A partir de la decisión de una familia de dejar de lado el caos de la ciudad y migrar hacia el sur del país para criar a su hijo en un entorno más natural, un arquitecto materializó su casa ideal en el bosque.

Se trata de la construcción de un refugio en el barrio residencial de Nahuel Malal, zona oeste de Bariloche. La obra nació a partir del desafío del arquitecto de buscar equilibrio entre la intimidad familiar en medio de la inmensidad de la naturaleza.

Esta vivienda se encuentra en el barrio residencial de Nahuel Malal, zona oeste de Bariloche. Foto: Gentileza Diario Río Negro

Cómo surgió la casa en el medio del bosque

Manuel Ciarlotti Bidinost fue el arquitecto argentino encargado de llevar a cabo el deseo de una pareja y su hijo de vivir en Bariloche sin dejar de lado su trabajo y poder criar a su hijo en un entorno natural. Durante su viaje de tres meses en motorhome en rutas españolas, se dispuso a dibujar en su computadora el proyecto que luego recibiría el nombre de Casa Pudú.

No solo eligieron ese nombre por la calle sobre la que fue construida, sino también en honor al pequeño ciervo que habita aquella región andina del sur de Argentina.

Casa Pudú fue construida por el arquitecto argentino Manuel Ciarlotti Bidinost. Foto: Gentileza Diario Río Negro

Según detalla el arquitecto en su sitio web, se trata de una "vivienda familiar concebida en torno a la articulación de sus espacios públicos, en particular aquellos vinculados al mundo del niño".

Al ser una pareja de diseñadores y trabajar desde su hogar, necesitaban una casa que no solo les permitiera cuidar de la familia, sino también tener la posibilidad de estar en otro lado. Entonces, Casa Pudú llegó con las respuestas a sus interrogantes.

Casa Pudú busca la comodidad entre el trabajo y la crianza. Foto: Gentileza Diario Río Negro

Se trata de una vivienda familiar concebida en torno a la articulación de sus espacios públicos, particularmente los vinculados al entorno del niño. Esta propuesta integra de manera gradual el jardín de la invierno, la sala y el estudio, de forma que se genere una continuidad para mantener esta relación en las distintas estaciones del año.

Al mismo tiempo, para que tanto la vida laboral como la crianza puedan coexistir en medio de la naturaleza, la casa cuenta con un complemento denominado Casa B, situado a unos metros de la pieza principal.

Se trata de una "Casa Familiar" y un espacio que funciona como campo de producción y ocio. Foto: Gentileza Diario Río Negro

"Este espacio flexible funciona como sala de ensayo, taller, quincho o residencia de invitados, ampliando así las posibilidades de uso doméstico y cultural. Permite pensar la domesticidad extendida como campo de producción, ocio y encuentro sin interferir en la 'Casa Familiar'", detalla el sitio web de Manuel Ciarlotti Bidinost.

La familia confió por completo en el arquitecto y solo viajó cuatro veces hacia el lugar: tres durante la construcción y la cuarta fue la mudanza.