El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste con un tema que parece que lo desvela: este jueves firmó dos órdenes ejecutivas destinadas a restringir la ciudadanía por nacimiento, una iniciativa que intenta eludir la reciente sentencia judicial de la Corte Suprema que confirmó la protección constitucional para los que nacen en territorio estadounidense.
A finales de junio, el Tribunal Supremo anuló el decreto que Trump emitió el primer día de su segundo mandato, que buscaba acabar con la ciudadanía por nacimiento automática para todos los niños nacidos en suelo estadounidense, considerando que violaba la 14ª Enmienda.
"Tuvimos una decisión muy desafortunada en el Tribunal Supremo respecto al derecho por nacimiento", dijo Trump en el Salón Oval al firmar el decreto. "Estuvo cerca, pero fue una decisión muy, muy desafortunada. Así que estamos haciendo ajustes porque es muy injusto”, agregó.
Uno de los decretos firmados este jueves por el presidente amplía la definición de quién sería inelegible para la ciudadanía automática, incluyendo a "enemigos extranjeros de Estados Unidos, miembros de organizaciones terroristas extranjeras y grandes categorías de personas que hacen lobby y actúan en nombre de gobiernos extranjeros".
La segunda orden busca prohibir la práctica del "turismo por nacimiento", una forma de obtener un visado por motivos fraudulentos que ya es ilegal pero que se ha convertido en objetivo de ese derecho.
Trump también busca negar a ciudadanía por nacimiento a los hijos de algunos empelados diplomáticos extranjeros en EE.UU. y potencialmente, en territorios estadounidenses en el futuro.
Es el segundo intento de Trump de limitar la ciudadanía por nacimiento en EE.UU. y es posible que vuelva a ser impugnado en los tribunales por violar la 14 Enmienda, que garantiza la ciudadanía a casi todos los nacidos en Estados Unidos.
La posición de Trump
Pero el gobierno de Trump argumenta que la sentencia de la Corte aún le otorga la autoridad para limitar la ciudadanía por nacimiento bajo excepciones de larga data reconocidas por el tribunal. A la vez, a menos de 3 meses de las elecciones legislativas, busca instalar en la agenda política temas controversiales que agradan a las bases de su movimiento MAGA, contrarias a la inmigración.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mira al subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, y al secretario de personal de la Casa Blanca, Will Scharf, durante un acto para firmar órdenes ejecutivas relacionadas con la ciudadanía por derecho de nacimiento. Foto Reuters
Las órdenes ejecutivas anunciadas este jueves se aplican únicamente a futuros nacimientos vinculados a cuatro categorías:
--Hijos nacidos de personal diplomático extranjero que trabajaba para otro gobierno mientras están en EE. UU. La 14ª Enmienda no confiere ciudadanía automática a las familias de los embajadores, y esta orden ampliaría esa categoría a otros empleados no ciudadanos.
--Hijos de personas clasificadas como enemigos extranjeros, incluidos aquellos que pertenecen a grupos terroristas declarados federalmente. La 14ª Enmienda no se aplica a los “ejércitos invasores”, y esta designación ampliaría esa categoría.
--Aquellos nacidos en territorios estadounidenses, pero solo si el Congreso cambia la ley para acabar con la ciudadanía automática allí. El mes pasado se presentó un proyecto de ley que busca lograr eso, pero no se espera que sea aprobado. Esto se aplicaría especialmente a los de Puerto Rico.
--Niños nacidos de madres que expresa y engañosamente entran en EE. UU. con el único propósito de tener un hijo aquí, es decir, o sea “turismo por natalidad”. Se busca así limitar el uso de madres subrogadas para este propósito también.
--También el gobierno puede revocar la ciudadanía de quienes han sido naturalizados por fraude. La nueva orden establece que esta excepción ahora se aplica a una madre si participa de forma engañosa en la práctica comercial del turismo de nacimiento, según las autoridades.
Una segunda orden ejecutiva ordena al secretario de Estado y al secretario del Departamento de Seguridad Nacional emitir normas y directrices para detener el “turismo de nacimiento” y dirigirse a la industria tanto en el país como en el extranjero.
La ley ya prohíbe obtener un visado de turista "con el propósito principal de obtener la ciudadanía estadounidense para un niño que da a luz en Estados Unidos".
Los funcionarios de inmigración también pueden negar la entrada a una extranjera embarazada en EE. UU. si determinan que entra al país con el propósito de dar a luz.
Las estimaciones sobre el número de niños producto del turismo de nacimiento varían desde los pocos miles hasta decenas de miles, según las autoridades. Pero Trump se ha centrado mucho en este foco en su campaña para limitar la ciudadanía por nacimiento de forma más amplia.
"La ciudadanía por nacimiento no trata de personas ricas de China y del resto del mundo, que quieren que sus hijos, y cientos de miles más, por dinero, se conviertan ridículamente en ciudadanos de los Estados Unidos de América", escribió el 30 de marzo en Truth Social.
Es posible que con el tiempo estos decretos también terminen invalidados por la Corte, pero mientras sigue el proceso judicial, Trump reinstala el tema en la agenda política y provoca enorme confusión.
PB
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