias internacionales. En varios países se han desarrollado programas piloto de semanas laborales de cuatro días manteniendo el salario, cuyos resultados han mostrado mejoras en el bienestar de los empleados y, en muchos casos, niveles de productividad similares o incluso superiores.

Sin embargo, el director ejecutivo de OpenAI considera que el comportamiento humano pesa más que la propia tecnología. Bajo su punto de vista, cuando aumentan nuestras capacidades, también lo hacen nuestras metas, por lo que el tiempo que aparentemente ganamos termina llenándose de nuevas responsabilidades.

OpenAI CEO Sam Altman. Foto: Reuters/Brian Snyder

¿Qué dice la investigación sobre el futuro del trabajo?

Aunque la IA promete transformar profundamente el empleo, numerosos especialistas coinciden en que todavía es pronto para conocer cuál será su impacto real sobre la jornada laboral. La velocidad con la que las empresas adopten estas herramientas, la regulación y la evolución del mercado serán factores determinantes.

Por ahora, las conclusiones de Sam Altman representan una visión personal sobre un debate que continúa abierto. Mientras algunos defienden que la IA permitirá trabajar menos, otros creen que simplemente cambiará la naturaleza del trabajo, pero no reducirá necesariamente el tiempo que dedicamos a él.

Organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) vienen insistiendo en que la inteligencia artificial debe implantarse de forma que complemente el trabajo humano y mejore la calidad del empleo, garantizando al mismo tiempo los derechos de los trabajadores y una transición justa hacia los nuevos modelos productivos.

Helena Ortega