Una de las frases más conocidas del psicólogo Viktor Frankl es una muestra del poder que tiene un propósito en la vida de las personas. La cita: “No hay nada en el mundo que empodere a una persona tanto como tener una misión”. resume una de las ideas centrales de su pensamiento: el ser humano necesita sentido.
Una salvedad clave en estos tiempos donde el mandato de la hiperproductividad no da tregua es que la recomendación del especialista no habla de metas, ambiciones o tareas, sino de sentir que existe una misión capaz de ordenar la vida, darle dirección y sostener a la persona incluso en momentos difíciles.
Frankl no habla de “misión” como algo necesariamente grandioso o público. Puede ser cuidar a alguien, terminar una obra, servir a una comunidad, educar, crear, sanar, acompañar o simplemente vivir de una manera fiel a ciertos valores. Lo importante es que la persona sienta que su existencia apunta a algo que la trasciende.
La palabra “empodere” es clave. Tener una misión no elimina el dolor, pero puede cambiar la relación con él. Cuando una persona encuentra un para qué, adquiere una fuerza distinta frente a la adversidad. No porque se vuelva invulnerable, sino porque deja de verse solo como víctima de lo que ocurre y empieza a reconocerse como alguien responsable de una respuesta.
La frase también cuestiona una idea muy moderna: que la felicidad se alcanza buscando comodidad permanente. Para Frankl, la vida no se vuelve plena por evitar todo sufrimiento, sino por encontrar un sentido incluso cuando las circunstancias no son ideales. La misión, entonces, actúa como brújula: no hace fácil el camino, pero evita que todo parezca vacío.
Quién fue Viktor Frankl
Viktor Frankl fue un neurólogo, psiquiatra y escritor austríaco nacido en 1905. Es reconocido como el fundador de la logoterapia, una corriente psicoterapéutica centrada en la búsqueda de sentido como motor fundamental de la existencia humana.
Su libro más famoso es El hombre en busca de sentido, donde combina testimonio personal y pensamiento psicológico. Foto: Reuters.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Frankl fue deportado a campos de concentración nazis. Esa experiencia marcó profundamente su obra y su visión del ser humano. A partir de lo vivido, desarrolló una reflexión sobre la capacidad de conservar libertad interior incluso en condiciones extremas.
Su libro más famoso es El hombre en busca de sentido, donde combina testimonio personal y pensamiento psicológico. Allí plantea que al ser humano se le puede arrebatar casi todo, excepto la posibilidad de elegir su actitud ante las circunstancias.
Por eso, su frase sobre la misión tiene tanta fuerza. No surge de una teoría abstracta, sino de una vida atravesada por el sufrimiento y por la pregunta más radical: qué sostiene a una persona cuando todo parece perdido. Para Frankl, la respuesta está en el sentido.
Todavia no hay comentarios aprobados.